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Proyecto científico

La UPC y científicas de Hypatia hacen una campaña de vuelos parabólicos para investigar los efectos de la gravedad cero

En total se realizarán seis vuelos parabólicos en el Aeropuerto de Sabadell para validar proyectos internacionales sobre salud cardiovascular, neurociencia y acuicultura espacial

La misión científica Hypatia III incluirá un estudio sobre la espiritualidad en situaciones extremas

Misión Hypatia I

Misión Hypatia I / Misión Hypatia I

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Ariadna Gombau

Sabadell
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Cinco científicas de Hypatia, una organización liderada por mujeres dedicada a impulsar la investigación espacial y la divulgación científica, participan hoy y mañana, 8 y 9 de mayo, en la nueva campaña de vuelos parabólicos que se lleva a cabo en el Aeropuerto de Sabadell de la mano de la Universitat Politècnica de Catalunya - BarcelonaTech (UPC). Durante estas dos jornadas se realizarán seis vuelos en gravedad cero con un avión acrobático que efectuará una quincena de parábolas, con el objetivo de analizar cómo reacciona el cuerpo humano a la ausencia de gravedad.

Las participantes son Estel Blay, Laura González, Carlota Keimer, Helena Arias y Núria Jar, todas tripulantes de alguna de las tres misiones de Hypatia, así como la nutricionista Abril Gorgori. En cada vuelo participan el piloto Daniel Ventura y una de las científicas, encargada de supervisar los experimentos a bordo. Los vuelos parabólicos se llevan a cabo con un avión Pitts del Aeroclub Barcelona-Sabadell, y los resultados servirán para validar dos proyectos internacionales de investigación.

“Poder participar en estos vuelos parabólicos es una oportunidad única para nosotras”, ha asegurado Blay. En este sentido, la manresana ha destacado que una de las limitaciones de las misiones de Hypatia es precisamente la imposibilidad de simular la microgravedad. “Es fantástico poder reunir tantos ámbitos de investigación en un mismo proyecto”, ha añadido. De todas las tripulantes de Hypatia que participan en la campaña, Blay será la última en volar. “Estoy nerviosa y muy emocionada”, ha confesado.

Los vuelos también incorporan una novedad: Estela, la nueva mascota de Hypatia. Además de acompañar al equipo en la próxima misión al Ártico, la figura actuará como “nuestro indicador de gravedad cero”, según ha explicado Blay. “Cuando el avión entra en microgravedad, hay un objeto que empieza a flotar y que indica visualmente que ya nos encontramos en esta situación”, ha detallado. Cada parábola permite experimentar dentro de la cabina del avión entre 8 y 10 segundos de gravedad cero. Utilizar a Estela es también una manera de implicar a los niños en la aventura científica. La mascota fue escogida a través de un concurso en el que se presentaron más de 200 dibujos.

Una de las investigaciones es el proyecto Numerical Evaluation of Long-Term Microgravity Effects (NELME), que tiene como objetivo predecir con precisión, mediante simulaciones, los efectos de la exposición prolongada a la microgravedad sobre el sistema cardiovascular. Los resultados del estudio, dirigido por el profesor Antoni Pérez-Poch, coordinador de la actividad y del Laboratorio de Microgravedad y Ciencias de la Computación de la UPC, serán útiles para elaborar recomendaciones orientadas a mejorar la salud cardiovascular de los astronautas en futuras misiones tripuladas a la Luna y Marte.

Hasta ahora se conocían los efectos de la exposición a la microgravedad en misiones de hasta seis meses, pero todavía no hay datos concluyentes sobre el impacto de la ingravidez en misiones de larga duración. El estudio también analizará los efectos de las situaciones de gravedad parcial, como las de la superficie de la Luna —que tiene una sexta parte de la gravedad terrestre— o Marte —que tiene aproximadamente una tercera parte. Para validar el modelo es necesario obtener nuevas medidas experimentales en períodos más cortos y, especialmente, ampliar los datos disponibles sobre el impacto en las mujeres.

Tal como ha explicado Pérez-Poch, las participantes “llevan dos relojes inteligentes con los que se registrarán datos biomédicos”. Estos datos servirán posteriormente para “validar unos modelos computacionales que estamos desarrollando”, con el objetivo de predecir los efectos que la ausencia de gravedad tiene sobre el sistema cardiovascular, especialmente a largo plazo. El profesor también ha destacado la importancia de llevar a cabo el experimento con mujeres, ya que “muchas veces los datos biomédicos de los estudios clínicos tienen un sesgo a favor de los hombres”.

La percepción sensorial en gravedad cero

El otro proyecto, llamado Gravitational Reliability and Vestibular Inference in Transient Microgravity (GRAVITY), estudiará la percepción sensorial y los efectos de la ingravidez sobre el cerebro. Además, permitirá comparar los resultados con los que se obtengan durante la próxima misión Hypatia III, prevista en el Ártico, en condiciones de aislamiento. El trabajo está dirigido por la investigadora Elisa Raffaella Ferrè, catedrática de neurociencia cognitiva y coordinadora del Laboratorio de Neurociencia Espacial de la Birkbeck University of London.

“En este experimento estamos estudiando cómo afecta la gravedad cero al sistema interno del oído, que es muy importante porque está relacionado con el equilibrio y con la capacidad cognitiva de las personas”, ha explicado Ferrè. Se trata de una investigación que combina técnicas cualitativas y cuantitativas y que se basa en entrevistas antes y después de los vuelos para analizar los cambios que experimentan las participantes. Más allá de la investigación científica, la campaña también quiere fomentar las vocaciones STEAM e incorporar la perspectiva de género al sector aeroespacial.

Los vuelos parabólicos servirán, además, como prueba piloto del proyecto SpaceGenFish, liderado por la doctora Laia Ribas, investigadora del Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) y tripulante de Hypatia I. Esta investigación estudiará la viabilidad de la acuicultura en el espacio y los efectos de la microgravedad sobre los peces, incluyendo los posibles cambios genéticos que se producen en estas condiciones. Por este motivo, durante los vuelos de estos días, a bordo del avión no solo viajarán dos personas, sino también embriones de dos especies diferentes de pez.

Una plataforma única en el mundo

Desde el inicio de la era espacial, a mediados del siglo pasado, agencias como la NASA o la ESA utilizan los vuelos parabólicos tanto para entrenar astronautas en condiciones de ingravidez como para llevar a cabo experimentos en microgravedad.

En este ámbito, la UPC es pionera y la única universidad del mundo que ha impulsado, conjuntamente con el Aeroclub Barcelona-Sabadell, una plataforma innovadora de investigación en microgravedad. Esta infraestructura permite realizar experimentos espaciales a un coste muy inferior al de las campañas que se hacen con aviones de reacción.

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