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Estudio de la UAB

Factores personales y académicos disparan hasta el 40% el absentismo en la universidad

El bienestar emocional, la necesidad de compatibilizar estudios y trabajo, las dificultades de transporte y la falta de motivación son algunas de la causas para que los estudiantes no vayan a clase

Las mujeres ya son casi la mitad del profesorado universitario en España, aunque el poder sigue en manos de los hombres

Alumnos universitarios, jungando a tenis de mesa en el campus.

Alumnos universitarios, jungando a tenis de mesa en el campus. / Elisenda Pons

Olga Pereda

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La no asistencia ocasional a clase por motivos familiares, de salud o laborales siempre ha existido, pero el absentismo estudiantil se refiere a los alumnos que están en perfectas condiciones de acudir y deciden no hacerlo. En la universidad también pasa y puede llegar al 40% en función de las asignaturas. Esta es la principal conclusión de un estudio elaborado por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) con la participación de 3.045 personas, 2.253 estudiantes, 732 miembros del profesorado y 60 personas de los equipos de dirección. El estudio, añade el campus, ofrece un retrato riguroso y plural de una realidad que preocupa a toda la comunidad universitaria, un fenómeno que ha crecido tras la pandemia en todas las universidades, que tiene varias y complejas causas y que impacta directamente en la calidad del aprendizaje y en la experiencia universitaria.

Más de la mitad de los encuestados (54%) declara que va a la universidad de forma presencial entre el 80% y el 100% de clases mientras que un 23% lo hace entre el 60% y el 80%. Un 23% no va a la mitad de las clases.

'El absentismo en las aulas universitarias de la UAB. Por qué vale la pena ir a clase' es el primer informe de l serie Estudios Docentes de la UAB, iniciativa impulsada desde el vicerrectorado de Formación e Innovación Docente y coordinada por el Instituto de Ciencias de la Educación (ICE) con el apoyo del Consejo Social de la UAB.

El informe pone de manifiesto que el absentismo no responde a una única causa, sino que es un fenómeno complejo resultado de la interacción de múltiples factores. Entre los más destacados se encuentran los condicionantes personales y de salud, incluido el bienestar emocional, la necesidad de compatibilizar estudios y trabajo, las dificultades de transporte y acceso al campus, así como aspectos relacionados con la falta de motivación y el vínculo con los estudios. A estos factores se suman elementos didácticos y organizativos como las metodologías docentes, los sistemas de evaluación o la organización académica. En este sentido, el estudio evidencia la diversidad de situaciones del estudiantado: casi cuatro de cada diez estudiantes trabajan mientras estudian, una parte significativa presenta dificultades económicas o de salud, y la gran mayoría depende del transporte público para acceder al campus, a menudo afectados por el mal funcionamiento de algunos servicios de transporte. Este conjunto de factores dibuja un escenario en el que la asistencia a clase se ve condicionada por realidades personales y sociales diversas.

En cuanto a la docencia, el informe constata que, aunque la modalidad de clase magistral sigue siendo predominante, una parte importante del profesorado ya incorpora metodologías más participativas y activas. No obstante, también señala la necesidad de seguir avanzando hacia metodologías de enseñanza y aprendizaje que incrementen la implicación del estudiantado y conecten mejor con sus intereses y expectativas.

"Lejos de plantear el absentismo solo como un problema, la UAB asume este reto como una oportunidad para repensar y mejorar su acción educativa con un conjunto de líneas de acción para lograr una formación más motivadora, flexible y centrada en el estudiantado”, explica José Luis Muñoz, vicerrector de Formación e Innovación Docente. Entre las medidas que apunta el informe destacan el impulso de metodologías activas, la revisión de los sistemas de evaluación, una mejor adaptación de los horarios, el refuerzo de la acción tutorial y la promoción de un entorno universitario más conectado con el bienestar emocional y el sentido de pertenencia.

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