Investigación de EL PERIÓDICO
Barcelona se convierte en uno de los escenarios destacados de la guerra internacional entre clanes montenegrinos
En tan solo nueve meses se han registrado tres ejecuciones y un cuarto intento de homicidio
Los Kavac y los Skaljari se enemistaron en 2014 y desde entonces se persiguen por Europa para matarse
Las cuatro ejecuciones de montenegrinos en Barcelona, obra de sicarios que llegan y se van por carretera

FERRAN NADEU
Barcelona se ha convertido por cuarta vez en menos de un año en el escenario de la guerra abierta entre dos clanes montenegrinos: los Kavac y los Skaljari. Fuentes de los Mossos d’Esquadra consultadas por EL PERIÓDICO han confirmado que Filip Knezevic –asesinado en la calle Consell de Cent de Barcelona–, Predrag Vujosevic –herido de bala en la calle Urgell de Barcelona–, Millan Milic –asesinado en Castelldefels–, y Krsto Vujic –asesinado en el Passeig Taulat–, son miembros del crimen organizado de Montenegro. Pero la policía catalana aclara que esta correlación de crímenes no significa que los Kavac y los Skaljari se estén disputando el control de esta ciudad, significa solo que varios de sus integrantes se esconden entre los barceloneses. ¿Por qué?
EL PERIÓDICO ha participado en un grupo de trabajo periodístico junto a el diario serbio Kirk y OCCRP (Organized Crime and Corruption Reporting Project) creado para tratar de comprender este hecho.
El conflicto entre los clanes ha provocado ya más de 80 homicidios en todo el mundo
Los clanes Kavac y Skaljari son originarios de Kotor, ciudad situada en la costa adriática de Montenegro, y en su día formaron parte de la misma organización dedicada al contrabando de drogas desde Sudamérica a Europa. Se enemistaron en 2014 tras un negocio fallido de cocaína descargada en el puerto de Valencia. Desde entonces, sus miembros se buscan por Europa para matarse.
Las víctimas estaban en Barcelona ocultándose, haciendo negocios o buscando información sobre rivales
Constan asesinatos en Montenegro, Serbia, Alemania, Austria, Países Bajos, Grecia, Ucrania y Turquía. "Los métodos también son conocidos: tiroteos, coches bomba, francotiradores en algunos casos o asesinatos meticulosamente planeados", explica Sasa Djordjevic, analista sénior de Global Initiative against Trasnacional Organized Crime.
También en otras ciudades españolas
Djordjevic añade que los grupos criminales balcánicos tienen bases bien establecidas en otras ciudades españolas, no solo en Barcelona. La costa mediterránea es un buen lugar para ellos porque "la geografía, las infraestructuras, el turismo y la conectividad internacional crean un entorno que agrada al crimen organizado".
Con el reciente asesinato de Vujic en el barrio de Poblenou, "más de 80 homicidios se han vinculado públicamente al conflicto" en todo el mundo, contabiliza Djordjevic. "Por eso, Barcelona no debe considerarse una excepción, sino otro escenario europeo en un conflicto criminal de larga duración", concluye.
Según las fuentes consultadas, los Mossos d’Esquadra consideran que Knezevic, Vujosevic, Milic y Vujic –las cuatro víctimas– se encontraban en Barcelona por motivos distintos: esconderse de sus rivales, huir de la justicia de otros países, buscar información de rivales afincados en la capital catalana o, también, hacer negocios para sus organizaciones.
No son tiroteos, son ejecuciones
Estos asesinatos no deben ser considerados tiroteos –dado que no ha habido intercambio de disparos entre asesino y víctima– sino ejecuciones: los agresores dispararon a sus objetivos desde muy cerca. En todos los casos, además, los policías detectan que ha existido un trabajo previo de planificación, para localizar a los rivales y escoger el momento de actuar.
Los Mossos no han podido detener a ninguno de los asesinos. Los investigadores creen que son crímenes perpetrados por profesionales, que han tenido la cautela de proteger su rostro para ocultarle ante posibles cámaras de videovigilancia y que no han dejado huellas dactilares o restos de ADN que permitan su identificación. Tampoco han huido a través del aeropuerto, para evitar controles, sino por carretera, hacia Francia. Resolver estos casos será muy difícil, admiten los Mossos, que confían en la colaboración entre policías de otros estados.
La bala perdida
A pesar de la violencia desplegada en los últimos meses en Catalunya, ni los Kacac ni los Skaljari son organizaciones criminales dominantes en Barcelona. Existen otras mafias, de origen albano o turco, más arraigadas que las montenegrinas, aclaran los Mossos d’Esquadra. Pero el conflicto que mantienen los montenegrinos es una preocupación central para la policía catalana.
El pasado 14 de abril, Vujic fue asesinado mientras tomaba un refresco en una terraza del Poblenou llena de clientes. Y una de las balas que iba contra él hirió también a una mujer completamente ajena a este conflicto, una vecina de Barcelona, el primer daño colateral. Los Mossos ven en esa bala perdida un aviso claro, porque se matan entre ellos, pero se matan aquí.
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