Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Montañismo

Polémica en lo alto del Aneto: piden investigar y sancionar la instalación de una cruz de madera en la cima

MHUEL defiende que la retirada de elementos artificiales en las cumbres devuelve estos espacios a su condición original y respeta el principio de "no dejar rastro"

Imagen de archivo de la cruz vandalizada que ya no está en la cima del Aneto.

Imagen de archivo de la cruz vandalizada que ya no está en la cima del Aneto. / Servicio Especial

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

El Periódico de Aragón

Zaragoza
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

El Movimiento Hacia Un Estado Laico (MHUEL) ha solicitado la intervención del Seprona de la Guardia Civil y de los responsables de Protección de la Naturaleza del Gobierno de Aragón para que investigue la instalación de una cruz de madera en la cima del Aneto por parte de un ciudadano francés, después de que la anterior fuera vandalizada.

La organización reclama que se investiguen las actuaciones y que, "si procede", se tramite el correspondiente expediente sancionador por considerar que podrían contravenir la normativa medioambiental aplicable a un espacio natural "especialmente sensible y protegido".

En su comunicado, MHUEL sostiene que este tipo de instalaciones altera el paisaje natural de alta montaña al introducir "elementos artificiales" que rompen la armonía visual del entorno y desvían la atención sobre el paisaje, la vegetación y la geología del lugar.

Asimismo, considera que la colocación de símbolos religiosos en la cima resulta "incongruente" con los criterios de conservación del patrimonio natural y recuerda el principio recogido en la Ley de Patrimonio Histórico Español sobre la protección de los entornos protegidos frente a elementos intrusivos.

La entidad también argumenta que la presencia de una cruz en un espacio público natural supone "una exclusión", al tratarse de un símbolo religioso concreto que no representa la diversidad de creencias de quienes visitan la montaña. "La montaña pertenece a quien la transita, no a una confesión particular", señala el colectivo.

Además, MHUEL advierte de que permitir este tipo de actuaciones podría abrir la puerta a futuras instalaciones artificiales en cumbres, como placas, estatuas u otros elementos, y considera que estas intervenciones rompen con el principio montañero de "no dejar rastro".

La organización subraya igualmente que la estructura instalada carece de utilidad práctica, a diferencia de refugios, señalizaciones o hitos geodésicos, ya que su función sería únicamente simbólica.

En sus conclusiones, MHUEL defiende que retirar elementos artificiales de las cumbres "no es una agresión a la tradición", sino una forma de devolver estos espacios "a su condición original", y sostiene que "la montaña no necesita intermediarios simbólicos para inspirar respeto".