Prevención frente al envejecimiento
La mitad de los séniors de 65 a 74 años practican deporte: el ejercicio se dispara en esta franja de edad
Los jubilados se erigen en el colectivo en el que más aumenta la actividad física: 18 puntos en 10 años
La población que hace deporte ha pasado del 54% al 63% en una década: los principales objetivos son mejorar la salud y prevenir el envejecimiento
Los mayores de 55 años se consolidan como motor económico: son la generación con más renta y consumo privado

Un hombre monta en bicicleta junto a la playa de la Barceloneta. / JORDI COTRINA / EPC

Ya sea en un paseo marítimo o en el parque, es difícil caminar sin encontrarse con un grupo de 'runners' o gente haciendo sentadillas o dominadas. La fiebre por el deporte recorre España de norte a sur, debido a que la evidencia científica indica que el ejercicio es una de las mejores medicinas, también frente al envejecimiento.
De hecho, la Encuesta de Hábitos Deportivos revela que en 10 años la práctica de ejercicio físico se ha incrementado: la población que lo practica ha pasado del 53,5% al 62,7%. Y el grupo que más ha crecido, 18 puntos, es el de las personas de entre 65 y 74 años. En 2015, solo tres de cada diez séniors –de esa franja de edad– hacía deporte, de forma ocasional o periódica, y hoy día son casi la mitad, el 48,2%, los que han incluido el ejercicio físico entre sus quehaceres habituales. Entre los mayores de 75 años, el porcentaje ha pasado del 10,9% al 19,5%.
El ejercicio físico puede aportar unos 10 o 12 años adicionales y el doble en calidad de vida
Además, la encuesta muestra que en los últimos años las motivaciones han ido virando. Si hace unas décadas se hacía deporte por diversión o motivos sociales o estéticos, ahora estar en forma y mantener o mejorar la salud es mencionado entre los aficionados como principales alicientes. Lo han notado también en los gimnasios. Un reciente estudio elaborado por la cadena VivaGym indica que el 45% de los españoles practica deporte para aumentar su longevidad, lo que ratifica el cambio cultural y confirma que el entrenamiento se ha convertido en una estrategia preventiva, como parte de una forma de vida que busca vivir más y mejor.
Aunque las motivaciones de estética y ocio siguen vigentes, cada vez más personas buscan los beneficios de salud y longevidad. Uno de los motivos es que ahora entendemos mejor el gran poder que tiene el ejercicio
“Aunque las motivaciones estéticas y de ocio siguen vigentes, cada vez más personas buscan los beneficios de salud y longevidad. Uno de los motivos es que ahora entendemos mejor el gran poder que tiene el ejercicio. Antes se veía como una recomendación para estar mejor, pero hoy se entiende como una necesidad biológica”, apunta Marcos Vázquez, divulgador y experto en 'fitness', quien subraya que la ciencia indica que “el ejercicio físico es la mejor estrategia de longevidad conocida, porque puede aportar unos 10 o 12 años adicionales de vida y el doble en calidad de vida”. “Ninguna dieta, suplemento o terapia se acerca a eso”, remacha.
Cada vez más médicos prescriben ejercicio, incluso en gente de edad avanzada, dejando atrás el mensaje de que ‘a partir de ahora solo caminar’
Prescripción médica
En su opinión, se ha producido un incremento de la práctica deportiva en séniors porque ahora el ejercicio está más normalizado que cuando las generaciones anteriores llegaron a la jubilación: cada vez más médicos prescriben esta práctica y se ha reducido el miedo al entrenamiento en gente de edad avanzada. “El riesgo es muy bajo si el ejercicio se pauta bien y los beneficios son enormes, por eso se está dejando atrás el mensaje de "a partir de ahora solo caminar" y se está reemplazando por un enfoque mucho más integral”, indica.

Un hombre hace una plancha en una zona verde junto a la playa de la Barceloneta. / JORDI COTRINA / EPC
A todo ello se suman los beneficios en la salud mental, dado que el deporte, pese al esfuerzo, ayuda a relajarse y a sentirse bien. De hecho, según la encuesta de VivaGym, el 98% de sus usuarios asegura que entrenar mejora su autoestima.
Durante años, el 'fitness' se ha asociado a la estética. Hoy los datos nos dicen otra cosa: la gente entrena para cuidarse, gestionar mejor su estado de ánimo y vivir más años con calidad
“Durante años, el 'fitness' se ha asociado a la estética. Hoy los datos nos dicen otra cosa: la gente entrena para cuidarse, gestionar mejor su estado de ánimo y vivir más años con calidad. Que casi todos nuestros usuarios relacionen el ejercicio con la mejora de su autoestima confirma que el gimnasio es mucho más que un espacio para cambiar el cuerpo; es un espacio para fortalecer la autoconfianza”, opina Daniel Galindo, del equipo directivo de VivaGym Group.
Ejercicios de fuerza
En este escenario, si hay un tipo de entrenamiento que está en auge, son los llamados ‘ejercicios de fuerza’. Antes el ‘cardio’ era la actividad protagonista en los gimnasios, con el aeróbic, la zumba o el 'spinning', pero ahora predominan las clases de series diseñadas para mejorar la resistencia y aumentar la masa muscular, aisladas o combinadas con ejercicios cardiovasculares.
Las salas de musculación están cada vez más llenas, entre otros motivos porque las mujeres han perdido el miedo a los ejercicios de fuerza y a ocupar un espacio antes muy masculinizado
Además, las salas de musculación están cada vez más llenas, entre otros motivos porque las mujeres han perdido el miedo a ocupar un espacio antes muy masculinizado. Según los datos de otra cadena de gimnasios, Basic-Fit, la mitad de sus socias ya incluye los ejercicios de fuerza entre sus rutinas, con un crecimiento interanual del 27%.
“Estamos viviendo un cambio significativo. Muchas mujeres se acercan al entrenamiento de fuerza no por una cuestión estética, sino por salud, por autonomía y por sentirse más fuertes en su día a día. La fuerza ha dejado de ser un territorio exclusivamente masculino para convertirse en un espacio compartido. Y ya no existe un único perfil de mujer que entrena fuerza. Tenemos socias de todas las edades, con distintos objetivos y experiencias”, explica Tatiana Verbruggen, directiva de Basic-Fit.
De nuevo, en el cambio cultural tiene una gran influencia la evidencia científica, dado que los ejercicios de fuerza sirven para preservar la masa ósea y muscular, prevenir, por tanto, las lesiones y enfermedades como la osteoporosis y la sarcopenia. Además, mejoran la salud cardiovascular, regulan el azúcar en sangre, reducen la grasa y, en general, disminuyen el riesgo de mortalidad. Por ello, se han convertido en una de las mejores recetas para incrementar la longevidad.
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