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Combustible comparado

El experimento de un youtuber al comparar los combustibles 'low cost': "Algo no me cuadraba al repostar"

El creador de contenido Papayerix compara tres gasóleos comprados por el mismo importe en distintas estaciones y abre el debate sobre precio, cantidad, aditivos y mantenimiento del motor

Así es cómo puedes ahorrar gasolina, según la DGT

J.A. Giménez

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¿Son realmente iguales los combustibles low cost y los de las grandes marcas? La pregunta lleva años circulando entre conductores, mecánicos y usuarios que miran cada céntimo antes de llenar el depósito, sobre todo en los últimos tiempos. Ahora, un alicantino ha decidido llevar esa duda a una prueba casera, sencilla y visual: mismo importe, tres gasolineras diferentes y un objetivo claro, comprobar qué se recibe realmente al repostar.

El experimento lo ha publicado Papayerix, un creador de contenido de Alicante con más de 8.200 seguidores en YouTube, en un vídeo en el que analiza el gasóleo barato desde el punto de vista del usuario. No lo plantea como un estudio de laboratorio ni como una prueba técnica con instrumentos profesionales, sino como una observación práctica: cuánto combustible se obtiene por un euro, qué aspecto tiene, si hay diferencias visibles y qué sensaciones genera cada repostaje.

"Algo no me cuadraba al repostar", viene a resumir el punto de partida del vídeo. El autor explica que desde hace tiempo evita, por norma general, determinadas estaciones low cost o de grandes superficies por una mala experiencia previa con un vehículo diésel. A partir de ahí, decide comparar tres muestras de gasóleo adquiridas el mismo día en estaciones próximas a su domicilio: una gasolinera low cost, una estación vinculada a una gran superficie y una gasolinera tradicional de una de las grandes marcas.

Las conclusiones de la prueba

La primera conclusión es la más obvia, pero también la más visual: por el mismo dinero, el conductor se lleva más litros cuanto más barato es el precio por litro. En la estación low cost, con el gasóleo a 1,229 euros el litro, un euro permite repostar 0,81 litros. En la gasolinera de gran superficie, con el litro a 1,329 euros, la cantidad baja a 0,75 litros. Y en la estación tradicional, con el gasóleo a 1,459 euros, el mismo euro se traduce en 0,69 litros.

Papayerix vierte después las muestras en una probeta para comprobar si lo que marcaba el surtidor se correspondía con el volumen real. En las tres pruebas, según muestra en el vídeo, la medición sale prácticamente clavada. “Ninguna de ellas nos ha timado”, concluye tras revisar los tres botes. Es decir, su experimento no detecta diferencias en la cantidad servida respecto a lo anunciado por las máquinas.

Los combustibles comparados por el youtuber alicantino Papayerix.

Los combustibles comparados por el youtuber alicantino Papayerix. / https://www.youtube.com/@papayerix7174

Donde sí entra el debate es en lo que no se aprecia a simple vista. El youtuber compara también color y aspecto de los combustibles y admite que no observa una diferencia clara de tonalidad. La cuestión, por tanto, no estaría en que el gasóleo low cost sea “otro combustible” radicalmente distinto, sino en el precio, el modelo de negocio de cada estación y, sobre todo, en los aditivos.

Aquí conviene introducir una precisión importante. En España, las gasolinas y gasóleos deben cumplir unas especificaciones técnicas reguladas. El Ministerio para la Transición Ecológica recuerda que esas exigencias están establecidas en el Real Decreto 61/2006, que fija las características de gasolinas, gasóleos y otros combustibles. Por tanto, no se puede vender cualquier producto en un surtidor: el carburante debe ajustarse a unos mínimos de calidad.

Esa base común es una de las claves del asunto. El propio Papayerix lo reconoce en el vídeo: "La materia prima es la misma”. Las diferencias de precio, explica, pueden venir de costes menores en instalaciones, menos personal, menos inversión en publicidad, márgenes más ajustados o ubicaciones más baratas. La CNMC, de hecho, supervisa periódicamente el mercado de carburantes, los precios en estaciones de servicio y la logística de productos petrolíferos.

