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Hazaña científica

Colossal Biosciences, la empresa que busca resucitar especies, anuncia la creación de huevos artificiales para incubar aves extintas

La compañía afirma que su sistema permite "el desarrollo completo de embriones aviares" fuera de la cáscara biológica y afirma que podría utilizarlo para criar especies extintas como los moa gigantes de Nueva Zelanda

Los primeros polluelos criados con este dispositivo ya han nacido y son ejemplares sanos y funcionales

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Científicos de la empresa Colossal Bioscience trabajan en el desarrollo de un huevo artificial para incubar embriones de aves extintas.

Científicos de la empresa Colossal Bioscience trabajan en el desarrollo de un huevo artificial para incubar embriones de aves extintas. / Colossal Bioscience

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Valentina Raffio

Valentina Raffio

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La misma empresa que hace unos años anunció la creación de ratones con genes de mamut lanudo y que después dijo haber traído de vuelta a los 'lobos de Juego de Tronos' extintos hace 10.000 años afirma ahora que ha conseguido desarrollar un sistema pionero de huevos artificiales que podría servir para incubar aves desaparecidas hace miles de años. A través de un comunicado de prensa emitido este martes, la compañía estadounidense Colossal Biosciences ha anunciado un hito técnico que, en su opinión, podría ser usado para "desextinguir" especies de aves como el moa gigante del sur de Nueva Zelanda, un animal de casi tres metros de altura que desapareció en el siglo XV debido a las intensas campañas de caza de los colonos maoríes y a la destrucción de hábitats naturales. "Este invento lo cambia absolutamente todo. Las posibilidades que ofrece son infinitas", afirman entusiasmados los científicos detrás de este proyecto.

La tecnología se ha puesto a prueba con polluelos de gallina pero sus creadores afirman que podría "escalarse" hasta albergar huevos gigantes como los de moa

La compañía, fundada por el célebre genetista George Church y el empresario Ben Lamm, afirma haber desarrollado una "plataforma de incubación pionera" que permite "el desarrollo completo de un embrión aviar desde las etapas más tempranas hasta la eclosión" sin necesidad de cáscara biológica.

Los científicos cuestionan que la empresa no ha publicado detalles técnicos ni permitido la revisión por pares de sus supuestas hazañas

La comunidad científica lleva persiguiendo este objetivo desde los años ochenta pero, hasta ahora, solo se habían conseguido algunos prototipos que requerían grandes cantidades de oxígeno suplementario y que, por lo tanto, podía afectar a la salud del animal. Frente a esto, los científicos de Colossal afirman haber desarrollado una estructura reticular con una novedosa membrana de silicona bioingenierizada capaz de funcionar como una cáscara de huevo natural. Y a diferencia de las incubadoras comerciales, los creadores de esta maquinaria afirman que su estructura es "escalable" y adaptable a huevos de cualquier tamaño. Incluidos los de aves gigantes.

Similar a la "gestación subrogada"

Estos huevos artificiales ya han sido puestos a prueba con polluelos de gallina y, según reportan los científicos, ya han nacido los primeros animales criados en este dispositivo y, por ahora, todo apunta a que se trata de ejemplares sanos y funcionales. Según explica Beth Shapiro, directora Científica de Colossal Biosciences, el objetivo de esta estructura es ser utilizada para la "gestación subrogada" de embriones creados a partir de genes de animales en peligro de extinción o directamente extintos. Como por ejemplo, el moa gigante, un animal extinto cuyos huevos eran 80 veces más grandes que los de una gallina y 8 veces más grandes que los de un emú y que, por lo tanto, no podrían implantarse en ningún otra ave viva. "Un huevo artificial a escala sería la mejor opción para el desarrollo exógeno de esta especie", comenta el equipo.

Polluelo de gallina nacido del huevo artificial.

Polluelo de gallina nacido del huevo artificial. / Colossal Bioscience

Críticas de la comunidad científica

La empresa, fundada hace tan solo un lustro, ha saltado a la fama en los últimos años por sus promesas de "traer de vuelta" animales extintos y de lograr el nacimiento un mamut lanudo para 2028. Para ello están trabajando con un equipo de genetistas encargados de 'rescatar' genes de estos animales ya desaparecidos e integrarlos en el genoma de sus familiares más cercanos.

Son muchas las voces de la comunidad científica que en los últimos años han criticado esta idea y han recordado que, lejos de lograr lo prometido, la compañía está creando animales modificados genéticamente para parecerse a sus antepasados extintos pero que ninguno de estos es, en realidad, ni un mamut lanudo ni un lobo gigante como los de Juego de Tronos porque ni disponen de todo su material genético ni han sido criados en entornos reales. Igual que ocurriría, eventualmente, con los embriones de moas gigantes incubados en este aparato.

Una investigadora sostiene la estructura del huevo artificial.

Una investigadora sostiene la estructura del huevo artificial. / Colossal Bioscience

También han sido muchas las críticas por el hecho de que la compañía aún no ha publicado los detalles técnicos de sus avances ni ha permitido la revisión por pares de sus supuestas hazañas. Todo lo que sabemos de estos anuncios es lo que la empresa ha comunicado a través de sus notas de prensa y de sus vídeos publicados en redes sociales. Tanto es así que, tras el anuncio de la creación de estos huevos artificiales para incubar aves extintas, especialistas como Louise Johnson, bióloga evolutiva de la Universidad de Reading, se han negado rotundamente a opinar sobre esta noticia ante la falta de información clara. "Mi opinión es que, a menos que haya un artículo revisado por pares, más me vale dar mi opinión experta sobre un anuncio de YouTube", comenta la científica.

Los científicos afirman que muchos de estos anuncios rozan la publicidad engañosa y que, más allá de su componente científico, responden a los intereses de una empresa privada

En esta misma línea se posiciona Carles Lalueza-Fox, director del Museu de Ciències Naturals de Barcelona e investigador del Instituto de Biología Evolutiva (CSIC-UPF), quien también sostiene que en los anuncios de esta compañía "hay una mezcla bastante sorprendente de avances científicos y de publicidad que puede calificarse de engañosa". En declaraciones al Science Media Center, el científico recuerda que muchos de estos avances "trascienden el ámbito científico" y que "deben de interpretarse siempre en el contexto de los intereses empresariales de una compañía privada".

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