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Investigación por violencia infantil

Los tests genéticos prueban que el bebé maltratado en Barcelona es un niño sano, sin enfermedades que justifiquen sus lesiones

El pequeño, que ya tiene tres meses, no presenta alteraciones ni en sangre ni en huesos y no hay rastro del gen vinculado a la distrofia muscular del que es portador el padre

La Audiencia de Barcelona mantiene en prisión al padre del bebé y deja en libertad a la madre, que buscó en Google 'mi pareja no trata bien a mi hijo'

Las pediatras de Vall d'Hebron que atendieron al bebé maltratado ven "muy poco probable" que sus lesiones anales fueran por estreñimiento

ospital infantil i de la Dona de Vall d'Hebron.

ospital infantil i de la Dona de Vall d'Hebron. / Zowy Voeten / EPC

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Beatriz Pérez

Beatriz Pérez

Barcelona
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Los test genéticos realizados al bebé presuntamente maltratado por sus padres han revelado que el menor, que este 3 de mayo cumplió tres meses, no sufre ninguna enfermedad que justifique sus múltiples lesiones -hematomas en zonas genitales y mejilla, fracturas en extremidades y fisuras anales-, según fuentes de EL PERIÓDICO. Es un bebé sano, sin alteraciones genéticas ni en sangre ni en huesos.

Una de las líneas de la defensa era que el niño podría sufrir una enfermedad genética, ya que el padre es portador de un gen vinculado a la atrofia muscular. Este extremo ha quedado finalmente descartado con los resultados de estas pruebas, que se han conocido este jueves. Los test también dejan claro que los hematomas no son fruto de una enfermedad en la sangre, como también apuntó el pediatra del CAP Roger de Flor que, a la vista de los morados, derivó al niño al Hospital de Sant Pau para que le hicieran un análisis de sangre, que salió normal.

El auto judicial de este jueves ya rechazaba la hipótesis genética: "Desde que el menor ha sido apartado de sus progenitores, la evolución del mismo es favorable"

Este jueves, antes de conocerse los resultados de los test genéticos, el tribunal de la Audiencia de Barcelona, que ha decretado que el padre del bebé siga en prisión y que la madre salga en libertad, ya descartaba que el niño padeciera una enfermedad genética. "En relación a la alteración genética a la cual se refiere la parte apelante en su escrito de recurso y cuya alegación no viene acompañada de ningún principio de prueba de ningún tipo, ello fue descartado por dichas peritos. Dijeron que el menor no presentaba una única lesión, sino múltiples y que no existe ninguna patología genética conocida que pueda explicar dichas múltiples lesiones. Además, no cabe perder de vista que desde que el menor ha sido apartado de sus progenitores, la evolución del mismo es favorable, lo cual constituye un indicio más de criminalidad", dicen los jueces en el auto al que ha tenido acceso este diario.

De hecho, el bebé, que salió a mediados de abril del Hospital Vall d'Hebron, donde estuvo un mes ingresado, se encuentra bien y no ha vuelto a presentar más heridas. Desde que salió vive con una familia de acogida de urgencia con la que permanecerá hasta que los técnicos de la Conselleria de Drets Socials determinen su destino final: o bien algún miembro de su familia extensa, una vez descartado un eventual riesgo, o bien otro hogar de acogida de forma más estable.

Fisuras anales y estreñimiento

Los progenitores también esgrimen que las fisuras anales del niño se deben al estreñimiento. Según la defensa de los padres, las lesiones anales podrían ser producto de heces "voluminosas" relacionadas con un problema de estreñimiento, lo que descartaría el presunto delito de agresión sexual. Los abogados mantienen que un niño tan pequeño no suele hacer deposiciones de gran tamaño, lo que, apuntaban, podría haberle provocado fisuras anales.

Sin embargo, las pediatras de Vall d'Hebron especialistas en violencia infantil que trataron al niño ven "muy poco probable" que las lesiones anales fueran provocadas por el estreñimiento. Ellas, al igual que la forense, consideran estas lesiones "compatibles" con una posible agresión sexual con penetración. El tribunal -que sí ve "indicios sólidos de comisión de un delito de maltrato habitual y de uno o varios delitos de lesiones"- cree "más dudosos los indicios existentes en relación con el delito de agresión sexual" con penetración, según recoge el auto.

La tesis de la sonda de orina

El juez había decretado prisión provisional para los padres el 20 de marzo. Fue el 18 de marzo cuando Vall d'Hebron activó el protocolo de violencia infantil en el caso del bebé, que en aquel momento tenía apenas seis semanas de vida. Llegó allí derivado de Sant Pau con una fractura de fémur. En Vall d'Hebron se le hizo una exploración a fondo. En ella se le detectaron otras lesiones "evolutivas"; es decir, que se habían producido tiempo atrás. Por ejemplo, costillas fracturadas y un golpe en la frente que los médicos aún no saben si podría causarle secuelas neurológicas.

La madre es enfermera en el servicio de Traumatología de Vall d'Hebron y antes de llegar allí el bebé pisó cuatro centros sanitarios —los hospitales del Mar, Sant Joan de Déu y Sant Pau y el CAP Roger de Flor— sin que ningún profesional diera la voz de alarma.  Los pediatras de estos últimos tres centros creyeron a la madre cuando esta les explicó que los hematomas que presentaba en las piernas y en la zona genital se debían a una sonda de orina que fue colocada en el Hospital del Mar el 1 de marzo para recoger una muestra y practicarle al niño un estudio bacteriológico.

De hecho, según ha desvelado el auto del juez, el niño, además de los hematomas en la zona escrotal que se atribuyeron a una bolsa de orina, ya presentaba un hematoma en la mejilla derecha y fisuras anales cuando visitó el Hospital Sant Joan de Déu el 7 de marzo. Ningún sanitario vio indicios de violencia. Hace semanas, la Conselleria de Salut anunció en EL PERIÓDICO que impondrá sanciones al menos al Hospital de Sant Pau y estudia si hacerlo también con Sant Joan de Déu y el CAP Roger de Flor.

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