Investigación en marcha
La fiscalía no tiene "ninguna duda" del maltrato al bebé que fue hospitalizado en Vall d'Hebron y pide que los padres sigan en prisión
La Generalitat, que tiene ahora la guarda y custodia del niño, se ha personado en el procedimiento como acusación particular
El bebé maltratado sale de Vall d'Hebron con una familia de acogida tras casi un mes ingresado

La fiscalía no tiene "ninguna duda" del maltrato del bebé que fue hospitalizado en Vall d'Hebron y pide que los padres sigan en prisión / ZOWY VOETEN / VÍDEO: EL PERIÓDICO

La Fiscalía de Barcelona no tiene “ninguna duda”, al considerar que existen “indicios inequívocos”, del maltrato que los padres del bebé de Barcelona infligieron al lactante, que el pasado 16 de marzo fue ingresado con solo seis semanas de vida en el Hospital Vall d’Hebron. Por esta razón, el ministerio público ha solicitado este martes al tribunal de la Audiencia de Barcelona que ratifique la prisión de los dos progenitores, que fueron detenidos en el centro sanitario después de que los médicos detectaran en el menor graves lesiones en las piernas, en las costillas y en el ano. Los abogados defensores, por su parte, han reclamado la libertad de sus representados o la aplicación de medidas menos gravosas, como pulseras telemáticas que permitan mantenerlos bajo control y la prohibición de acercarse al niño. Los jueces decidirán en breve. La Generalitat, que tiene la guarda y custodia del pequeño, se ha personado como acusación particular. El juez tiene en sus manos el expediente abierto por la Conselleria de Salut al Hospital de Sant Pau, donde fue visitado el bebé, tras solicitarlo la fiscalía.
Los dos fiscales del caso, Félix Martín y Elisabet Jiménez, han alegado ante el tribunal que, en el caso del padre y de la madre, existe riesgo de fuga por las elevadas penas que se les podrían imponer. Además, han precisado que existe peligro de alteración “de fuentes de prueba” –testigos– si los progenitores quedan en libertad, ya que las personas de su entorno y sus familiares podrían verse presionados, según fuentes judiciales consultadas por este diario. La acusación pública ha explicado en la sala que también existe la posibilidad de reiteración delictiva, a pesar de que el bebé se encuentra en la actualidad con una familia de acogida de urgencia, dado que la “extrema brutalidad” que revelan las lesiones del niño comporta que esta actuación pueda repetirse contra otra persona. Uno de los indicios más objetivos con los que cuenta la fiscalía es que el menor ha mejorado después de que se le apartara de sus padres.
Lesiones genitales "contundentes"
Aunque la investigación está todavía en marcha y la fiscalía, de momento, no descarta ninguna hipótesis –“llegaremos al fondo”, han explicado fuentes de esta institución–, sí defienden que las lesiones genitales son de “tal contundencia que son difíciles de justificar”. Por ahora, atribuye a los progenitores del niño los delitos de maltrato habitual, lesiones graves y agresión sexual con penetración, tal como ratificaron en el juzgado el forense y la pediatra que trataron al niño momentos antes de que el juez acordara la prisión de los dos investigados, el pasado 20 de marzo. No se descarta que en el futuro se puedan individualizar las lesiones, ya que algunas son “evolutivas”, es decir, antiguas, lo que supondría un aumento de la pena.
Cabe decir que el niño presentaba hematomas visibles en las piernas y la zona genital, y lesiones en varias partes del cuerpo. Entre ellas, costillas rotas, una fractura de fémur, una lesión en la parte frontal de la cabeza y heridas anales compatibles, según el equipo médico, con agresión sexual. Aunque el niño evoluciona bien desde que fue apartado del entorno familiar, los especialistas aún desconocen el alcance neurológico y fisiológico de las lesiones.
Peligro de fuga
Las defensa, por su parte, han reclamado la libertad de los padres del bebé, al considerar que no se cumplen los requisitos legales para que sigan encarcelados. El juez instructor ya denegó en su día su petición de excarcelación y ahora deberá ser la Audiencia de Barcelona quien decida. Según ha explicado la abogada del padre, Montserrat Antolino, no existe riesgo de fuga porque los investigados no tienen medios económicos para huir (el padre trabaja en una fábrica y la madre es enfermera) y, además, están arraigados en Barcelona, donde viven y cuentan con familia y amigos. También cuestionan la tesis de la fiscalía según la cual podrían presionar a los testigos, cuando la familia de los progenitores del niño y los vecinos ya han declarado ante los Mossos d’Esquadra, aunque todavía no ante el juez. Respecto a la reiteración delictiva, argumentan que no es posible, ya que el juez instructor retiró la guarda y custodia del bebé a sus padres y se la otorgó a la Generalitat. Los abogados de la madre, entre ellos Alejandro Tomás, también han reiterado en la vista de este martes que no se cumplen los requisitos legales para matener a su representada en la cárcel.
Todavía están pendientes las pruebas genéticas que se están realizando al bebé, aunque ya se ha aportado todo su historial clínico y un informe que detalla el paso del menor por el ambulatorio y los tres hospitales en los que fue visitado antes de ingresar en Vall d’Hebron. Las defensas de los progenitores solicitó que se realizara esta prueba genética al niño, ya que el padre, según su tesis, tiene un gen que provoca distrofia muscular, aunque no ha desarrollado la enfermedad. El forense y la pediatra que atendieron al pequeño descartaron el primer día que el menor sufriera ningún tipo de enfermedad rara.
Sanción de Salut
El caso ha encendido las alertas en el sistema de salud. El niño pasó durante 15 días por cuatro centros médicos –los hospitales del Mar, Sant Joan de Déu y Sant Pau, y el CAP Roger de Flor– antes de que saltaran las alarmas. Fue en su segunda visita a Sant Pau –tras serle diagnosticada una fractura de fémur– cuando se activó la alerta por presunto maltrato infantil y el pequeño fue derivado a Vall d'Hebron, donde, tras dos días de exámenes, se le detectaron lesiones de larga evolución. Tras realizar una investigación interna, Salut da por hecho que sancionará a Sant Pau y está determinando si también multa a Sant Joan de Déu por no haber identificado los indicios de violencia física y sexual que presentaba el lactante durante los exámenes que le practicaron.
"El sistema ha fallado en diferentes aspectos. De entrada, hubo una discriminación positiva porque la madre era sanitaria", admitió a este diario Clara Pareja, directora general de Ordenació i Regulació Sanitària de la conselleria, en alusión al hecho de que la madre del bebé es enfermera de Traumatología de Vall d'Hebron. El departamento todavía no ha decidido la cuantía económica de la sanción, que en todo caso se impondrá a los centros y no a los profesionales.
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