Propuesta de la universidad
¿Rebajar la calidad en la vivienda protegida para reducir su precio? La idea para mejorar la situación en Valencia
Fernando Cos Gayón considera que el gran desafío de València es crecer hacia su área metropolitana aunque para ello precisa mejorar la movilidad y las infraestructuras

La UPV considera que la presión inmobiliaria ha desbordado a València / Francisco Calabuig
La vivienda protegida debe replantearse, no para construir casas "recortadas", sino racionales, y uno de los factores clave para lograrlo es reducir los estándares de calidad que en estos momentos contribuyen de manera sustancial a los elevados precios de este producto, según el director de la Cátedra Observatorio de la Vivienda de la Universitat Politécnica de València, Fernando Cos-Gayón, quien hoy ha presentado el Congreso Aire que se celebrará el 28 y 29 de mayo.
Cos-Gayón, quien recuerda que la oferta de vivienda ha caído más de un 80 % desde 2019 y el precio en la nueva ha aumentado otro 80 %, asegura que el "gran error" es creer que la vivienda protegida es barata de construir. Y es que si se toman en consideración todos los elementos comunes del bloque, como ascensores o pasillos, el coste ronda los 1.850 euros, pero sin ellos sube a 2.400. Lo mismo sucede en el mercado libre, donde los 4.000 euros del primer supuesto suben a 5.200 en el segundo.
Estándares
El experto cree que no solo el precio echa para atrás al sector privado, sino que el mismo producto lo hace. Explicado de una forma llana, a este tipo de viviendas se les exige legalmente una serie de estándares de calidad "muy elevados" que las acercan a residencias de alto nivel, desde la obligatoriedad de una plaza de garaje a todos los complementos de eficiencia energética, cuando muchas familias asumirían sin problemas una calidad inferior a cambio de poder tener su piso. Cos Gayón cree posible que un modelo que también incluyera un tamaño de piso menor -60 metros útiles con dos dormitorios- podría bajar su precio a los 180.000 euros. Esa cifra sería el equivalente a 3,3 veces los ingresos anuales para una pareja con 56.000 euros. Ahora, el esfuerzo real en España se acerca a nueve veces el salario bruto anual.
El catedrático concluye al respecto que "España lleva años construyendo vivienda protegida con estándares y exigencias propias de productos casi de gama alta" y añade un símil automovilístico: "Estamos fabricando vehículos con calidad cercana a un gama alta e intentando venderlos al precio de un utilitario". El efecto es que "no salgan las promociones, desaparezca la oferta y aumenten todavía más los precios".

Pisos de obra nueva en València / Francisco Calabuig
Cos-Gayón considera que "uno de los grandes errores históricos en la planificación de vivienda en València ha sido analizar la ciudad como si fuera un núcleo aislado de 840.000 habitantes. Ya no lo es. La realidad urbana, económica y social actual es la de una gran área metropolitana de aproximadamente dos millones de habitantes. La ciudad, en su opinión, padece enormes limitaciones, como escasez de suelo finalista, barrios prácticamente colmatados, protección patrimonial y una oferta de vivienda nueva extremadamente reducida".
Distritos
La mitad de los distritos del Cap i Casal ya apenas tienen promociones activas suficientes, la demanda sigue creciendo y la consecuencia es que "la presión inmobiliaria ha desbordado la ciudad y ya se ha extendido al área metropolitana", donde poblaciones como Godella, Rocafort o Almassera registran precios incluso superiores a los de algunos barrios de la ciudad.
Por tanto, la solución está en el área metropolitana, que dispone de suelo transformable, sectores urbanísticos pendientes, reservas residenciales y posibilidad real de generar oferta. Ahora bien, para que València funcione como una metrópoli europea, "la vivienda ya no puede pensarse solo desde el centro urbano" y eso exige "una transformación profunda de las infraestructuras, porque construir vivienda sin movilidad genera otro problema distinto, que son las ciudades dormitorio". De ahí que el crecimiento residencial, en su opinión, debe ir acompañado de mejores conexiones ferroviarias metropolitanas, ampliación de Metrovalencia, redes de cercanías eficientes, corredores rápidos de autobús y conexión real entre empleo, vivienda y servicios.
Consecuencias
Para concluir, Cos-Gayón advierte de que, si no se aborda esa visión metropolitana, las consecuencias serán, la expulsión creciente hacia periferias cada vez más lejanas, colapso del alquiler, aumento del tráfico y tiempos de desplazamiento, segregación territorial y pérdida de competitividad económicas.
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