Cambio demográfico
Cada vez más residentes alemanes cambian Mallorca por la Península: la vivienda, el calor y la saturación los empujan a abandonar la isla
Residentes germanos instalados desde hace años en la isla optan por comprar viviendas en Valencia, Galicia, Asturias o León ante el encarecimiento y la masificación

Una casa en la península, como esta en el interior de Valencia, es considerablemente más barata que una de Mallorca. / MZ
Mallorca ya no solo expulsa a población local por el precio de la vivienda. También empieza a empujar fuera a parte de la población extranjera que llevaba años instalada en la isla. Cada vez más inmigrantes alemanes y otros residentes germanohablantes asentados en Mallorca están dejando atrás su vida en la isla para mudarse a la Península, atraídos por viviendas mucho más baratas, menos presión urbanística y una sensación de mayor tranquilidad.
El dinero es una de las razones principales, pero no la única. A la escalada del precio de la vivienda se suman también el calor cada vez más intenso en verano, la saturación, el cambio en el ambiente de muchas zonas de la isla y la impresión de que Mallorca ha dejado de ser el lugar que era hace solo unos años.
Una casa por 50.000 euros, algo casi imposible de imaginar en Mallorca
El caso de Oliver Curcuru resume bien este fenómeno. Este luxemburgués, que lleva 16 años viviendo en Mallorca, ha comprado una finca en la provincia de León por 50.000 euros. Se trata de una vivienda con 400 metros cuadrados, espacio exterior, suministros y documentación en regla. Una operación que para cualquier residente en Mallorca resulta casi inimaginable.
Curcuru encontró el anuncio desde su piso en Santa Ponça y cerró la compra en enero. Apenas tuvo que ver la casa antes de firmar. Asegura que no es una mansión, pero tampoco una ruina, y que solo necesita pequeñas mejoras. Tras más de una década y media en la isla, ahora prepara su marcha definitiva a la Península.

La pareja de emigrantes Oliver Curcuru y Dominique Koedinger compraron esta finca cerca de León. / MZ
“El dinero lo cambia todo”
Curcuru y su pareja llegaron a Mallorca en 2010 buscando una vida distinta a la que tenían en Luxemburgo. Sin embargo, ahora cree que la isla ha acabado entrando en una dinámica parecida. Como músico y propietario de una agencia de publicidad, asegura que en los últimos años ha visto una transformación profunda.
Según relata, desde la pandemia y con el aumento de la presión internacional sobre Mallorca, todo se ha vuelto más caro, más exclusivo y más masificado. También, dice, han cambiado los negocios, el ambiente y el tipo de vida que ofrece la isla. Echa de menos las cafeterías sencillas de antes y reconoce que muchos de sus amigos extranjeros ya no pueden permitirse seguir viviendo aquí.
Valencia, Galicia, Asturias o León, entre los destinos favoritos
El fenómeno también lo perciben los profesionales del sector inmobiliario. José Gómez, asesor inmobiliario y de hipotecas en Palma, explica que cada vez atiende a más clientes que, en lugar de comprar una vivienda en Mallorca, buscan oportunidades en la Península. Entre los destinos más demandados aparecen la Comunitat Valenciana, Galicia, Asturias o Castilla y León.
La razón está en la enorme diferencia de precios. Mientras Baleares se mantiene como la comunidad con el metro cuadrado más caro de España, en buena parte de la Península los precios siguen muy por debajo. Eso permite a muchos compradores acceder a viviendas más grandes, incluso sin necesidad de asumir hipotecas elevadas.
Cuatro casas por el precio de una en Mallorca
Las diferencias son contundentes. Allí donde en Mallorca comprar una vivienda se ha convertido en una operación casi prohibitiva para buena parte de la clase media, en territorios del interior peninsular o del norte todavía es posible adquirir inmuebles a precios muy inferiores.
Esa brecha está alimentando un cambio de tendencia: residentes que durante años apostaron por Mallorca como lugar para vivir empiezan ahora a ver la Península como refugio residencial y económico. En algunos casos compran para instalarse en el futuro. En otros, para alquilar, invertir o asegurarse una jubilación más estable.
Las mudanzas aumentan desde Mallorca hacia la Península
Las empresas de mudanzas también están notando este cambio. Según recoge el texto original, crecen los traslados desde Mallorca hacia la Península, pero también hacia Alemania, Suiza o Italia. La mayoría de quienes se van pertenecen a la clase media y tienen entre 40 años y la edad de jubilación.
No se trata, por tanto, de un fenómeno anecdótico, sino de una tendencia que empieza a dejar huella entre residentes extranjeros que durante años habían hecho de Mallorca su hogar.
“La clase media acabará desapareciendo de Mallorca”
Andrea Goebel, alemana afincada en la isla desde hace 31 años y empresaria en la Platja de Palma, también forma parte de ese grupo que ha decidido buscar alternativas fuera de Mallorca. En los últimos años ha adquirido junto a su marido varias propiedades en la Península, algo que nunca llegaron a hacer en la isla.
Su reflexión es tajante: considera que, a este ritmo, la clase media acabará desapareciendo de Mallorca. Lamenta no haber comprado vivienda cuando aún era asequible y asegura que hoy esa posibilidad está fuera del alcance de muchas familias y autónomos que hace años sí podían planteárselo.

Andrea Goebel y Thorsten Dose compraron una propiedad con varios edificios residenciales en el interior de Valencia. / MZ
Una salida por seguridad y por calidad de vida
En su caso, la compra en la Península empezó como una manera de asegurar el futuro. Durante el confinamiento, después de revisar cuánto cobrarían de pensión como autónomos, decidieron invertir en una vivienda en el interior de Valencia. Más tarde llegaron otras dos propiedades, una estrategia con la que buscan tranquilidad económica de cara a la jubilación.
Pero junto al factor económico, también pesan otras razones: el exceso de calor en verano, la masificación, la dependencia de la temporada turística y el elevado coste del alquiler. Todo ello ha ido desgastando su vínculo con una isla que, según reconocen algunos de estos residentes, ya no sienten del todo como antes.
Dejar Mallorca para seguir disfrutándola, pero ya como visitantes
En el caso de Curcuru, la mudanza a León está prevista para el 2 de mayo. En principio será una prueba de año y medio, mientras alquilan su vivienda de Santa Ponça. Aun así, reconoce que está casi convencido de que acabará quedándose allí.
La idea no es romper del todo con Mallorca, sino cambiar la relación con la isla. Seguir viniendo, sí, pero ya no como residente, sino como visitante. Para algunos de estos inmigrantes alemanes, esa parece ser la nueva fórmula: dejar de vivir en Mallorca para poder seguir disfrutándola.
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