Mascotas y alergias
Alergia a perros y gatos: ¿es posible sufrirla sin convivir con ellos?
La presencia de mascotas en España se ha disparado, con más de 20 millones de animales de compañía, lo que ha incrementado la exposición de personas alérgicas a sus alérgenos, presentes en saliva, pelo o caspa

En España ya hay más de 30 millones de mascotas. / ShutterStock
Cada mañana, los parques y las calles de las ciudades y pueblos españoles se llenan de personas paseando con sus mascotas, una imagen que se ha vuelto ya parte del paisaje cotidiano. En los últimos años, la presencia de animales de compañía se ha disparado en nuestro país hasta convertirse en un rasgo habitual de la vida cotidiana de los ciudadanos. Convivir con una mascota ya no es una excepción, sino casi la norma, impulsada por cambios en los estilos de vida, el envejecimiento de la población y, en buena medida, por el impulso emocional que dejó la pandemia.
Las cifras ayudan a dimensionar este fenómeno. Según la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía (ANFAAC), en España ya hay más de 20 millones de mascotas, un volumen que habla por sí solo de un cambio profundo en la sociedad. Más de la mitad de los hogares conviven con al menos un animal, lo que sitúa al país entre los de mayor implantación de mascotas en Europa. Esta tendencia no solo refleja una preferencia personal, sino una transformación cultural en la forma de entender la compañía y la familia.
Este aumento no solo está cambiando la vida dentro de los hogares, sino también el uso y la configuración de los espacios públicos. Cada vez es más común ver animales integrados en ámbitos que hasta hace poco les eran ajenos, como la hostelería, el transporte o incluso algunos entornos laborales.
Alergia a las mascotas
Esta convivencia estrecha con los animales ha hecho que también las personas alérgicas a perros y gatos se hayan visto más expuestos. Tiempo atrás, estos ciudadanos podían evitar fácilmente el contacto con estos animales, algo que hoy se vuelve más complicado, pues se pueden encontrar con ellos en transportes públicos, tiendas, restaurantes o incluso hoteles. Por ello, son muchos los que se preguntan si es posible desarrollar síntomas propios de la alergia incluso sin tener un perro o un gato en casa.
Lo cierto es que sí es posible tener alergia a gatos o perros sin convivir con ellos. Tal y como informa la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergológica y Asma Pediátrica (SEICAP), los alérgenos que generan estos animales, presentes principalmente en la saliva, el pelo o en la caspa, no se quedan en el cuerpo de la mascota, sino que viajan adheridos a la ropa, a los objetos o a las distintas superficies. De esta forma pueden provocar sensibilización e incluso desencadenar síntomas como estornudos, picor o inflamación ocular en personas que nunca han tenido un contacto directo con mascotas.
Cuando un animal se mueve por la casa o interactúa con personas, deja estos alérgenos sobre la ropa, el sofá u otras superficies que pueden permanecer durante meses. Estos alérgenos son proteínas que nuestro sistema inmunitario puede reconocer como “extrañas” y desencadenar una reacción.
¿Sensibilización o alergia?
Los expertos señalan que conviene distinguir entre sensibilización y alergia clínica. Una prueba positiva no implica necesariamente enfermedad, sino que el sistema inmunitario ha identificado ese alérgeno. La alergia, en cambio, se manifiesta cuando ese reconocimiento se traduce en síntomas tras la exposición.
“La exposición indirecta a alérgenos de mascotas, por ejemplo a través de la ropa o en lugares donde ha estado un animal, puede ser suficiente para inducir sensibilización en personas predispuestas. No siempre vivimos con un gato o un perro para que sus proteínas desencadenen síntomas; lo importante es reconocer cómo estos alérgenos se trasladan y tomar medidas de higiene y prevención para proteger especialmente a los niños y a los más sensibles”, explica la Dra. Mercedes Escarrer, coordinadora del Grupo de Trabajo de Dermatitis Atópica y Alergia Cutánea de SEICAP y especialista en alergias pediátricas.
Consejos para reducir la exposición
Las personas alérgicas a perros y gatos deben tratar de evitar estar en contacto con los alérgenos que provocan la reacción de su sistema inmune. Para reducir esa exposición se pueden adoptar algunas medidas sencillas, especialmente en el caso de los niños y niñas. El primer consejo de los expertos pasa por lavar la ropa tras el contacto con personas que conviven con estos animales. Asimismo, destacan la importancia de limpiar sofás, sillas y muebles donde hayan estado estas mascotas.
Por otro lado, resulta recomendable vaciar y limpiar aspiradoras y filtros con frecuencia, puesto que en ellos se acumulan los alérgenos. Por último, desde la SEICAP recuerdan que las reacciones alérgicas no solo se dan con contactos directos y piden tener en cuenta las transmisiones indirectas, especialmente en entornos compartidos como colegios, autobuses o casas de familiares.
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