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Encuentro diplomático

Medio centenar de países se reúnen para acelerar el debate sobre cómo dejar atrás los combustibles fósiles en plena 'guerra del petróleo'

Colombia inaugura este viernes el primer encuentro internacional solo para gobiernos dispuestos a "impulsar acciones concretas" para realizar la transición energética

La cita, a la que también asistirá España, reunirá a países que conforman un tercio de la demanda mundial de combustibles fósiles y una quinta parte de los grandes productores

El mundo planea producir un 500% más carbón, un 92% más gas y un 31% más petróleo de lo necesario para esquivar un calentamiento global extremo

Decenas de activistas ecologistas protagonizan una protesta a las puertas de la cumbre del clima de Brasil celebrada en noviembre de 2025.

Decenas de activistas ecologistas protagonizan una protesta a las puertas de la cumbre del clima de Brasil celebrada en noviembre de 2025. / Fraga Alves / EFE

Valentina Raffio

Valentina Raffio

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La dependencia global al petróleo, el gas y el carbón no solo está alimentando el cambio climático sino que, tal como hemos visto en los últimos meses, también está provocando guerras, conflictos diplomáticos y despertando el fantasma de una crisis. Hace años que en las cumbres del clima de Naciones Unidas se debate sobre cómo dejar atrás estos combustibles fósiles pero, según se constató en el encuentro de Brasil (COP30), en estos momentos hay una división abismal entre los países que sí quieren avanzar en acción climática y los que se niegan. En este contexto, Colombia ha convocado el primer encuentro internacional para aquellos gobiernos que sí están dispuestos a acelerar su transición energética bajo la promesa de "impulsar acciones concretas" y, sobre todo, lanzar un mensaje ante un mundo donde la conversación aún sigue girando en torno a conseguir más petróleo. "Este encuentro es un rayo de esperanza para demostrar que otro modelo es posible", afirma Javier Andaluz Prieto, coordinador de Alianza por el Clima.

Los impulsores del encuentro, liderados por Colombia y Países Bajos, esperan cerrar un acuerdo con "soluciones concretas" para la transición energética

El encuentro se celebrará entre el 24 y el 29 de abril en la ciudad caribeña de Santa Marta. Los organizadores afirman que 45 países han confirmado oficialmente su asistencia, los cuales conforman, según la organización, "un tercio de la demanda mundial de combustibles fósiles y una quinta parte de la producción mundial". Entre los participantes está el bloque de la Unión Europea y gobiernos como el de España, que estará representada por la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen. También se ha confirmado la presencia de grandes productores de combustibles fósiles como Australia, Canadá, Nigeria, México y Brasil. Entre las grandes ausencias de este encuentro despuntan nombres como el de Estados Unidos, Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Rusia y China. Más allá de los gobiernos, también asistirán al menos 2.600 entidades ecologistas, oenegés y observadores internacionales al encuentro de Colombia.

Las oenegés señalan este encuentro como una "oportunidad histórica" para trazar una hoja de ruta clara para dejar atrás los combustibles fósiles pero apelan a la necesidad de acordar "medidas concretas"

Entidades como Alianza por el Clima y Greenpeace afirman que este encuentro puede ser una "oportunidad clave" para acelerar el debate sobre cómo dejar atrás los combustibles fósiles y "corregir décadas de inacción de las cumbres del clima". "Este encuentro es una oportunidad histórica para trazar una hoja de ruta clara y vinculante alineada con la ciencia para abandonar el petróleo y acelerar la transición energética", afirma Andaluz, quien afirma que Santa Marta podría ser "un rayo de esperanza" en la acción climática global. Por su parte, desde Greenpeace, Pedro Zorrilla también coincide en que este encuentro podría ser "una oportunidad única para abandonar los combustibles fósiles" pero solo si logra sacar adelante "medidas concretas" como eliminar subsidios a los combustibles fósiles y aumentar la financiación para acelerar la transición energética a escala global.

