El 65% de la superficie catalana es forestal
Catalunya instalará parques fotovoltaicos en puntos clave para reducir masa forestal y evitar megaincendios
La nueva estrategia de prevención del Govern prevé realizar gestión forestal en 34.000 hectáreas
La ola de incendios llama a un cambio de estrategia: del fuego cero a la convivencia planificada

Incendio en la Segarra / Agents Rurals

Catalunya quiere convertir la prevención de incendios en una política prioritaria y que implique a todos los sectores afectados. Para lograrlo, el Govern ha presentado este lunes una nueva estrategia conjunta, trabajada entre las conselleries de Interior, Agricultura y Territori. El plan, avanzado la semana pasada por este diario, se propone actuar sobre un territorio cada vez más vulnerable al fuego: el 65% de la superficie catalana es forestal –Salvador Illa ya dijo que había que reducir las arboledas– y el riesgo de que se declare un fuego de sexta generación imposible de controlar aumenta por el cambio climático.
Una de las principales novedades más llamativas de la lista de objetivos es la voluntad de instalar placas fotovoltaicas en puntos estratégicos donde sea necesario retirar masa forestal y mantener espacios abiertos sin bosque. La idea es fomentar espacios que dificulten la propagación de grandes incendios y, a la vez, producir energía verde en terrenos de interés público.
"Fuera de la capacidad de extinción"
Pero la nueva estrategia, que combina prevención, extinción, transición ecológica, economía y biodiversidad, va mucho más lejos y se centra en redoblar la gestión forestal en áreas prioritarias. La gran dificultad será desplegar todas las actuaciones previstas en los próximos años.
"Hay que abordar la prevención desde una perspectiva diferente a la que consiste exclusivamente en dotar de más recursos porque las características de algunos incendios de cara al futuro pueden quedar fuera de la capacidad de extinción humana", ha apuntado la consellera de Interior, Núria Parlon. Según el conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, la nueva estrategia también proporciona "una oportunidad para dinamizar la economía rural, generar empleo e impulsar una bioeconomía arraigada en el territorio".
Terrenos estratégicos
El objetivo no es intervenir sobre todos los bosques –extremo que se asume como imposible–, sino concentrar los esfuerzos en zonas clave. La estrategia prevé acelerar los trabajos forestales en unas 34.000 hectáreas marcadas en rojo sobre el mapa. Se trata de espacios en los que reducir la continuidad del bosque puede marcar la diferencia entre un incendio controlable y un fuego capaz de saltar de un macizo a otro.
El primer ámbito de actuación es la interfaz urbana forestal: las franjas de protección alrededor de urbanizaciones, núcleos habitados e infraestructuras sensibles. En estos espacios, la prioridad es proteger vidas, viviendas y bienes. Además de las franjas, son imprescindibles los planes municipales contra incendios que cada vez más ayuntamientos están ultimando.
El segundo ámbito son los perímetros de protección prioritaria, áreas especialmente expuestas a grandes incendios. Y el tercero son los llamados ejes de confinamiento, 14 corredores donde se quiere reforzar un paisaje en mosaico que alterne la presencia de cultivos, pastos, prados y espacios abiertos.
Medidas de contención
Estos ejes no impiden que se declare un incendio, pero pueden ayudar a contenerlo cuando supera la capacidad de extinción. Fuentes de emergencias recuerdan que hay fuegos que, en determinadas condiciones meteorológicas, no pueden abordarse ni multiplicando los efectivos de manera infinita, por la gran cantidad de energía que se propaga.
En estos casos, el reto es confinar el incendio y evitar que se convierta en un megaincendio. Sobre la mesa están escenarios poco probables pero posibles, como grandes fuegos capaces de avanzar desde Osona hasta la Noguera, o desde Collserola hacia el norte del Maresme, hipótesis con las que trabajan los Bombers de la Generalitat. Pese a que el plan a medio plazo es transformar la estructura del paisaje, también se amplían los equipos de Bombers, hasta alcanzar los 4.000 bomberos, y ampliar dispositivos de prevención como el GEPIF.
Bosques públicos y privados
De momento, ya se ha empezado a actuar en bosques públicos. Pero el próximo paso es actuar en los ejes de confinamiento mapeados en los que hay arboledas privadas. Una de las posibilidades es llegar a acuerdos con propietarios, aunque, si es necesario, no se descartan actuaciones directas con medios propios.
El Govern quiere orientar la gestión privada a través del Centre de la Propietat Forestal, reforzar los servicios territoriales y trabajar con ayuntamientos y consejos comarcales para completar franjas y actuaciones pendientes. En los 14 ejes previstos se han identificado ya cinco tramos prioritarios.
La estrategia también busca dar valor económico a la prevención: "Reducir bosque a menudo implica extraer madera y productos forestales". El Departament de Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació pretende que la nueva estrategia conjunta permita profesionalizar y modernizar el sector de la madera, aunque también el papel de la ganadería extensiva.
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