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Cortes de luz

"No puede ser que al mínimo viento se vaya la luz": los pueblos catalanes se rebelan contra los apagones constantes

Localidades como Molló, Mas de Barberans o Pratdip alertan de apagones constantes que los dejan incomunicados

Los alcaldes exigen a Endesa inversiones urgentes para modernizar una red eléctrica que consideran obsoleta

Un año del gran apagón: sin claros culpables, con muchos millones en juego y con una factura de la luz más cara

Cableado entre casas en Mas de Barberans, uno de los pueblos que sufre apagones constantes.

Cableado entre casas en Mas de Barberans, uno de los pueblos que sufre apagones constantes. / ACN

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Molló / Mas de Barberans / Pratdip
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Un día más dentro de la normalidad”. Así recuerdan muchos pequeños municipios del norte y sur de Catalunya cómo vivieron el gran apagón eléctrico de hace un año. Una situación que no les resultaba nueva porque, según denuncian desde hace tiempo, sufren cortes de suministro de forma constante y reiterada, especialmente durante episodios de mal tiempo.

Los gobiernos municipales han elevado el tono de sus quejas, se han reunido con distintas administraciones y con E-Distribución, la empresa del grupo Endesa responsable de la red de distribución eléctrica, pero aseguran que siguen sin encontrar soluciones a un problema que genera innumerables quebraderos de cabeza entre los vecinos. La compañía responde que mantiene un plan de inversiones acordado con la Generalitat y recuerda que la mayoría de incidencias están provocadas por fenómenos meteorológicos extremos.

En Mas de Barberans (Montsià) ya han perdido la cuenta de las veces que han sufrido cortes de electricidad en el último año, con la consiguiente caída también de telefonía e Internet. Sin embargo, el problema viene de mucho antes.

“No sabría decir el número por la barbaridad de cortes que ha habido”, ha advertido la alcaldesa, Daniela Lleixà. “El día del apagón fue simplemente uno más”, añade.

Los cortes suelen prolongarse durante horas y, en algunos casos, superan las doce horas. La compañía eléctrica ha atribuido muchas incidencias a fenómenos meteorológicos o problemas con animales, aunque la alcaldesa insiste en que eso “no ocurriría” si existiera “una red robusta y en condiciones”.

Desde Endesa les trasladan que se están realizando mejoras en la red de distribución. De hecho, se ejecutaron algunas actuaciones durante el pasado mes de abril, antes de las fiestas mayores del municipio. Sin embargo, la gran inversión prometida el año pasado en una reunión con la empresa y el Consell Comarcal del Montsià “todavía la esperan”.

Lleixà explica que existe un proyecto para llevar la electricidad al municipio desde la vecina localidad de Roquetes, aunque se trata de una propuesta compleja que requiere expropiaciones y numerosos trámites administrativos. “Ahora solo tenemos una línea totalmente obsoleta y deteriorada. Hay postes completamente podridos que con el mínimo vendaval se caen porque la red no está en condiciones”, denuncia.

El clima como “excusa”

Precisamente eso ocurrió durante el último episodio de fuertes vientos, cuando en el municipio se registraron rachas superiores a los 150 kilómetros por hora. Aun así, la alcaldesa considera que la meteorología no puede ser “la excusa” para justificar el mal estado de la red.

“No puede ser que al mínimo viento se vaya la luz”, critica. “¿El poste se cayó por el viento o porque estaba podrido y no resistió?”, insiste.

La alcaldesa reclama que los vecinos no se acostumbren “a esta situación totalmente indigna” y exige soluciones urgentes. Entre las propuestas, plantea que sea la propia compañía eléctrica quien asista a negocios y particulares cuando el suministro desaparece durante tantas horas.

Daniela Lleixà, alcaldesa de Mas de Barberans

Daniela Lleixà, alcaldesa de Mas de Barberans / ACN

“Como ayuntamiento no tenemos capacidad económica para disponer de grupos electrógenos que alimenten a toda la población, pero la empresa sí debería tenerlos preparados”, afirma. También recuerda que el Estatuto de Municipios Rurales garantiza la equidad entre las zonas rurales y el resto del territorio, algo que, asegura, “todavía no se está cumpliendo”.

Apagones dentro de la “normalidad”

En Molló (Ripollès), el apagón general de hace un año también se vivió con “cierta normalidad”. Según su alcalde, Josep Coma, “no sorprendió demasiado porque estamos relativamente acostumbrados”.

Este pequeño municipio de la Vall de Camprodon lleva meses sufriendo cortes recurrentes de telecomunicaciones y electricidad. El episodio más grave ocurrió el 15 de marzo, durante un temporal con rachas superiores a los 100 kilómetros por hora que dejó al pueblo incomunicado durante día y medio, mientras algunos núcleos dispersos estuvieron hasta 48 horas aislados.