"Este encuentro es una oportunidad histórica para trazar una hoja de ruta clara y vinculante alineada con la ciencia para abandonar el petróleo y acelerar la transición energética"

Javier Andaluz Prieto

— Alianza por el Clima

Oportunidad para desbloquear un debate

Bajo el liderazgo diplomático de Colombia y Países Bajos, el encuentro de Santa Marta aspira a desatascar un debate que en las cumbres del clima se había convertido en un escollo insalvable. Pero eso sí, sin sustituir las conversaciones multilaterales de Naciones Unidas. "Este encuentro no reemplaza las cumbres del clima, sino que se plantea como una plataforma paralela para avanzar en aquellos puntos donde el consenso global falla", afirma Claudia Custodio, del Observatori del Deute en la Globalització (ODG). En este sentido, la especialista en diplomacia climática afirma que el debate de Colombia podría ayudar a dar forma a la famosa y polémica hoja de ruta para dejar atrás los combustibles fósiles que se puso en marcha después de la cumbre de Brasil y que, en principio, se presentará en el encuentro previsto para el próximo mes de noviembre en Turquía (COP31).

"Este encuentro no remplaza las cumbres del clima, sino que se plantea como una plataforma paralela para avanzar en aquellos puntos donde el consenso global falla"

Claudia Custodio

— ODG

Nadie tiene muy claro qué esperar del encuentro de Colombia. En parte, porque es la primera vez que se celebra un encuentro así y, en parte, porque en medio del caos geopolítico actual cualquier declaración sobre el futuro del petróleo podría adquirir lecturas complejas. Según desvela la plataforma 'Carbon Brief' tras la filtración de uno de los documentos, los impulsores de este encuentro han pedido a los países que se comprometan a "medidas de actuación" como, por ejemplo, "detener todas las nuevas expansiones de combustibles fósiles", "eliminar gradualmente los subsidios a la producción y el consumo" de petróleo, gas y carbón, y que cada país presente "objetivos de reducción gradual de combustibles fósiles", así como "desarrollar un marco legal que prohíba la publicidad de combustibles fósiles". La ministra de Medio Ambiente de Colombia , Irene Vélez Torres, afirma que tras finalizar la conferencia se publicará un informe con "soluciones concretas" para la transición energética.

"El mejor resultado sería reactivar una movilización global en pro de las políticas climáticas. Y no solo por cuestiones ambientales sino también porque es lo mejor para las personas, nuestra salud y nuestra economía"

Hélène van Rossum

— IDDRI

"Es posible que este encuentro acabe con la publicación de declaraciones, compromisos e informes en la misma línea de lo que hemos visto en los últimos años. Pero más allá de esto, lo más importante que puede conseguir esta conferencia es lanzar una señal política clara y demostrar que, pese a todo, el debate climático sigue estando en la agenda", afirma Hélène van Rossum, del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI). La experta en diplomacia climática afirma que "todos los avances que se logren, por pequeños que sean, marcarán la diferencia" en un momento en que sabemos que cada tonelada de emisiones evitadas puede mitigar el avance del cambio climático. "El mejor resultado sería provocar un "efecto dominó" y reactivar la movilización global en pro de las políticas climáticas. Y no solo por cuestiones ambientales sino también porque es lo mejor para las personas, nuestra salud y nuestra economía", afirma la especialista.

Los expertos afirman que el actual contexto de guerra y de crisis energética demuestra los "riesgos estructurales" de la dependencia global a los combustibles fósiles

Desde que se planteó la celebración de esta cumbre hasta ahora, en poco menos de un año, desde la Casa Blanca Trump ha reactivado conflictos por el petróleo primero en Venezuela y después en Irán. Esto, según apuntan varias voces, debería ser un aliciente para cerrar acuerdos aún más contundentes con el fin de frenar la dependencia global de los combustibles fósiles. "Esta crisis ha puesto de manifiesto una vez más los riesgos estructurales de este fenómeno. Por eso mismo, ahora es el momento ideal para acelerar el debate, centrar las discusiones en desafíos compartidos y fortalecer la cooperación entre países que enfrentan riesgos similares", afirma un análisis liderado por van Rossum y Marta Torres Gunfaus, del IDDRI, ante la celebración de esta cumbre que aspira a convertirse en algo histórico.

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