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Operativo especial

Catalunya intensifica la caza de jabalíes para frenar la peste porcina africana

La Generalitat despliega nuevas trampas colectivas, refuerza las vigilias nocturnas y prevé sacrificar miles de ejemplares

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Una cazadora participa en el operativo contra la PPA

Una cazadora participa en el operativo contra la PPA / Gemma Sánchez Bonel / ACN

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Barcelona
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El Departamento de Agricultura ha comenzado a desplegar las medidas del contrato de emergencia de 7 millones de euros anunciado para contener la Peste Porcina Africana (PPA). En todo el radio de veinte kilómetros respecto al origen del brote se están instalando unas sesenta trampas adicionales tipo Pig Brig. Se trata de dispositivos donde los jabalíes entran en grupo atraído por comida, lo que permite realizar capturas colectivas sin persecuciones.

También se ha reforzado la presencia de cazadores, considerados “aliados indispensables”, quienes han incrementado las vigilias nocturnas. El objetivo es eliminar “en el menor tiempo posible” todos los jabalíes de la zona de alto riesgo y que en la segunda corona —ámbito de bajo riesgo— quede una ratio de un ejemplar por kilómetro cuadrado.

El encargo de emergencia a la empresa pública TRAGSA para frenar la PPA ha empezado a materializarse esta semana. Está prevista la incorporación de 170 efectivos, una cuarta parte de los cuales ya trabaja sobre el terreno realizando búsquedas intensivas de cadáveres de jabalí en un área de más de 1.000 km², con equipos especializados y unidades caninas.

Este equipo también está instalando trampas tipo Pig Brig. Son redes colocadas en forma de círculo, con una altura aproximada de 1,60 metros. Inicialmente, se dejan con una abertura en un extremo para que los jabalíes puedan entrar y salir, ya que en el interior hay maíz que atrae a los animales. A medida que se acostumbran a acceder al recinto, el personal especializado va bajando gradualmente la altura de la red en el punto de acceso. Llega un momento en que la red toca el suelo y los jabalíes saben entrar al círculo, pero ya no pueden salir porque pisan la malla.

Técnicos instalan una trampa para capturar jabalíes

Técnicos instalan una trampa para capturar jabalíes / Gemma Sánchez Bonel / ACN

Con este sistema, la Dirección General de Bosques y Gestión del Medio destaca que se pueden capturar varios ejemplares a la vez y evitar que huyan asustados. Jaume Minguell, director general, explica que controlan el comportamiento de los animales mediante cámaras de seguridad que permiten evaluar todo el proceso. Una vez realizada la captura, los animales son sacrificados y retirados siguiendo los protocolos de seguridad para posteriormente realizarles la prueba de la PPA.

Minguell mostró una de las trampas instaladas en Palau-Solità i Plegamans (Vallès Occidental), precisando que es un sistema que se revisa semanalmente para valorar si conviene cambiarlo de ubicación. Hasta ahora había unas cuarenta trampas Pig Brig y, con el refuerzo actual, se prevé llegar al centenar, “lo que permitirá cubrir la mayor parte del territorio forestal que no es apto para otros tipos de captura”.

El director general subraya que, para que estas trampas funcionen, también es clave la restricción de acceso al medio natural. “No es solo para evitar que se propague la enfermedad, sino porque es necesario mantener los bosques tranquilos”, explica Minguell, insistiendo en que los jabalíes son “animales muy sensibles que rápidamente desconfían ante cualquier olor de personas o perros, o incluso si oyen el ruido de una cadena de bicicleta”.

Asegura que los refuerzos desplegados no responden a un empeoramiento de la situación, “sino a evitar la transmisión lo antes posible”. “Estamos acelerando toda la maquinaria porque es importante realizar un vaciado de jabalíes; si lo conseguimos, se podrá recuperar la normalidad en toda la zona”, afirma.