La diferencia más repetida por expertos y asociaciones del sector está en los paquetes de aditivos. Las estaciones low cost también deben vender combustibles que cumplan la normativa, pero las grandes marcas suelen defender que sus carburantes incorporan aditivos adicionales destinados a mejorar limpieza, combustión, protección frente a corrosión o mantenimiento del sistema de inyección.

Alternar repostajes

Papayerix lleva esa idea al terreno práctico. En su caso, recomienda alternar repostajes si se utiliza combustible low cost de forma habitual y, de vez en cuando, llenar el depósito con un gasóleo de mayor aditivación o utilizar productos específicos con prudencia. También advierte contra abusar de los limpiainyectores y recuerda que los motores actuales —con inyectores más delicados, bombas de alta presión, filtros de partículas y sistemas anticontaminación— son mucho más sensibles que los antiguos.

El vídeo mezcla datos, observación y experiencia personal. El autor cuenta que, años atrás, él y su hermano tuvieron problemas similares en dos Smart diésel tras repostar de forma recurrente en la misma estación de una gran superficie. Según su relato, los motores empezaron a funcionar con traqueteos y síntomas de mala combustión, y la situación mejoró al dejar de repostar allí y utilizar gasóleo de estaciones tradicionales. Es una experiencia individual, no una prueba concluyente, pero explica la desconfianza con la que aborda el tema.

También menciona otro caso cercano: un conocido con un BMW de gasolina que, siempre según su testimonio, sufrió una avería de inyectores tras usar de forma continuada combustibles low cost. De nuevo, la prudencia es obligada. Una avería puede tener múltiples causas —mantenimiento, antigüedad, uso urbano, calidad de una partida concreta, estado del depósito o simple coincidencia—, pero el vídeo conecta con una preocupación real de muchos conductores: si el ahorro inmediato puede convertirse en una factura posterior.

El punto más interesante del experimento es que no cae en el tópico fácil. Papayerix no dice que las low cost "engañen" en la cantidad. Al contrario: en su medición, cumplen. Tampoco sostiene que la base del combustible sea distinta o ilegal. Su argumento es más matizado: el carburante barato puede salir muy bien de precio, pero el conductor debe tener en cuenta qué paga y qué deja de pagar cuando elige una estación u otra.

Ahí está la utilidad del vídeo. Quien reposta en una low cost obtiene más litros por el mismo importe. En la prueba, la diferencia entre la estación más barata y la más cara es de 0,12 litros por cada euro. En un depósito completo, esa distancia puede traducirse en un ahorro notable. Pero el ahorro no depende solo del surtidor: también conviene valorar el tipo de vehículo, los kilómetros recorridos, el mantenimiento, el uso urbano o en carretera y la sensibilidad del motor.

El youtuber alicantino que ha comparado tres combustibles de distintas gasolineras.

El youtuber alicantino que ha comparado tres combustibles de distintas gasolineras. / Papayerix - YouTube

La recomendación sensata queda lejos de los extremos. Ni todo combustible low cost es sospechoso por definición, ni todo carburante de marca garantiza que un motor vaya a estar libre de averías. La normativa marca unos mínimos comunes y las estaciones están sometidas a control, pero los aditivos, la rotación del producto, el estado de los depósitos y los hábitos de conducción también forman parte de la ecuación.

El experimento del alicantino no pretende dictar sentencia, sino abrir una pregunta útil: cuando se paga menos, ¿se está comprando exactamente lo mismo o una versión más básica de un producto regulado? Su respuesta, después de llenar botes, medir cantidades y comparar muestras, es que en litros no ha encontrado trampa. La diferencia, si existe, no se ve tanto en el color del gasóleo como en lo que el usuario no puede comprobar en una probeta: los aditivos, el mantenimiento del sistema y el comportamiento del motor con el paso del tiempo.