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Salud

El cardiólogo Diego Alarcón: "Las personas que suben y bajan escaleras viven más y mejor"

El experto destaca que este gesto cotidiano puede reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares

Los entrenadores ya coinciden: "Caminar 1 hora todos los días con un ritmo de paseo de abuelo son 75.000 calorías al año"

Pareja corriendo escaleras arriba en un entorno urbano, vista trasera

Pareja corriendo escaleras arriba en un entorno urbano, vista trasera / Sport

Claudio Torres

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Mantener una buena salud cardiovascular no siempre requiere largas sesiones de entrenamiento ni rutinas exigentes. Cada vez más expertos coinciden en que pequeños cambios en la vida diaria pueden tener un impacto significativo en el organismo, especialmente cuando se trata de reducir el sedentarismo.

En esta línea, el cardiólogo Diego Alarcón ha puesto el foco en un hábito cotidiano que muchas personas pasan por alto: subir escaleras. Según explica, esta actividad, aparentemente simple, puede convertirse en un ejercicio muy completo y eficaz para el corazón. De hecho, señala que su intensidad puede equipararse a correr a un ritmo cercano a los 10 kilómetros por hora.

El especialista destaca que incorporar este gesto en la rutina diaria tiene efectos directos sobre varios factores de riesgo cardiovascular. Entre los beneficios más relevantes se encuentran la reducción de la presión arterial y la mejora de la sensibilidad a la insulina, un aspecto clave en la prevención de la diabetes tipo 2. Además, contribuye a la pérdida de grasa corporal y actúa como un potente antiinflamatorio, al igual que otros ejercicios físicos.

Alarcón también subraya su utilidad en etapas concretas de la vida, como la menopausia. En mujeres en este periodo, subir escaleras puede ayudar a disminuir la rigidez arterial, un fenómeno asociado al envejecimiento del sistema vascular.

Otro de los puntos clave es la mejora de la capacidad cardiorrespiratoria, fundamental para reducir el riesgo de enfermedades graves como el infarto o el ictus. En este sentido, el especialista insiste en que no es necesario recurrir a soluciones complejas: basta con aprovechar las oportunidades que ofrece el día a día para moverse más.

En definitiva, sustituir el ascensor por las escaleras se presenta como una estrategia sencilla, accesible y gratuita que puede contribuir de forma notable a mejorar la salud general. Un pequeño cambio de hábito que, mantenido en el tiempo, puede marcar la diferencia.