Otra de las medidas previstas es la incorporación de más unidades caninas, aunque la Generalitat admite que este proceso es más lento porque actualmente todos los perros especializados en rastreo de cadáveres de jabalí disponibles en España ya están trabajando en el dispositivo contra la PPA. La intención es incorporar hasta cinco perros especializados más.

Quienes ya han redoblado esfuerzos son los cazadores, a quienes Minguell considera “aliados indispensables”. Defiende que “son quienes mejor conocen el terreno, están acostumbrados al comportamiento de los animales en sus municipios, saben dónde descansan y cuántos hay”. Durante los meses en que se trabaja para contener la PPA, ha habido la colaboración de un centenar de cazadores. Ahora la cifra ha aumentado hasta los 280 efectivos de las sociedades de caza locales y se han establecido alrededor de 1.200 puntos de vigilancia nocturna, considerados más eficaces, precisos y seguros. También trabajan con trampas tipo jaula ocultas en el bosque.

Minguell agradece la labor voluntaria de los cazadores y hace un llamamiento a la “implicación colectiva” para poner fin a la crisis de la PPA, “que tiene una tasa de mortalidad importante y obliga a salvar al resto de la población de jabalíes y cerdos de Cataluña”.

El contrato de refuerzo estará vigente hasta el 31 de diciembre, aunque Minguell evita calcular si antes de esa fecha se habrá logrado erradicar el brote. Recuerda que se han eliminado 4.000 jabalíes desde diciembre, mientras que la estimación apunta a que será necesario sacrificar al menos 8.000. El objetivo es que en la zona de alto riesgo no quede ningún ejemplar vivo y que en la segunda corona solo haya uno por kilómetro cuadrado. Asegura que ya existen algunos municipios de la zona cero donde prácticamente no queda ningún animal, aunque en áreas más abiertas y agrícolas la captura es más compleja. Confían en que el despliegue masivo de trampas “ayudará a reducir drásticamente la densidad”.

El “dilema moral” de cazar indiscriminadamente

Una de las cazadoras implicadas en el control de la PPA es Amor Giménez, una joven de 28 años vecina de Palau-Solità. Estos días participa en vigilias nocturnas, una actividad que realiza por vocación y que debe compaginar con su vida personal y laboral. Por las mañanas trabaja en un laboratorio de control de calidad del sector metalúrgico y, por las tardes y noches, colabora con el dispositivo para contener el contagio de la PPA.

“Siempre procuro llegar media hora antes de que anochezca, elijo un lugar donde quedarme quieta y espero a que aparezcan los jabalíes cuando ya es oscuro”, explica Amor, que asegura que cada vez los animales salen antes a buscar comida. Camuflada entre matorrales, los observa mediante un monocular térmico. Si detecta uno, apunta con el rifle y dispara. Cuando lo abate, debe activar inmediatamente el protocolo para recoger muestras de sangre y retirar el cadáver, en colaboración con la Generalitat. Afirma que muchos días ha llegado a casa pasada la madrugada.

A pesar de ser campeona de Cataluña de recorridos de caza y definirse como una apasionada del sector, Amor reconoce que el dispositivo contra la PPA le está generando un “dilema moral”. “Siempre se ha dicho que los cazadores queremos aniquilarlo todo, y eso no es cierto; nosotros queremos hacer una gestión correcta de la especie”, explica, aunque admite que ahora están obligados a cazar indiscriminadamente. Le duele tener que matar tanto machos como hembras o crías, “algo que va contra mi ética”. “Pero tenemos que tragarnos este sapo para volver a la normalidad lo antes posible”, considera.

Amor obtuvo la licencia de caza justo al cumplir los 18 años, animada por su padre, también cazador. Asegura que dedica íntegramente su tiempo libre y sus vacaciones a esta afición. Lamenta que sea un sector “que siempre ha sido un poco tabú” y reclama “más comprensión por parte de la sociedad”. Aun así, garantiza que cada vez más mujeres se animan a incorporarse y confía en que con el paso de los años “la balanza de género se equilibrará”.