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Enfermedades infantiles

La inmunoterapia oral frente a las alergias alimentarias mejora el 80% de los casos: "Es un cambio de paradigma"

La introducción progresiva y controlada del alimento se ha consolidado como terapia eficaz, especialmente frente a las alergias a la leche, el huevo y los frutos secos

La demanda de productos para la alergia crece un 8% en las farmacias, "muy por encima" de los niveles de otros años

La leche, el huevo, los frutos secos, los pescados, los mariscos o las legumbres son los alimentos que frecuentemente provocan alergias.

La leche, el huevo, los frutos secos, los pescados, los mariscos o las legumbres son los alimentos que frecuentemente provocan alergias. / ShutterStock

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Patricia Martín

Patricia Martín

Madrid
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La prevalencia de las alergias alimentarias ha aumentado significativamente en las últimas décadas, especialmente entre la población infantil y juvenil. Según las estadísticas, el número de niños con reacciones alérgicas a los alimentos aumenta cada año un 2%. Frente a ello, la estrategia tradicional ha sido clara: evitar el alimento que produce los síntomas. Sin embargo, en la última década se ha abierto paso la inmunoterapia oral, que consiste en todo lo contrario, en introducir, de forma progresiva y controlada, el alimento que produce el daño, con el fin de aminorar la patología.

La nueva opción terapéutica logra que hasta un 80% de los niños y adolescentes tratados logre tolerar el alimento al que es alérgico, por lo que se ha convertido en una práctica clínica frecuente, especialmente en las alergias a la leche, el huevo y los frutos secos.

“Estamos ante un cambio de paradigma que apoya una intervención precoz y personalizada, más allá de la evitación, con el objetivo no solo de prevenir reacciones accidentales, sino también de modificar la evolución natural de la enfermedad alérgica”, explica la doctora Olga Domínguez, del Servicio de Alergología e Inmunología Clínica del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona.

La inmunoterapia oral ha sido uno de los temas abordados en el 50º Congreso de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), donde los especialistas han destacado que se trata de una estrategia eficaz, pero que no es aplicable a todos los casos. Los pediatras alergólogos coinciden en que su administración debe individualizarse en función de factores como la edad, la gravedad de la alergia o la presencia de otras patologías. Asimismo, exige una evaluación cuidadosa en cada caso, para reducir el riesgo de reacciones graves y el impacto en la seguridad de los pacientes.

Los riesgos

“Una indicación inapropiada puede generar más riesgos que beneficios”, advierte la doctora Mònica Piquer, del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona y vocal de SEICAP. Además, es necesario definir el objetivo terapéutico en cada paciente, que puede variar desde reducir el riesgo de reacciones graves hasta aumentar la tolerancia al alimento o, en determinados perfiles, avanzar hacia una posible remisión.

Uno de los principales desafíos de la inmunoterapia oral es evitar la aparición de reacciones durante el tratamiento. Identificar a los pacientes con mayor riesgo resulta clave para mejorar su seguridad. “Prever este riesgo permite anticiparse y adaptar la estrategia terapéutica”, añade Piquer.

Estrategias complementarias

En este contexto, es aconsejable el inicio a edades más tempranas o la aplicación de pautas más lentas y con dosis más bajas, enfoques que se han asociado a una mayor probabilidad de remisión. Y se están explorando abordajes más complejos y personalizados. “La inmunoterapia oral simultánea a múltiples alimentos, con pautas lentas y dosis bajas, ha demostrado ser factible y eficaz para inducir desensibilización a varios alérgenos simultáneamente”, ha explicado a su vez Carmen Riggioni, especialista del Hospital for Sick Children de Toronto, Canadá.

Asimismo, los fármacos biológicos han emergido como una alternativa complementaria en pacientes con alergias múltiples o perfiles de mayor riesgo. “Algunos fármacos biológicos han mostrado ofrecer protección frente a las reacciones alérgicas, pero su uso debe individualizarse y requiere una cuidadosa valoración del balance beneficio-riesgo”, ha señalado Daniel Lozano-Ojalvo, científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

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