Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Miedo al depredador

Vecinos de Pinós vieron al lobo cerca de casa antes del segundo ataque en el Solsonès

Una familia inglesa que reside en la casa Els Plans pudo fotografiar al depredador

El lobo pasando por un camino de Pinós a finales de septiembre.

El lobo pasando por un camino de Pinós a finales de septiembre. / Arxiu Particular

Enric Badia

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

El lobo solitario que produjo tres ataques a ovejas del Solsonès habría sido fotografiado al pasar por una casa de payés del Solsonès, en el municipio de Pinós. Una familia británica que pasa las temporadas de primavera y verano en el mas Els Plans tomó una imagen del lobo pasando por su finca. La fotografía es de poca calidad, pero permite apreciar al animal, uno de los grandes depredadores, mientras pasa por un camino en una zona con poca vegetación.

La imagen fue tomada el día 29 de septiembre, después del segundo ataque del depredador en la Molsosa, a 1,5 kilómetros en línea recta de la casa de Puigpelat, en este mismo municipio, donde el lobo mató directamente a una docena de corderos. Ya había habido otro en el mes de agosto en la misma casa (unos diez corderos muertos) y los vecinos de la zona, campesinos y familias que tienen allí una segunda residencia, estaban alertados de que había habido un ataque y de que, con toda probabilidad, aunque la administración no lo confirmara, se trataba de la presencia del lobo.

Los ganaderos afectados expusieron los hechos a la administración, pero los técnicos no visitaron la zona hasta unas semanas después. Quien sí confirmó que se trataba de un ataque de lobo fue el zoólogo y naturalista Martí Boada, que pasaba unos días en Puigpelat cuando se produjo el primer ataque y afirmó que el ataque se podía atribuir, por la forma en que había herido a los corderos, a un lobo.

En esta zona situada al sur del Solsonès no había constancia de la presencia del lobo desde hace más de 100 años. Como mínimo, tres generaciones no han visto nunca al lobo; en cambio, sí hay bastante toponimia que explica que históricamente había estado allí, hay historia familiar que lo avala e incluso trampas para atraparlo.

Suscríbete para seguir leyendo