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Nueva longevidad

La revolución sexual de las mujeres mayores: "Con 89 años, tengo relaciones con distintos hombres fuera de la residencia"

Un estudio del Instituto de las Mujeres revela que buena parte de la población femenina disfruta más del sexo en la vejez, una vez se han liberado de los mandatos religiosos y patriarcales

Los séniors se sienten al menos cinco años más jóvenes: salen para conocer gente y dan importancia al sexo

Una pareja de personas mayores, que anda de la mano por la calle.

Una pareja de personas mayores, que anda de la mano por la calle. / Pau Gracià / EPC

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Patricia Martín

Patricia Martín

Madrid
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Loles León siempre ha sido un referente en libertad sexual. Y ahora, con 75 años, ha concedido varias entrevistas en las que habla sin tapujos de que el sexo a su edad “es bueno, porque hay más risas y complicidad que antes”. Asimismo, reivindica la sexualidad porque es “lo que te mantiene el cerebro activo”. Sus declaraciones ponen sobre la mesa un tema poco habitual en la conversación pública: que las relaciones sexuales se siguen manteniendo a edades avanzadas, lejos del estereotipo que asocia la vejez a la pérdida de deseo sexual.

Por el contrario, los estudios indican que para los séniors el sexo es importante. Y que, en el caso de las mujeres, buena parte está protagonizando una especie de revolución sexual que les permite disfrutar más ahora que cuando eran jóvenes y les enseñaron, en pleno franquismo, que el sexo era pecado o una obligación conyugal y reproductiva. Por ejemplo, el VI Barómetro del Consumidor Sénior indica que para el 67% de los mayores de 55 años el sexo es relevante y la mitad se declara satisfecho con su vida sexual.

Y el estudio ‘La sexualidad de las mujeres mayores en el contexto español. Percepciones subjetivas’, impulsado por el Instituto de las Mujeres y realizado a partir de las percepciones de 51 españolas de entre 65 y 89 años, revela que “la mayoría de las participantes” están disfrutando de la sexualidad más ahora que en etapas anteriores; una conclusión a la que han llegado también investigaciones anteriores.

La mejor edad, por la experiencia, creo que es ahora, cuando eres mucho mayor, que tienes las cosas más claras y puedes disfrutar mucho más de todo esto, que no solo es genital

Adela, 67 años

El trabajo cualitativo contiene reflexiones de las participantes que permiten entender el fenómeno. Como Laura, de 74 años, de Valencia, que explica que a los 70 años se “erotizó mucho”. “Fui consciente de mi sexualidad, suave y placentera”, explica. O Valeria, de 75 años, de Sevilla, que admite que el sexo para ella es “tan importante” que lo hace “a veces tres veces por semana”. O Adela, de 67 años, de Valencia, quien afirma: “La mejor edad, por la experiencia, creo que es ahora, cuando eres mucho mayor, que tienes las cosas más claras y puedes disfrutar mucho más de todo esto, que no solo es genital”. Por último, Tálida, de 65 años, indica que la mejor sexualidad la han vivido ella y su pareja “después o durante la menopausia”, dado que siendo más mayores se puede vivir una sexualidad "súper plena y placentera, de deseo y de pasión”.

"Más lento y con más fantasía"

También hay participantes que explican que en la vejez no es que tengan “más sexo”, pero sí relaciones más placenteras. Como Carmen, de 65 años, de Madrid, que dice claramente que “disfruta más ahora”, con un sexo “más lento, con más fantasía y diferente”. O Catalina, de 77 años, de Sevilla, que señala que le gusta “igual que antes o quizá más” porque ha aprendido “otros trucos”.

Muchas de las participantes en el estudio indican que han vivido un proceso de aprendizaje a través del cual se han liberado de miedos y prejuicios

Muchas de ellas sugieren que han vivido un proceso de aprendizaje, a través del cual se han liberado de miedos y prejuicios aprendidos en su juventud. Como Catalina, de 76 años, de Valencia, que confiesa que “está más liberada ahora –o hace cinco o 10 años– que cuando tenía 40 años”. “He vivido la sexualidad más reprimida, ahora más liberal y disfruto más así”, indica. Mientras que Laura, de 74 años, de Madrid, subraya que ha sentido una “liberación ya casi en la menopausia”, cuando vivió una “madurez sexual”, entre otras cosas porque hizo terapia.