El alcalde de Molló (Ripollès), Josep Coma

El alcalde de Molló (Ripollès), Josep Coma / ACN

Muchos vecinos denunciaron que ni siquiera funcionaba el teléfono de emergencias 112. Desde entonces, explica el alcalde, existe un sentimiento de “miedo” y “vulnerabilidad” que antes no tenían. “Y eso puede hacernos perder población y competitividad”, advierte.

Coma lamenta que “siguen prácticamente igual” y se pregunta si la respuesta sería la misma si estos cortes ocurrieran en una gran ciudad.

“Cuando hubo el apagón general se exigieron explicaciones, pero cuando pasa en municipios rurales parece poco prioritario”, denuncia.

La única actuación prevista por parte de la distribuidora en esta zona es reforzar un tramo de la línea existente, una medida que consideran insuficiente porque la infraestructura seguirá siendo aérea y vulnerable ante nevadas o fuertes vientos.

Torres de alta tensión al lado… pero sin solución

Pese a los problemas de suministro, Molló fue uno de los primeros municipios en recuperar la electricidad durante el gran apagón gracias a su proximidad con Francia y a la presencia de torres de alta tensión cercanas.

Sin embargo, esta interconexión no sirve para resolver los cortes habituales porque sería necesario transformar la red a baja tensión.

“Es paradójico porque por el municipio pasan muchísimos kilovatios, pero nosotros solo los vemos pasar”, lamenta el alcalde.

Torre de alta tensión en Molló (Ripollès), pueblo que sufre constantes apagones

Torre de alta tensión en Molló (Ripollès), pueblo que sufre constantes apagones / ACN

Josep Coma también denuncia que siempre les han negado el despliegue de un sistema alternativo porque consideran que sería “muy caro” y poco rentable debido al bajo número de abonados.

“Solo pedimos unos servicios mínimos y básicos garantizados”, asegura. “Mientras en otros lugares ya se habla del 6G o de llegar a la Luna, aquí acabaremos abandonando la Vall de Camprodon por falta de servicios esenciales”, añade el alcalde.

Aislados ante una emergencia nuclear

En Pratdip (Baix Camp), un municipio de apenas 700 habitantes situado junto a la sierra de Llaberia, los cortes de suministro también forman parte del día a día. Según explica su alcaldesa, Sílvia Carrillo, en ocasiones han llegado a superar las 24 horas.

“Esto no significa solo quedarse sin luz o sin nevera. Nos deja completamente aislados como pueblo”, explica.

La alcaldesa de Pratdip (Tarragona), Sílvia Carrillo

La alcaldesa de Pratdip (Tarragona), Sílvia Carrillo / ACN

La situación preocupa especialmente porque el municipio se encuentra dentro de la primera corona del Plan de Emergencia Nuclear de Tarragona (PENTA) debido a su proximidad con la central de Vandellòs II. Sobre el papel, debería disponer de sistemas de comunicación autónomos para actuar rápidamente en caso de emergencia.

Sin embargo, Carrillo denuncia que, si falla la electricidad, el municipio queda totalmente incomunicado. La autonomía de los sistemas de megafonía es limitada y la orografía dificulta incluso la cobertura de la red de emergencias Rescat.

El coche, única salida

En los peores momentos, la única solución consiste en coger el coche y desplazarse varios kilómetros hacia la costa para encontrar cobertura móvil y poder realizar llamadas urgentes.

El problema resulta especialmente grave en una población envejecida donde puede ser necesario avisar rápidamente a una ambulancia.

Pratdip (Tarragona), uno de los pueblos afectados por los constantes cortes eléctricos

Pratdip (Tarragona), uno de los pueblos afectados por los constantes cortes eléctricos / ACN

El ayuntamiento ha trasladado reiteradamente la situación tanto a administraciones superiores como a Endesa. Según la alcaldesa, tras varias reuniones solo han recibido “buenas palabras”, pero ninguna actuación contundente.

El consistorio reclama, al menos, información clara sobre la duración estimada de los cortes para poder tranquilizar a la población. Aunque desde principios de año no han vivido incidencias especialmente graves, el Ayuntamiento ha abierto un registro para documentar todos los nuevos casos.

Endesa niega problemas graves

Por su parte, fuentes del grupo Endesa cuestionan que existan problemas graves de suministro en los municipios consultados.

La compañía sostiene que los principales cortes coincidieron con la sucesión de danas y temporales registrados entre finales de 2025 y principios de este año, episodios de clima extremo que afectaron a infraestructuras expuestas al aire libre, incluida la red eléctrica.

También recuerdan que continúan ejecutando mejoras dentro del plan de inversiones trienal supervisado y autorizado por la Generalitat.