Día contra la violencia escolar
Jero García, activista antibullying: "El acoso que deja a un niño sin amigos es el que más daño hace"
El excampeón de boxeo y escritor pide una ley integral contra el acoso escolar que permita que los niños, aunque sean menores de 14 años, puedan ser imputados y juzgados
"Es inadmisible que un niño acabe tirándose desde un quinto piso y los responsables se vayan de rositas", sentencia
Aprender a gestionar conflictos en clase, la asignatura pendiente de los profesores frente al bullying: "No todo el mundo vale"

Jero García, excampeón de boxeo, escritor, docente y activista antibullying / Jose Luis Roca

"Si a los 9 años ya tienes el saco lleno de hostias, solo te queda romperte en mil pedazos". Esta es una de las durísimas frases con las que el excampeón de boxeo Jero García retrata el bullying en su nueva novela, 'Camino de vuelta' (Temas de hoy). Basada en hechos reales, narra la historia de un chaval de 5º de primaria que aprende la violencia en su casa y se convierte en el rey del patio mientras que otro niño, la víctima, se queda solo y no existe para nadie: ni para sus padres ni para los profesores ni para los compañeros. Agresor escolar en su infancia, García es ahora escritor, educador y uno de los activistas más comprometidos contra el bullying y pide a las familias, las escuelas y los políticos que se tomen en serio un problema que, lejos de ser una cosa de críos, es el principal motivo que lleva a un crío a suicidarse.
-¿Qué lleva a un niño a maltratar, pegar o aislar a otro?
-Hay muchos factores de riesgo. Desde nacer en una familia conflictiva hasta hacerlo en otra donde los padres ni están ni se les espera. Los progenitores son los que tienen que poner límites y educar. Eso no implica estar todo el día encima sino marcar un camino. Si no lo haces, el niño se desboca porque está mal educado. Además, hay que tener en cuenta que la salud mental infantil y juvenil no atraviesa su mejor momento.
-Hay padres y madres que trabajan todo el día y no pueden atender a sus hijos, no tienen tiempo.
-Ya, pero eso no puede ser excusa para no educarlos. Si sales de casa a las siete de la mañana y vuelves a las siete de la tarde, no tengas hijos. Si no vas a ser capaz de educarlos, no los tengas. Un niño mal educado es peligroso para él y para los demás. No quiero decir que estés encima de ellos todo el día sino que desarrolles apego y confianza para que sepan que pueden acudir a ti.
"Posiblemente seamos la generación más preparada, pero también la más cobarde. Nosotros sí que somos la generación de cristal y no los chavales"
-¿No éramos la generación de padres y madres mejor preparada de la historia?
-Posiblemente lo seamos, pero también los más cobardes. Nosotros sí que somos la generación de cristal y no los chavales.
-¿Por qué?
-Yo nací en 1980 en el barrio de Carabanchel (uno de los cinturones obreros de Madrid) y me crié en la calle. Ahora veo en los hogares una sobreprotección constante. Que mi niño no se caiga, que no sufra, que no le pase nada. Les estamos robando la autonomía y el resultado es que padres cobardes hacen niños cobardes. El mejor antídoto es conocer a tu hijo. Si no sabes cómo es, ¿cómo le vas a ayudar, cómo le vas a moldear una determinada personalidad?
"Con la sobreprotección estamos robando a nuestros hijos la autonomía y el resultado es que padres cobardes hacen niños cobardes"
-Que no admitan a tu hijo en un grupo de WhatsApp ¿es bullying?
-Para que sea bullying, se tiene que repetir en el tiempo. Que te hagan algo una vez no es acoso escolar. Si un día no te meten en el grupo, tampoco. Pero si cada día te hacen el vacío, sí. El bullying relacional, el que te deja aislado y sin amigos, es el que más daño hace. Es lo que está detrás del suicidio entre menores. Un niño de 12 años lo único que quiere es pandilla y amigos. Si no tiene eso, si piensa que no vale para nada, que nadie le quiere, que es un cero a la izquierda… ¿qué sucede? Que se mete en una habitación oscura y la única luz es una ventana. Es un caso extremo, pero está pasando.
"No disculpo jamás a un acosador, pero un error en la educación puede crear un abusón"
-¿Cómo ayudas a tu hijo a salir a flote?
-Empoderándolo. Tienes que hablar mucho con él, darle herramientas emocionales y decirle que esto no es el fin del mundo. Es mejor ponerle las cosas claras y advertirle de que lo que está viviendo en la escuela se puede repetir en la universidad y en el puesto de trabajo. La gente, desgraciadamente, tiende a ser cruel cuando no está equilibrada emocionalmente. Cuanto antes empoderes a tu hijo, mejor. A otros, en lugar de eso, hay que ponerles límites. Ambos casos pasan por conocer muy bien a tu hijo y educarle. No disculpo jamás a un acosador, pero un error en la educación puede crear un abusón. Es algo que pasa en las familias ricas, medias y pobres. La responsabilidad es máxima.
"Si convocas a toda la clase a la fiesta de cumpleaños de tu hijo y no acude nadie, tienes que llamar a las familias y al colegio"
-Imaginemos que la escena de su novela, 'Camino de vuelta', es real: un niño invita a toda su clase a su fiesta de cumpleaños y no acude nadie. ¿Tiene su madre que llamar al resto de madres para saber qué ha pasado?
-Claro que sí. Hay que ponerse en marcha y pasar a la acción. También tiene que escribir un correo electrónico al tutor, al jefe de estudios y a la dirección.
-Alegarán que el suceso no ha tenido lugar en el recinto escolar.
-Da igual, hay que hacerlo. Me recorro muchos centros educativos de toda España y palpo lo que se cuece en las direcciones escolares, las asociaciones de madres y padres y la inspección educativa.
-Muchos casos acaban con la víctima cambiando de colegio. Ellos se tienen que ir y los matones se quedan. ¿Confía en las direcciones escolares para acabar con el bullying?
-En los colegios, sobre todo en los concertados, corre una leyenda urbana que dice que si la dirección eleva muchos protocolos de acoso a inspección educativa, el centro acabará siendo sancionado y perdiendo el concierto. No es cierto, pero ellos creen que sí.
"Que el bullying desaparezca pasa por la aprobación de una ley orgánica de protección integral contra el acoso escolar que permita que los niños, aunque sean menores de 14 años, puedan ser imputados y se les pueda juzgar"
-Las familias saben que no hay que fiarse del director escolar que te dice que no hay bullying en su centro, sino de aquel que explica que cuando hay un caso, se investiga y se actúa.
-Exacto. A ese tipo de colegio o instituto llevaría yo a mi hijo.
-¿Estamos delante de un problema con solución?
-Creo que la violencia es aprendida y todo lo que se aprende se puede desaprender y erradicar. Para mí, que el bullying desaparezca pasa por la aprobación de una ley orgánica de protección integral contra el acoso escolar que permita que los niños, aunque sean menores de 14 años, puedan ser imputados y se les pueda juzgar. Si no, sienten que pueden hacer lo que les dé la gana. Y esa responsabilidad civil y penal debería recaer también en los padres.
-Qué duro suena.
-Es lo que hay. A problemas graves, soluciones graves. Un niño de 11, 12 o 13 años puede comportarse como un demonio. Lo inadmisible es que otro niño acabe tirándose desde un quinto piso y los responsables se vayan de rositas.
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