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Amenazas para la salud pública

El cambio climático y el negacionismo de Trump y Milei, la tormenta perfecta para brotes como el hantavirus

El calentamiento global y la destrucción de hábitats está modificando la distribución de fauna portadora de virus con lo que aumenta el riesgo de enfermedades zoonóticas

En Argentina, los recortes sanitarios han provocado el resurgir de enfermedades como la viruela, la tuberculosis o el dengue

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Donald Trump y Javier Milei, durante un encuentro en la Casa Blanca.

Donald Trump y Javier Milei, durante un encuentro en la Casa Blanca. / WILL OLIVER / EFE

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Valentina Raffio

Valentina Raffio

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El hecho de que un virus salte de un animal a una persona es algo imprevisible y que depende de múltiples factores. Pero en el caso de la crisis del hantavirus, los expertos advierten de que el cambio climático y la destrucción de hábitats, por un lado, y las políticas negacionistas de Javier Milei y Donald Trump, por otro lado, podrían haber aumentado el riesgo de aparición de este brote. Sobre todo porque, tal y como demuestran los análisis genéticos llevados a cabo por la Organización Mundial de la Salud, este virus proviene de una especie de roedor, los ratones colilargos, que se está expandiendo debido al calentamiento global, la pérdida de hábitats y al impacto de fenómenos climáticos como, por ejemplo, las abundantes lluvias registradas en los últimos meses en Argentina. Los científicos afirman que la proliferación de estos animales ha coincidido con un momento en que Milei ha aplicado recortes drásticos en programas de vigilancia de salud pública y de investigación científica por lo que, según advierten varios análisis, también se ha reducido la capacidad de detectar estas amenazas emergentes.

Los recortes en sanidad en Argentina y en investigación de enfermedades emergentes en EEUU configuran lo que los científicos definen como "la tormenta perfecta"

La comunidad científica lleva años advirtiendo de que la crisis climática y las de salud pública son dos caras de la misma moneda. Uno de los análisis más exhaustivos elaborados hasta la fecha, 'The Lancet Countdown', afirma que el cambio climático está aumentando la expansión de enfermedades tropicales así como la aparición de virus vinculados a animales salvajes. La explicación es simple. "El calentamiento global y la destrucción de ecosistemas naturales están haciendo que algunas especies se expandan más allá de lo que hasta ahora era su hábitat. Y en ese proceso, al acercarse más a zonas habitadas por humanos, está aumentando el riesgo de transmisión de enfermedades", comenta Leonardo Rafael López, investigador de ISGlobal y experto en transmisión de enfermedades moduladas por el clima.

"El calentamiento global y la destrucción de ecosistemas naturales están haciendo que algunas especies se expandan más allá de lo que hasta ahora era su hábitat"

Leonardo Rafael López

— Científico

En el caso de los ratones colilargos (Oligoryzomys longicaudatus), la especie considerada como el reservorio natural del virus responsable de la llamada cepa de los Andes, los análisis sobre el terreno documentan que estos animales ya se encuentran en zonas donde antes no eran habituales. Un análisis de 'Covering Climate Now' afirma que el aumento de las temperaturas y las lluvias excepcionales registradas durante los últimos meses han favorecido la proliferación de estos roedores, mientras que los intensos incendios forestales en distintas regiones de Argentina y Chile podrían haberlos desplazado hacia áreas cada vez más próximas a poblaciones humanas.

Los ratones colilargos responsables del hantavirus ya se encuentran en zonas donde antes no eran habituales

Los expertos explican que este fenómeno encaja con un patrón observado en numerosos ecosistemas degradados. Y es que cuando la destrucción ambiental altera el equilibrio natural, muchas especies vulnerables desaparecen y solo sobreviven aquellas más adaptadas a condiciones extremas y que, a su vez, tienen más riesgo de albergar virus.

