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Mutación preocupante

Encuentro con el extraño tigre dorado de Kaziranga: "Fue una experiencia indescriptible"

Un grupo de fotógrafos catalanes logró avistar este raro ejemplar descubierto en 2024

Su pelaje imposible, con las franjas teñidas de oro en lugar de negras, se debe a una alteración genética causada por la endogamia y la falta de variedad genética

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El tigre dorado observado en India.

El tigre dorado observado en India. / Cedida por la expedición

Guillem Costa

Guillem Costa

Barcelona
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Hay ejemplares de animal que parecen pertenecer más a la mitología que a la zoología. Uno de estos individuos es sin duda el tigre dorado. En sus famosas franjas, donde debería imponerse el negro, reluce un color similar al del cobre.

En libertad, se conocen poquísimos casos. Y Kaziranga, un parque nacional al noreste de la India, es el único lugar del mundo en el que se puede observar esta anomalía genética en estado salvaje.

Hasta allí se desplazó hace unas semanas una expedición catalana de naturalistas y aficionados a la fotografía comandada por Oriol Alamany. "Sabíamos que en la zona había un macho con esta mutación, pero éramos conscientes de que avistarlo sería poco probable", admite este fotógrafo profesional que lleva casi dos décadas organizando viajes centrados en la observación de fauna silvestre.

Parte de la expedición organizada por Oriol Alamany.

Parte de la expedición organizada por Oriol Alamany. / Marc Alonso

Uno de los objetivos principales de la aventura era ver tigres, el símbolo nacional del país que justificaría madrugones, horas de jeep y largos silencios a la espera de algún movimiento esquivo entre la maleza. El plan era encontrar a los tigres en parques como Tadoba, donde el paisaje es similar al del 'Libro de la Selva' de Rudyard Kipling.

Objetivo secundario

Sin embargo, en Kaziranga, el gran felino quedaba relegado a un segundo plano. "El parque nos interesaba por su riqueza ecológica, por su paisaje fluvial casi inalterado y, sobre todo, por la posibilidad de contemplar elefantes y rinocerontes asiáticos", recuerda Marc Alonso, miembro del grupo y naturalista especializado en el seguimiento del oso pardo en los Pirineos. De hecho, fue por el declive de los rinocerontes que unos aristócratas ingleses decidieron custodiar el espacio.

"Kaziranga también está habitada en abundancia por los tigres de Bengala, sí, pero es difícil verlos porque la hierba de elefante, una especie de gramínea de gran tamaño, cubre sus movimientos y se convierte en el escondite perfecto para el felino", detalla Alamany.

El tigre dorado avanza entre la densa vegetación.

El tigre dorado avanza entre la densa vegetación. / Enric Sugrañes

Las cabezas de los imponentes herbívoros sobresalen con facilidad por encima de esta icónica vegetación. Pero los movimientos sigilosos de los tigres, en cambio, se vuelven casi imperceptibles. Los naturalistas lo sabían y habían rebajado las expectativas. "Aun así, la gente se agarra a la anécdota y no descarta la posibilidad, aunque sea por azar, de encontrar al irrepetible tigre dorado", recuerda el organizador del viaje.

Herido en combate

Y precisamente el azar quiso que su llegada a Kaziranga coincidiera con la reaparición del curioso ejemplar de rayas ocres. "En el alojamiento, nos contaron que el día anterior se había localizado al tigre dorado y enseguida nos ilusionamos", rememora Alonso.

Dos ejemplares de rinoceronte asiático observados durante el viaje.

Dos ejemplares de rinoceronte asiático observados durante el viaje. / Marc Alonso

Pero al cabo de poco tiempo, las opciones se desvanecieron: "Nos dijeron que se había peleado con otro macho y que habían cerrado una de las pistas de acceso al lugar porque el animal estaba herido". "Con esta información, nos olvidamos del tema y pusimos el foco en fotografiar otros mamíferos y algunas de las impresionantes aves presentes en el ecosistema denso y húmedo de Kaziranga", precisa Alonso.

