Sanidad Pública
El Hospital de Sant Pau permite acompañar a los niños al quirófano hasta la anestesia e incorpora coches eléctricos en el circuito
Unas 80 intervenciones se han realizado siguiendo el nuevo protocolo desde principios de año, cuando se puso en marcha

Un niño conduciendo un coche eléctrico de juguete de camino al quirófano / HOSPITAL DE SANT PAU / Europa Press

Los pacientes menores de 16 años que deben ser operados en el Hospital de Sant Pau de Barcelona pueden entrar al quirófano acompañados por uno de sus padres o tutor legal hasta que se duermen con la anestesia. El hospital ha puesto en marcha el protocolo de acompañamiento parental durante la inducción a la anestesia pediátrica con el objetivo de reducir la ansiedad y el miedo tanto de los niños como de las familias antes de una operación y garantizar un entorno humanizado y, al mismo tiempo, seguro a lo largo de todo el proceso.
Para los pacientes más pequeños, también tienen la posibilidad de entrar al quirófano conduciendo un coche eléctrico en las intervenciones que se realizan en el bloque quirúrgico central. El acompañamiento incluye a pacientes a partir de los 6 meses y se aplica a la actividad quirúrgica programada.
El derecho de las familias a acompañar a los niños hasta que estén completamente dormidos por la anestesia es una larga reivindicación social. Algunos hospitales lo facilitan desde hace años, mientras que otros todavía no lo garantizan, si bien el Ministerio de Sanidad recomendó hace unos meses a los centros que prioricen este acompañamiento a los niños y también a los pacientes con necesidades especiales.
Los responsables del bloque quirúrgico de Sant Pau quisieron aprovechar la remodelación de los últimos dos años en las salas de operaciones para mejorar la atención a los pacientes y a las familias y aplicar el nuevo protocolo para acompañar a los menores hasta la intervención.
Menos angustia
La ansiedad preoperatoria se manifiesta especialmente en los niños. Se calcula que el 60% de los niños experimentan nervios o miedo antes de entrar al quirófano. “Es un entorno que puede ser muy intimidante y desconocido, que crea mucha angustia. Con este protocolo el proceso de la cirugía será más agradable”, dice la doctora Míriam Armora, jefa de Enfermería del Proceso Quirúrgico de Sant Pau, en declaraciones recogidas por el hospital.
La doctora Susana Illa, del Servicio de Anestesiología de Sant Pau, recalca que quieren “minimizar el impacto emocional y conciliar seguridad y humanización”. “Es un derecho reconocido del niño poder estar con sus padres el máximo tiempo posible”, subraya la doctora Núria Brun, adjunta de Cirugía Pediátrica del Servicio de Pediatría de Sant Pau.
“Está demostrado que la angustia y el miedo de los padres se transmite a los niños y desencadena una respuesta metabólica que puede provocar efectos adversos durante el proceso quirúrgico y el postoperatorio. Si con este protocolo conseguimos reducir esta angustia, podemos mejorar la respuesta postoperatoria y reducir el dolor, los terrores nocturnos o la enuresis nocturna”, añaden. La mayoría de las familias que han valorado la experiencia se han mostrado satisfechas con el protocolo.
Más seguridad para las familias
El protocolo también debe garantizar que el entorno asistencial sea seguro. En la consulta preoperatoria, tanto si es presencial como virtual, el anestesiólogo da la información pertinente a la familia y se resuelven posibles dudas. El día de la cirugía se designa quién realiza el acompañamiento y esta información queda acordada en una declaración de conformidad que los progenitores o tutores legales deben firmar.
El acompañamiento se realiza bajo condiciones de seguridad y supervisión para cumplir con las estrictas condiciones de asepsia. Una vez en quirófano y tras haberse puesto el equipo de protección individual, el acompañante se sitúa al lado del anestesiólogo y, siguiendo en todo momento las indicaciones del personal sanitario, puede reconfortar al niño, por ejemplo, cogiéndolo de la mano.
El padre, la madre o el tutor legal están en todo momento con el niño y salen del quirófano cuando se ha completado la inducción de la anestesia. Cuando el niño pierde la conciencia y se duerme, los profesionales acompañan al progenitor o tutor al vestuario y a la sala de espera, desde donde pueden hacer seguimiento de la intervención en tiempo real a través de una aplicación móvil del hospital y de las pantallas informativas. Una vez finalizada la cirugía, pueden acompañar al niño a la Unidad de Recuperación Postanestésica (URPA) mientras se despierta.
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