El estudio deja claro que la sexualidad en la vejez es diversa y está menos centrada en el coito, debido a que con el paso de los años los hombres pueden experimentar menos erecciones y las mujeres tener sequedad o dolor vaginal, entre otras afecciones. No obstante, indica que el sexo, en la mayoría de los casos, sigue presente y se percibe ligado al bienestar, al afecto y a la comunicación.

“Con 70 años me eroticé mucho, fui consciente de mi sexualidad, suave y placentera”

— Laura, 74 años. Valencia

El trabajo explora la educación recibida por mujeres que nacieron en el franquismo y, por tanto, fueron educadas en una sociedad patriarcal en la que la sexualidad era “pecado” o estaba ligada a la reproducción y al deber marital. Y deja claro que, debido a los cambios sociales y al avance del feminismo, muchas han dejado atrás estos mandatos y, por eso, disfrutan de una sexualidad más placentera.

Derecho y calidad de vida

Algunas participantes indican, por el contrario, que no mantienen o rechazan las relaciones sexuales debido a sus malas experiencias y a la influencia de la educación recibida. Sin embargo, en términos generales, la mayoría parece haber reinterpretado la sexualidad como un derecho y un factor de calidad de vida.

"Todas, tanto las que siguen disfrutando del sexo como las que no, tienen consciencia de su sexualidad y cuando se les da un espacio protegido para expresarse, hablan sin tabús del tema"

Paloma Andrés

— Sexóloga

“Todas, tanto las que siguen disfrutando del sexo como las que no, tienen consciencia de su sexualidad y, cuando se les da un espacio protegido para expresarse, hablan sin tabús del tema. Y la mayoría reivindican que claro que tienen sexualidad, deseo y se masturban”, explica una de las autoras del estudio, Paloma Andrés Domingo, ginecóloga y sexóloga.

La especialista comenta que quedó especialmente “impresionada” con la mayor de las participantes, una mujer de 89 años que vive en una residencia y "mantiene relaciones no coitales con diferentes hombres", aunque fuera del ámbito residencial, dado que uno de los problemas de estos espacios es que los residentes no suelen gozar de intimidad.

Pareja de ancianos por la calle, para ilustrar una 'apuesta' de sociedad sobre la sexualidad en mujeres mayores de 65

Una pareja de personas mayores, por la calle. / Pau Gracià / EPC

A su juicio, más que una revolución sexual, las séniors están viviendo una “visibilización” de su sexualidad que rompe con la educación que recibieron, en la que nunca se hablaba de sexo. “Han atravesado los mitos, los mandatos y reorganizado su vida sexual”, apunta.

Momento social

A su vez, Cecilia Bizzotto, socióloga, sexóloga y portavoz de la comunidad de sexualidad liberal JOYclub, mantiene que el sexo en la vejez “depende mucho de la educación sexual y de si se han reprimido, o no, deseos o fantasías”. “Si se ha tenido una sexualidad satisfactoria, es menos probable que se pierda el deseo. Pero si se ha tenido una sexualidad reprimida o menos satisfactoria, con el paso de los años puede que se deje de lado”.

"Nos imaginamos que el sexo en la vejez es vainilla y mimoso, y eso no es necesariamente así, no hay una forma única de tener sexo en la vejez"

Cecilia Bizzoto

— Sexóloga

A su juicio, muchas mayores “están viviendo una revolución sexual” porque “crecieron en un momento social muy represivo, en el que el placer sexual no era el foco y ahora se vive un momento social opuesto”. “Esas mismas señoras han podido aprender otras formas de acceder a la sexualidad, lo cual es muy liberador. Además, con la edad aprendemos a conocernos más y a comunicar mejor qué es lo que nos da o no placer y eso es central”, apunta.

Asimismo, aclara que el envejecimiento puede provocar dificultades en las relaciones coitales que, para muchas personas, suponen “el fin de la sexualidad porque no saben reescribirlo". Pero, para otras, continúa, "es una oportunidad de tener sexo de manera diferente, quizá no tan centrado en la penetración y más basado en las caricias, los juegos de rol o la exploración”. “Nos imaginamos que el sexo en la vejez es vainilla y mimoso, y eso no es necesariamente así, no hay una forma única de tener sexo en la vejez, eso es un estereotipo”, concluye.

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