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Acceso a la universidad

Un estudio alerta de que la nota de selectividad depende de la comunidad autónoma

Escuela de Todos afirma que matemáticas es la asignatura con mayor nivel de homogeneización de la PAU frente a historia de España, la materia con mayores desigualdades

Catalunya refuerza el control en la selectividad con detectores de dispositivos electrónicos

Imagen de archivo de las pruebas de la selectividad en Barcelona.

Imagen de archivo de las pruebas de la selectividad en Barcelona. / Ferran Nadeu

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Olga Pereda

Olga Pereda

Madrid
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La plataforma Escuela de Todos ha presentado esta mañana un nuevo estudio que compara la prueba de acceso a la universidad (PAU) que se realizó en toda España en 2025 y la de 2023. El informe detecta una mayor armonización, tal y como aprobó el Gobierno. Sin embargo, alerta de que todavía persisten “diferencias muy relevantes” que afectan a la igualdad de oportunidades de los estudiantes en el acceso a la universidad. En lengua castellana y literatura, por ejemplo, el porcentaje de temario necesario para alcanzar la máxima nota varía aproximadamente entre el 25% y el 50% según la comunidad autónoma.

A pesar de la homogeneización aprobada, no es factible que la selectividad llegue en el futuro a tener un modelo único en toda España, como reivindica desde hace años el PP. Las autonomías, que tienen transferidas las competencias en materia de educación, son las que diseñan el contenido de los exámenes.

Historia de España es la asignatura con mayores desigualdades territoriales: mientras que en algunas comunidades es posible obtener un 10 dominando solo el 25% del temario, en otras se requiere el conocimiento de hasta el 50%

Escuela de Todos, asociación implantada en toda España que nació en Catalunya en 2021 y que se ha distinguido por combatir en los tribunales la política de inmersión lingüística en la escuela, compara exámenes de lengua castellana y literatura, matemáticas II e historia de España. Su conclusión es que la nota que consiguen los alumnos “sigue dependiendo en gran medida del territorio donde se realiza”.

Lengua castellana

En lengua castellana y literatura, el informe detecta grandes diferencias tanto en la dificultad de los exámenes como en los criterios de corrección. Una de las novedades de las PAU de 2025 fue, precisamente, la homogeneización de los criterios de corrección para acabar con la disparidad que había entre autonomías. Hasta entonces, cada comunidad penalizaba de manera diferente las faltas. Por ejemplo, ante cinco errores de grafía (las tildes no están incluidas porque se penalizan de otra manera), en Extremadura suspendían al alumno, en Catalunya le quitaban medio punto y en Madrid le restaban dos puntos. A partir de 2025, las faltas penalizan en un 10% la nota. “Los criterios de corrección continúan siendo dispares en aspectos como la penalización de faltas ortográficas, la valoración de la expresión escrita, la precisión de los criterios de evaluación o la puntuación asignada a cada pregunta”, aseguran los técnicos de la plataforma.

“La ausencia de directrices estatales sobre el peso de cada bloque ha permitido que cada comunidad diseñe pruebas muy diferentes”, advierte también el informe de Escuela para Todos, que detecta fuertes desequilibrios entre los bloques de contenido: comunicación, reflexión lingüística y educación literaria.

La plataforma asegura que la opcionalidad -reducida a partir de 2025, aunque no finiquitada- sigue generando desigualdades y, por tanto, ventajas competitivas entre territorios. El porcentaje de temario necesario para alcanzar la máxima nota varía aproximadamente entre el 25% y el 50% según la comunidad autónoma.

Matemáticas II

El análisis señala que la PAU de matemáticas II de 2025 sí muestra avances relevantes respecto a 2023 y se convierte en la asignatura con mayor nivel de homogeneización. La mayoría de las comunidades han tendido a equilibrar el peso de álgebra, geometría, análisis y estadística, reduciendo además la opcionalidad que permitía evitar bloques enteros del temario. En 2025, los estudiantes tuvieron que examinarse al menos de tres de los cuatro bloques para aspirar a la máxima nota en la mayoría de las autonomías, frente a 2023, cuando en algunas bastaba con uno o dos bloques. Según el estudio, esta reducción de la opcionalidad ha elevado la exigencia académica y obliga a los alumnos a preparar una parte mucho más amplia del temario.

Historia de España

Historia de España, sin embargo, continúa siendo una de las materias con mayores desigualdades territoriales. Mientras que en algunas comunidades es posible obtener un 10 dominando solo el 25% del temario, en otras se requiere el conocimiento de hasta el 50%. "Mientras comunidades como Catalunya, Comunitat Valenciana o País Vasco evalúan exclusivamente historia contemporánea, otras incluyen periodos históricos mucho más amplios”. Según el estudio, esta diferencia implica que “los alumnos afrontan la prueba con niveles de preparación y extensión del temario muy distintos”.

La opcionalidad sigue alterando la dificultad real de la prueba, según la plataforma: "Aunque en 2025 se ha reducido respecto a 2023, en algunas comunidades los estudiantes pueden evitar bloques completos del temario, mientras que en otras deben demostrar conocimientos mucho más amplios". Además, la estructura de la PAU de historia de España "sigue siendo muy desigual" en aspectos como el número de preguntas, el peso de los temas largos y el equilibrio entre memorización y análisis histórico.

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