Falta de medidas de vigilancia y prevención

El aumento del riesgo de enfermedades derivadas de los animales, también conocidas como zoonóticas, no es casual. Los estudios confirman que los impactos del cambio climático ya se hacen sentir en todos los rincones del mundo y eso, por sí solo, ya aumenta las condiciones de riesgo. En el caso concreto de Argentina, además, se da la circunstancia que desde la llegada de Milei al poder se han producido un claro retroceso tanto en las políticas de protección ambiental como en las de salud pública. Y es que, siguiendo con la estela de Trump en Estados Unidos, el argentino ha aplicado erradicado muchos programas de protección ambiental y ha aplicado recortes de hasta el 80% en áreas vinculadas a investigación, a la vigilancia epidemiológica y a los sistemas de salud. Y todo esto, en la práctica, hace cada vez más complicado detectar la aparición de amenazas sanitarias a escala local y con potencial para expandirse a otras regiones del globo.

Los recortes de hasta el 80% de Milei en investigación, vigilancia epidemiológica y sistemas de salud han reducido la capacidad de detectar brotes

Para Rafael Vilasanjuan, director de análisis y desarrollo global de ISGlobal, la suma del cambio climático y del negacionismo político conforman la "tormenta perfecta" para la aparición de crisis sanitarias. En este sentido, López recuerda que los recortes sanitarios impulsados por el Gobierno de Javier Milei han provocado el resurgir de enfermedades que se encontraban bajo control como la viruela o la tuberculosis y que, además, han aumentado el riesgo de enfermedades transmitidas por mosquitos como el dengue.

"Cuando un sistema de salud pierde recursos para investigar y vigilar, el riesgo no desaparece. Simplemente deja de detectarse"

El especialista también denuncia que el deterioro de los sistemas públicos de vigilancia epidemiológica y la salida de Argentina de entidades como la Organización Mundial de la Salud (OMS) no solo dificulta la prevención de nuevos brotes sino que está minando la capacidad de detectarnos y controlarlos correctamente. "Cuando un sistema de salud pierde recursos para investigar y vigilar, el riesgo no desaparece. Simplemente deja de detectarse", comenta López.

El peligro de recortar en ciencia

La comunidad científica afirma que la actual crisis del hantavirus, que ha causado una alarma mundial bajo el aún reciente recuerdo de la pandemia de covid-19, demuestra hasta qué punto es necesario reforzar las políticas de salud pública a escala global y, sobre todo, integrar la mirada ambiental y climática en todos los departamentos territoriales. "Las medidas para proteger la biodiversidad y mitigar el cambio climático deberían considerarse políticas de salud pública porque reducen el riesgo de que ciertas enfermedades emerjan y se extiendan.

Además, integrar la vigilancia ecológica y climática en los sistemas de alerta sanitaria permitiría anticipar brotes en origen", comenta Álvaro Flores, investigador y técnico de Incidencia Política de 'Salud por Derecho', quien defiende que quienes vigilan la salud de la población humana, el medio ambiente y la sanidad animal deberían trabajar al unísono para reducir el riesgo de futuras crisis sanitarias.

"Las medidas para proteger la biodiversidad y mitigar el cambio climático deberían considerarse políticas de salud pública porque reducen el riesgo de que ciertas enfermedades emerjan y se extiendan"

Álvaro Flores

— Científico

La última línea de defensa frente a futuras pandemias debería ser, según coinciden numerosos especialistas en salud global, la investigación científica sobre patógenos emergentes y el desarrollo temprano de vacunas y sistemas de detección frente a ellos. Sin embargo, varios expertos advierten que desde la llegada de Trump al poder estas áreas estratégicas han sufrido un importante deterioro a través de la imposición de recortes presupuestarios y la cancelación de grandes programas científicos en Estados Unidos, que hasta ahora lideraba la investigación en estas cuestiones.

Los expertos alertan de que debilitar la financiación en estos ámbitos reduce la capacidad de anticiparse a amenazas emergentes en un momento en que el calentamiento global, la destrucción de ecosistemas y el desplazamiento de especies están aumentando el riesgo de nuevos saltos zoonóticos. "La prevención depende de detectar los riesgos antes de que lleguen a los hospitales", resume López, quien insiste en que desmantelar estructuras científicas en pleno aumento de amenazas infecciosas supone "una vulnerabilidad estratégica" para todo el mundo.

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