No obstante, un día después, los grandes felinos regresaron a la mente del grupo de catalanes. Con el sol cayendo a plomo sobre la puerta de entrada al parque, se empezaron a escuchar los gritos de alarma del ciervo porcino ('Axis porcinus'), un ungulado que suele advertir de la presencia de los tigres. Los guardas vigilaban armados y también los langures emitían chillidos.

Partido de fútbol

"Inspeccionábamos minuciosamente el terreno para encontrar al felino mientras, al otro lado, donde terminaba la frontera del área protegida, unos niños jugaban al fútbol despreocupados, pese a ser totalmente conocedores de que había un tigre a unos cientos de metros", describe Alonso. "A veces, en casa, nos escandalizamos porque se ha visto a un oso pardo cerca de una pista", reflexiona el experto.

El ciervo porcino, un herbívoro que suele alertar con sus gritos de la presencia de tigres.

El ciervo porcino, un herbívoro que suele alertar con sus gritos de la presencia de tigres. / Marc Alonso

"Algunos, decidimos hacer una espera", prosigue. Otros, en cambio, prefirieron moverse y explorar otras zonas. "Las esperas siempre han formado parte de mi vida profesional", reconoce Alonso, que desde hace más de dos décadas ha invertido jornadas enteras en las montañas para ver osos sin obtener recompensa alguna, cuando buscar plantígrados en los Pirineos era como ir al encuentro de fantasmas.

Después de dos horas de aguardo, la imponente figura de una tigresa apareció recortada contra el cielo, en lo que Alonso define como una "observación sublime". Pero este hallazgo inesperado era tan solo el preámbulo de lo que vendría después, cuando la "posibilidad remota", "la historia que los guías mencionan con cautela para no vender milagros", en palabras de Alamany, se hizo realidad.

Camino prohibido

El camino prohibido había reabierto y Junu, un guarda del parque, condujo al grupo hacia la zona en la que se había visto al tigre dorado. La hierba era altísima. "Pero de repente, el animal apareció delante del coche y cruzó la pista en unos segundos", ilustra Alonso lleno de emoción. "Yo llevaba la cámara pero decidí mirarlo, intuyendo que se escondería entre las plantas al cabo de poco", añade.

El tigre dorado observado en Kaziranga.

El tigre dorado observado en Kaziranga. / Enric Sugrañes

Ahora bien, unos minutos después, el felino dorado irrumpió de nuevo en escena, con un ligero cojeo causado por la pelea. Se detuvo en la pista y se sentó. "Ver al tigre más extraño del mundo fue indescriptible y hubo cierto entusiasmo", resume Alonso, que compara la singularidad de este felino con la de Copito de Nieve. "Habíamos hecho alguna broma, pero nunca estuvo previsto observarlo", relata Alamany, que solo pudo avistarlo de refilón.

"Retratarlo todo tampoco se puede convertir en obsesión; a veces se puede y a veces no", considera Alamany. "A menudo, la insistencia para obtener una imagen se traduce en una molestia para la fauna", avisa. "De hecho, algunos parques indios están prohibiendo los móviles para evitar así que los turistas pidan acercarse más de la cuenta a los animales", ejemplifica.

Hábitat fragmentado

El pelaje casi inédito que tanto cautivó a los naturalistas se debe a la consanguinidad, según aseguran los científicos. Cuando una población queda aislada y los cruces se producen entre individuos emparentados, aumenta la endogamia y con ella la probabilidad de que aparezcan rasgos genéticos raros originados por genes recesivos.

En el caso de los tigres de Bengala, los expertos alertan de que la pérdida y fragmentación del hábitat y la presión humana no solo amenazan su supervivencia, sino también su diversidad genética. "Poder disfrutar de este animal único fue espectacular, pero en el fondo, este individuo dorado es sinónimo de los peligros que ponen en jaque el futuro ecológico de especies como el tigre de bengala", zanja Alonso.

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