Envejecimiento
La sarcopenia, la enfermedad silenciosa de los mayores de 65 años: roba músculo, fuerza y autonomía pero más del 70% de casos no se diagnostican
Es una patología que provoca pérdida de masa y función muscular, lo que incrementa el riesgo de caídas y dependencia, que afecta al 45% de los mayores de 80 años
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El entrenamiento de fuerza es el adecuado para luchar contra la sarcopenia / yaroslav astakhov

No es tan grave como una rotura de cadera o un infarto. Y no suele llevar a los afectados a urgencias. Pero avanza en silencio, restando fuerza y autonomía a los afectados, sobre todo a partir de los 65 años. Se trata de la sarcopenia, una enfermedad que provoca pérdida de masa, fuerza y función muscular asociada al envejecimiento, que impacta progresivamente en la movilidad y capacidad para hacer tareas básicas. Los estudios indican que afecta al 18% de los adultos, pero con un incremento acelerado a partir de los 70, con una incidencia cercana al 45% en los mayores de 80 años.
Pero la pérdida de músculo no empieza en la vejez. Según el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EEUU la fuerza muscular alcanza su pico en la treintena y después comienza a descender de forma gradual, acelerándose en las mujeres con la menopausia y en torno a los 70 años en los hombres. Por tanto, no afecta solo a octogenarios: el sedentarismo, la obesidad, algunas enfermedades crónicas o una dieta insana pueden acelerar el deterioro mucho antes.
El sedentarismo, la obesidad, algunas enfermedades crónicas o una dieta insana pueden acelerar el deterioro mucho antes
De hecho, es una complicación que suele ir asociada a enfermedades inflamatorias crónicas, como la artritis reumatoide o el lupus, hasta en un 45% de los casos y también es una complicación frecuente en la artrosis o la osteoporosis. Asimismo, se asocia a causas genéticas, cambios hormonales o a un efecto secundario en algunos tratamientos.
Fracturas y dependencia
El problema es que, a largo plazo, la sarcopenia puede dificultar mucho la calidad de vida, dado que el músculo no solo es una cuestión estética. Mantener la fuerza muscular ayuda a conservar el equilibrio, la movilidad y la capacidad para desenvolverse en la vida diaria. Cuando esa fuerza decae, aumenta el riesgo de sufrir caídas, fracturas, hospitalizaciones, dependencia y mortalidad. Y, aunque también afecta a los hombres, como las mujeres viven más, a largo plazo la prevalencia es mayor entre las viudas, que viven más años en soledad y por ello van disminuyendo, poco a poco, su actividad física.

Dos séniors haciendo ejercicios de fuerza. / EPC_EXTERNAS
Una mayor debilidad a la hora de abrir un bote, de subir las escaleras o una pérdida de peso sin causa justificada, así como caídas frecuentes, son los signos más frecuentes de la sarcopenia. El problema es que estos síntomas, en la mayoría de ocasiones, son catalogados como "algo típico de la edad" y, tanto entre los afectados como entre los sanitarios, no se busca ponerle nombre ni remedio. De hecho, los estudios coinciden que se trata de una enfermedad infra-reconocida y mal detectada en la práctica asistencial.
Aunque la prevalencia es alta, la detección activa es baja, especialmente fuera de entornos especializados
"Se estima que entre el 70% y el 90% de los casos no están diagnosticados en la práctica clínica. Incluso en poblaciones de riesgo, como personas mayores, pacientes con enfermedades crónicas o inflamatorias como las reumáticas, la sarcopenia sigue infra identificándose de forma sistemática. Esto refleja que, aunque la prevalencia es alta, la detección activa es baja, especialmente fuera de entornos especializados", indica Raquel Almodóvar, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología y reumatóloga del Hospital Fundación Alcorcón.
Falta de cribado
A su juicio, el sistema de salud falla porque la pérdida de masa y fuerza muscular "tradicionalmente se ha considerado un proceso normal del envejecimiento" y, por tanto, no se ha implementado un cribado sistemático en las consultas, pese a que las guías clínicas lo recomiendan para los pacientes mayores de 65 años o con enfermedades crónicas, con herramientas de diagnóstico simples.
El problema del infradiagnóstico es que, en muchos casos, no se pueda prevenir o actuar con más margen, pese a que existen dos recetas sencillas frente a la sarcopenia: los ejercicios de fuerza para mejorar la masa muscular y la función física, junto con una dieta sana, enriquecida con proteínas y vitamina D. "En algunos casos, debe considerarse la suplementación", añade la doctora. Ambas estrategias ayudan a frenar este enemigo silencioso de la vejez.
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