Informe elaborado en 90 países
La ansiedad matemática: un problema global que afecta a los alumnos más competentes
Un estudio internacional confirma que la relación inversa entre angustia ante la asignatura y rendimiento es "consistente y relevante"
"La animadversión hacia los números no es innata, sino fruto de una enseñanza basada en la repetición y que segrega al alumnado entre ‘listos’ y ‘tontos’", critica la Real Sociedad Matemática
Cómo reforzar el aprendizaje en casa: “Nunca le digas a tu hijo que eres de letras y que los números se te daban fatal en el colegio”

Un escolar repasa en su casa unos problemas de matemáticas sobre la regla de tres. / O. P.

A mayor ansiedad matemática, menor rendimiento en la asignatura. La relación no es enorme, pero sí "consistente y relevante". Lejos de desaparecer a una edad determinada, puede acompañar a la persona durante su vida adulta. La angustia ante los números es un problema mundial que se acentúa en los países más ricos. Curiosamente, la sufren los escolares competentes más que los que tienen peores calificaciones. La relación negativa entre ansiedad y matemáticas era más fuerte en chicas que en chicos en los años 80 y 90, pero esa diferencia se ha reducido y ya es casi inapreciable.
Estas son las conclusiones de un informe internacional sobre ansiedad matemática, que no debe confundirse con la discalculia, un trastorno con base neurobiológica y genética que dificulta la comprensión numérica y que podría estar presente en entre el 5% y el 7% de la población. Basado en datos de las evaluaciones internacionales como PISA y TIMSS, el estudio ha sido realizado en 90 países entre población de todas las edades: desde escolares de primaria y secundaria hasta adultos menores de 65 años. Ha sido publicado por la revista 'Psychological Bulletin', de la Asociación Americana de Psicología, y sus autores son profesores e investigadores de las universidades alemanas de Potsdam y Tréveris y de la de Viena.
"Las matemáticas determinan las vocaciones científicas, las oportunidades laborales, y la alfabetización económica cotidiana"
“Las matemáticas tienen un papel central en la educación, el empleo y las economías modernas, pero muchos sienten angustia y preocupación excesiva cuando se enfrentan a ellas”, afirman los investigadores, que han estudiado la casuística de más de 2,5 millones de personas. Para combatir el desasosiego estudiantil, los académicos recomiendan evaluar conjuntamente rendimiento y ansiedad matemática, intervenir pronto en caso de detectar problemas, y reforzar de manera personalizada la enseñanza.
También demandan intervenciones emocionales en la escuela e, incluso, estrategias de bajo coste como escribir sobre el malestar que sienten antes de realizar un examen. Las matemáticas –concluyen los autores– no son una asignatura escolar más sino algo que determina las vocaciones científicas, las oportunidades laborales, y la alfabetización económica cotidiana, necesaria, por ejemplo, para solicitar un crédito, entender la declaración de la renta, o planificar el día a día.
La altísima presión sobre las matemáticas es “una vieja conocida” del sistema educativo y se debe, en parte, a que son “la llave a profesiones socialmente muy bien reconocidas”, explica Pablo Beltrán-Pellicer, presidente de la comisión de Educación de la Real Sociedad Matemática Española (RSME). Profesor de la Universidad de Zaragoza, Pellicer está convencido de que la animadversión hacia los números no es innata, sino fruto de una enseñanza basada en la repetición y la exposición, que segrega al alumnado entre ‘listos’ y ‘tontos’. “Para no llegar a ser adultos con dificultades en finanzas o gestión de riesgos, la escuela debe transitar hacia un enfoque que priorice la comprensión profunda”, concluye el responsable de la RSME.
"Es importante que, en las aulas, se insista en que el error forma parte del aprendizaje y también es fundamental que el docente resuelva un ejercicio en la pizarra en voz alta"
Evitar lecturas simplistas
El profesor de secundaria e investigador Juan Fernández aplaude la publicación del informe y pide extraer aprendizajes y extrapolarlos a las aulas. “La ansiedad matemática no puede quedar fuera del diagnóstico pedagógico: forma parte de las condiciones en las que el alumnado aprende, practica, se equivoca y se evalúa”, explica. No obstante, el divulgador remarca que el estudio no demuestra que la ansiedad sea siempre la causa del bajo rendimiento. “Los propios autores parten de una relación probablemente recíproca: la ansiedad puede interferir con el desempeño, pero las experiencias repetidas de dificultad, error o fracaso también pueden alimentar la angustia”. Esta distinción –concluye– es importante porque evita una lectura simplista del tipo ‘hay que reducir la ansiedad y entonces mejorarán las notas’.
"La relación entre ansiedad y rendimiento en matemáticas es un problema que debería atajarse no ya en la primaria, sino desde infantil. La clave está en construir culturas de aula donde el error no se penalice, sino que sea una herramienta de aprendizaje"
“La relación entre ansiedad y rendimiento en matemáticas es un problema que debería atajarse no ya en la primaria, sino desde infantil. La clave está en construir culturas de aula donde el error no se penalice, sino que sea una herramienta de aprendizaje”, destaca el responsable de la RSME, que añade que los nuevos currículos ya ponen el foco en lo socioafectivo, entendiendo que la “confianza y la gestión del bloqueo son el punto de partida de unas matemáticas ricas”.
El informe revela que el binomio ansiedad/rendimiento afecta a los alumnos y alumnas con notas medias y altas más que a los que obtienen malas calificaciones. Ante esta realidad, el profesor Fernández recomienda que, en el aula, no se identifique la ansiedad solo con suspensos. “Hay estudiantes que sacan buenas notas y, aun así, viven las matemáticas desde la tensión, el miedo al fallo o la necesidad de hacerlo todo perfecto”, concluye.
De la preocupación al bloqueo
“Cuando un alumno rinde mal en matemáticas, no basta con preguntarse si ha estudiado poco o no entiende. También conviene preguntarse qué historia de experiencias matemáticas arrastra, cómo interpreta el error, qué anticipa cuando se enfrenta a una tarea y hasta qué punto evita exponerse a nuevas oportunidades de aprendizaje”, explica Fernández, autor de 'En blanco', un ensayo dirigido a padres y madres para que sepan cómo guiar y ayudar a sus hijos e hijas en focalizar la atención, la memoria y la motivación para aprender.
El estudio internacional de los investigadores europeos destaca que no todas las formas de ansiedad se relacionan igual con el rendimiento. La simple preocupación (pensar ‘creo que voy a fallar’) tiene un efecto menor que sufrir un bloqueo del pensamiento (pensar ‘me quedo en blanco’) o ser presa de emociones como nerviosismo, miedo, tensión o rechazo. “Ayudar no consiste únicamente en tranquilizar. Es importante que, en las aulas, se insista en que el error forma parte del aprendizaje. También es fundamental la práctica modelada. Es decir, que el docente o un alumno resuelva un ejercicio en la pizarra en voz alta”, concluye Fernández.
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