Chequeo al reciclaje
Dos millones de catalanes ya usan el puerta a puerta o contenedores cerrados, pero las elecciones municipales frenan su expansión
En esta legislatura, 169 localidades han puesto en marcha estos sistemas de recogida pero las grandes ciudades siguen siendo la asignatura pendiente
La recogida de basura 'puerta a puerta' da marcha atrás en municipios catalanes: "Los vecinos no se la han creído"
El puerta a puerta y los contenedores inteligentes mejoran el reciclaje pero encarecen el servicio hasta un 30%

Zowy Voeten / EPC

Catalunya sigue lejos de los objetivos de reciclaje fijados por Europa. La fórmula con mejores resultados para acercarse a ella, según Europa y la Generalitat, es la puesta en marcha de sistemas de recogida de residuos eficientes como el puerta a puerta o los contenedores cerrados (o inteligentes) con identificación de usuario. No obstante, según ha podido saber EL PERIÓDICO, el desarrollo de estos modelos, que ha crecido en los últimos años, se ha visto ralentizado ligeramente por la cercanía de las próximas elecciones municipales.
Fuentes municipales admiten a este diario que, a un año de los comicios, decenas de gobiernos locales han empezado a levantar el pie del acelerador y dejan el proyecto para más adelante. Aun así, 169 localidades se han sumado a estos sistemas en la actual legislatura (2023-2027). En la anterior (2019-2023) lo hicieron 132 municipios.
El número de ayuntamientos implicados crece, sí, pero menos de lo que estaba planificado inicialmente. ¿Y cómo se explica esta situación? Según fuentes del sector, uno de las principales causas es la "batalla política local", que ha provocado que algunos consistorios que tenían previsto activar nuevos modelos hayan optado por retrasarlos. Es el caso de la ciudad de Barcelona, aunque fuentes del Gobierno barcelonés esgrimen motivos técnicos y no electorales.
Los contenedores cerrados convencen más a los alcaldes y ya tienen más usuarios que el puerta a puerta
La implantación de nuevos sistemas de recogida implica cambios de hábitos, pedagogía vecinal, ajustes en el servicio y, muy a menudo, críticas de todo tipo. Ante este escenario, pocos alcaldes quieren asumir ese desgaste en la recta final del mandato.
Dos millones de usuarios
De todas formas, los datos a los que ha tenido acceso EL PERIÓDICO muestran que el número de usuarios de los sistemas eficientes crece. Casi dos millones de catalanes utilizan ya métodos de recogida considerados óptimos para mejorar los datos de reciclaje. O sea, el puerta a puerta, los contenedores cerrados o fórmulas mixtas. La cifra confirma una tendencia creciente, pero también evidencia que está pendiente el paso adelante de las grandes ciudades, ya que el grueso de las implantaciones sigue concentrado en municipios pequeños y medianos.
"Cuando falta poco para las elecciones, muchos ayuntamientos frenan y lo dejan para la siguiente legislatura", admite Pilar Chiva, directora del área de economía circular de la Agència de Residus de Catalunya ((ARC). "Los alcaldes o los gobiernos municipales deben tomar estas decisiones al principio del mandato", sugiere. "Es como cambiar el sentido de una calle; a veces los cambios generan rechazo y cuestan, pero con el tiempo se ve que el sistema es más limpio y la aceptación crece", resume.
Sorpasso del contenedor
Hasta hace pocos años, cuando un municipio quería mejorar de forma sustancial sus niveles de reciclaje, el puerta a puerta era prácticamente la única opción disponible. Pero el desarrollo de los contenedores cerrados con identificación ha cambiado el mapa. El puerta a puerta sigue siendo el modelo más extendido en número de localidades, pero los contenedores inteligentes ya le han superado en número de usuarios.
A día de hoy, según los datos recogidos por este diario, más de 941.000 catalanes usan actualmente contenedores cerrados con identificación, frente a unos 907.000 que usan el puerta a puerta, normalmente en pueblos pequeños, donde la logística es más sencilla. A ellos hay que sumar los vecinos que viven en municipios con sistemas mixtos. El cambio se ha producido durante esta legislatura: desde 2023 se han incorporado casi 800.000 usuarios al modelo de contenedores inteligentes, frente a unos 154.000 al puerta a puerta.

Contenedores inteligentes de Girona. / El Periódico
La diferencia se explica por la entrada en juego de municipios de mayor tamaño como Cornellà, Manresa y Girona, así como también experiencias en barrios de grandes núcleos urbanos. "Antes, los contenedores cerrados no existían y cuando salieron eran caros", detalla Chiva. "Cuando un municipio quería implantar un sistema eficiente, se hacía más puerta a puerta, pero ahora, con contenedores cerrados disponibles, hay margen para escoger el modelo que se adapta mejor a cada contexto, urbanismo, capacidad técnica...", expone.
La Generalitat evita recomendar un sistema por delante del otro. Lo importante, detallan fuentes del Departament de Territori, Habitatge i Transició Ecològica, es que los municipios se pasen a sistemas eficientes y contribuyan a mejorar los datos. Además, un modelo no tiene por qué excluir al toro. "En un municipio grande puede haber barrios con puerta a puerta y otros con contenedores cerrados", ejemplifica Chiva. Es lo que sucede en Manresa. También hay lugares en los que un tipo de residuo se recoge con métodos avanzados y otro no.
Presión de Bruselas
En reuniones entre las autonomías y la Comisión Europea, Bruselas ha dejado claro que reclama seguir avanzando en esta dirección. Catalunya está obligada a presentar unos resultados de reciclaje adecuados y los sistemas tradicionales de contenedores abiertos difícilmente permitirán cumplir los objetivos comunitarios.
"Por ahora, escoger un sistema de recogida eficiente es la única forma de alcanzarlos", sostiene Chiva. La experiencia acumulada también ha desmontado algunas ideas iniciales. El puerta a puerta, por ejemplo, siempre se ha visto como un sistema más complejo de implantar por el cambio de hábitos que exige: "Parecía que era muy complicado, pero después se ha visto que el contenedor cerrado también tiene una complejidad importante, por la identificación de los usuarios".
Ninguno de los dos modelos se puede poner en marcha de un día para otro y ambos requieren tiempo de adaptación, además de un seguimiento constante.
Arma política
Pero el debate técnico, en muchos casos, ha teminado condicionado a la lógica partidista. Casi todos los principales partidos catalanes (PSC, Junts, ERC, Comuns, CUP) han puesto en marcha estos sistemas en diferentes municipios. Sin embargo, a menudo se da una escena paradójica: la sección local de un partido que defiende el modelo en un pueblo lo critica en otro. Los dirigentes de la ARC son conscientes de la situación y llaman a no politizar una decisión que debería ser técnica: "Lo importante es implantar sistemas eficientes con criterios técnicos y no convertirlo en un arma para hacer oposición".
El uso político de la gestión de los residuos incrementa la prudencia de los gobiernos municipales a la hora de implantar el puerta a puerta o cerrar contenedores. Y más, en año preelectoral, cuando el rechazo inicial puede tener más peso que el aumento del reciclaje.
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