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Relaciones sexuales

Carme Sánchez, sexóloga: "Una mujer me contó que había tenido su primer orgasmo con 75 años"

La autora de 'El sexo que queremos las mujeres' explica cómo evoluciona la sexualidad en la vejez y cómo buena parte de la población femenina sénior tiene ahora relaciones más satisfactorias que en su juventud

Los séniors se sienten al menos cinco años más jóvenes: salen para conocer gente y dan importancia al sexo

Carme Sánchez, psicóloga clínica y sexóloga.

Carme Sánchez, psicóloga clínica y sexóloga. / ABEL GALLARDO

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Patricia Martín

Patricia Martín

Madrid
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Carme Sánchez es psicóloga clínica y sexóloga. En esta entrevista explica cómo cambia la respuesta sexual con el paso de los años y cómo este proceso no impide a muchas mujeres mayores disfrutar más en la vejez de las relaciones sexuales que en su juventud, dado que fueron educadas con el mensaje de 'el sexo es pecado' y que solo debían practicarlo como deber reproductivo y marital.

¿Cómo evoluciona la sexualidad con el paso de los años? Somos seres sexuados desde antes de nacer hasta que morimos. Pero eso no significa que la sexualidad sea igual desde que eres niño hasta que eres mayor. A medida que envejecemos, en la respuesta sexual surgen cambios y algunos pueden provocar ciertas dificultades. Y eso que parece negativo puede reconvertirse en algo positivo si las parejas intentan no centrar la sexualidad solo en el coito y dar paso a una mayor intimidad y vínculo emocional. Además, se dice que con la vejez hay menos deseo, pero lo que cambia es cómo se vive ese deseo, hay nuevas formas de experimentarlo.

Muchas mujeres se han liberado del mandato del sexo reproductivo y de la obligación de complacer al marido y han ganado en autonomía personal y emocional

Un reciente estudio, del Instituto de las Mujeres, indica que la mayoría de las participantes, con edades superiores a 65 años, afirman que disfrutan ahora más de la sexualidad. ¿A qué lo achaca? A que muchas mujeres se han liberado del mandato del sexo reproductivo y de la obligación de complacer al marido y han ganado en autonomía personal y emocional. Por ejemplo, hace poco, en unos talleres, una señora viuda me contó que había tenido su primer orgasmo con 75 años, con su pareja actual. Es decir, que seguramente está viviendo una sexualidad diferente a la que vivió con su primer marido, en la que influye el conocimiento del propio cuerpo y la calidad del vínculo. A esa edad, si eliges una nueva pareja es porque esa persona te aporta, también sexualmente.

¿Cree que un nutrido grupo de mujeres mayores están protagonizando una revolución sexual? Sí. Muchas se han librado de la educación patriarcal y religiosa que recibieron, según la cual el sexo es pecado y un deber marital. Al dejar atrás esos roles, han aprendido a disfrutar. Además, a partir de los 50 el riesgo de embarazo desaparece. También se han sumado a la masturbación, es algo que comprobé cuando eclosionó el consolador Satisfyer. Por último, se está normalizando hablar con las amigas o las hijas sobre la sexualidad.

"Para los hombres la sexualidad está muy vinculada a la erección y al rendimiento, y por eso viven sus cambios físicos como una pérdida"

¿Los hombres séniors se están sumando a esa revolución sexual? En términos generales no, porque para ellos la sexualidad está muy vinculada a la erección y al rendimiento y viven sus cambios físicos como una pérdida. Y el cambio hacia unas relaciones sexuales menos coitocentristas lo llevan un poco peor. Nosotras hemos ganado con la igualdad y el 99% de las mujeres no añora épocas pasadas, en las que estábamos más coaccionadas o reprimidas. Sin embargo, muchos hombres siguen anclados en el conservadurismo.

Carme Sánchez , sexòloga de Manresa i autora del llibre " El sexe que volem les dones". Entrevista Carme Sánchez , sexòloga de Manresa i autora del llibre " El sexe que volem les dones"

Carme Sánchez, psicóloga clínica y sexóloga. / ABEL GALLARDO

Los médicos deberían preguntar en las consultas por la sexualidad y tomar la iniciativa si los pacientes no se atreven a comentarlo

¿Cuáles son las barreras aún persistentes en el sexo en la vejez? La principal es el edadismo, el mito de que las personas mayores son asexuales. Una de las barreras que yo detecto mucho son las reticencias de los entornos familiares. Hay hijos que llevan fatal que sus padres y sobre todo sus madres, si están viudas o separadas, tengan otras parejas y sean activas sexualmente. También existe un problema de falta de intimidad en las residencias. Y persisten los prejuicios entre los profesionales, por ejemplo entre los sanitarios, que a veces prescriben medicaciones que afectan a la sexualidad y no se informa de estos efectos secundarios al paciente. Los médicos deberían preguntar en las consultas por la sexualidad, igual que se pregunta sobre otros aspectos de la vida y más desde ginecología y urología. Deberían ser los profesionales sanitarios los que brinden ayuda ante los posibles problemas sexuales que surgen con la vejez, como la falta de erección o la sequedad vaginal, tomando ellos la iniciativa si los pacientes no se atreven a comentarlo.

¿Cómo se pueden superar los problemas de erección o de dolor o sequedad vaginal? Existen múltiples terapias, desde lubricantes hasta tratamientos hormonales para las mujeres, así como fármacos e incluso prótesis para los hombres. Para ello, hay que pedir ayuda a los profesionales sanitarios y, como comentaba antes, también los médicos deberían preguntar por la salud sexual, como rutina, dentro del abordaje integral. También es importante que las parejas mayores amplíen el repertorio sexual, no solo hay que centrarse en el coito.

Los cánones indican que tenemos que parecer siempre jóvenes y envejecer afecta a la autoestima y puede que exista una sensación de vergüenza o autocensura

¿Cómo influye la presión estética? Influye mucho porque los cánones indican que tenemos que parecer siempre jóvenes y, por tanto, envejecer afecta a la autoestima y puede que exista una sensación de vergüenza o autocensura, pero hay que pensar que cualquier cuerpo es igual de deseable y que envejecen ellas pero también ellos.

¿Qué medidas propone para derribar las barreras? Que se imparta educación sexual que incluya todo el ciclo vital y en todas las etapas. En los colegios e institutos, pero también en los centros de día o las universidades para mayores, igual que se hacen talleres de autoestima o de memoria, que se hagan sobre sexualidad. Además, es necesario hacer campañas con visión positiva sobre la sexualidad en la gente mayor y dar formación específica a los profesionales sociosanitarios. Y garantizar que en las residencias los internos gocen de intimidad.

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