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Titularidad pública

Familiares con abuelos en la residencia Font dels Capellans de Manresa denuncian dejadez y mala gestión

Sobre todo en la segunda planta, donde están los residentes más dependientes, hablan de goteras y masificación

También reprochan poca atención en la comida y en la limpieza, y que la ropa nueva que llevan allí "desaparece"

Representación de familiares de la residencia de gente mayor Font de los Curas

Representación de familiares de la residencia de gente mayor Font de los Curas / G.C.

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Gemma Camps

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La residencia pública de la Font dels Capellans en Manresa, que depende de la Generalitat y donde hay una sesentena de ancianos, que tiene más de 30 años y que desde noviembre de 2020 la gestiona la cooperativa Suara, ha generado nuevas quejas de un grupo de familiares que tienen allí residentes. Consideran que desde hace más de tres años ha habido un "deterioro" de la atención que ofrece, que atribuyen a "una mala gestión" y a la "dejadez" de la Generalitat y del Ayuntamiento. Además, reclaman un plan integral para poner al día las instalaciones, que protagonizan una parte de sus quejas. Por ejemplo, la falta de baños en las habitaciones.

Regió7 ha hablado con una representación de familiares de usuarios de la residencia que, con el apoyo de la Plataforma en Defensa de les Pensions Públiques i dels Drets de la Gent Gran, han querido hacer pública la situación, que afirman que han expresado en diversas reclamaciones, y de la que ya se ha hecho eco este diario en anteriores ocasiones. Comentan que los problemas se acentúan especialmente en la segunda planta, donde están los ancianos más dependientes y, por tanto, los más vulnerables, y donde hay "una masificación".

Desinformación y sarna

Ligado con el tema de la seguridad del paciente, denuncian que no se les informa cuando algún familiar se hace daño. Pasó, explican, con una señora que tuvo fracturas dos veces y otra que cayó de la cama. Los familiares no fueron informados, aseguran, hasta que vieron las lesiones. Especialmente grave, remarcan, fue la existencia de un brote de sarna durante el periodo de Navidad que no fue comunicado a las dos familias afectadas. "Empezó con cinco cuidadoras, que son las que movían a nuestros familiares". Lo trasladaron a la Agència de Salut Pública para que se hiciera una acción para erradicarlo, pero no tuvo éxito y aseguran que hubo más casos.

También informan de que hay una familia que ha denunciado la residencia por un episodio que afectó a una residente. Le dieron gelatina y, como tenía problemas de disfagia y no podía tomarla, se atragantó y la llevaron a su cama porque nadie del personal supo hacerle la maniobra de Heimlich, hasta que llegó su hijo y se la hizo. "Acabó en el hospital y al cabo de dos días murió porque estuvo mucho rato con anoxia" (sin oxígeno).

Una familiar remarca que las trabajadoras ponen buena voluntad, pero que no es suficiente y que falta formación y, también, personal, algo que se hace "especialmente evidente por las noches y los fines de semana".

La lista de agravios es muy larga: hay goteras "y cuando llueve tienen que poner cubos en la sala de estar, en el comedor, en los pasillos y en alguna habitación de los residentes, que tienen que cambiar de sitio por tanta agua que cae por la pared". Hablan de una "limpieza e higiene insuficientes". "Está muy sucio y hay un nido de cucarachas en la cocina", y "unas sillas con los respaldos negros", lamentan. En cuanto a la medicación, dicen que hay veces que se olvidan o se confunden en lo que tienen que administrar. "Por la noche, si quiero irme a casa tranquila, le doy yo las pastillas", asegura una familiar. Otra denuncia tiene que ver con "la falta de cambios posturales" que hizo que una paciente se llagara. "Le ha costado seis meses en Sant Andreu". Más. "La doctora hace unos meses que se jubiló y no tenemos". Va la del CAP una vez a la semana. También echan de menos más enfermeras porque la que hay "hace de subdirectora y se encarga de la comida y de la limpieza". Esta situación implica que, por ejemplo, no siempre se hagan los controles de insulina.

Un punto y aparte merece la desaparición de la ropa que llevan para los residentes. "Llevas ropa y, al cabo de dos o tres días, sobre todo si es ropa nueva, desaparece".

Los precedentes

Hace cinco años, la residencia de la Font ya fue noticia porque, a raíz de la urbanización de la avenida dels Països Catalans, perdió un trozo del jardín, lo que generó mucha polémica. El año pasado, familiares de usuarios del centro junto con la plataforma ya pidieron mejoras en el equipamiento, que ahora han reiterado. Anteriormente, fruto de estas quejas, consiguieron que se hiciera una cocina nueva en el centro para no tener que depender de un catering. Ahora, dicen, según quién cocina, los residentes van mejor o peor servidos.

En julio de hace dos años, a petición de la Plataforma en Defensa de les Pensions Públiques i dels Drets de la Gent Gran y de la Asociación de Vecinos de la Font dels Capellans, el pleno del Ayuntamiento acordó, entre otras cosas, pedir a la Conselleria de Drets Socials un informe de seguimiento de la concesión y la contratación de un asesoramiento arquitectónico para adaptar las instalaciones a las exigencias del modelo de atención centrada en la persona.

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Fuente: Regió7