Protección de la infancia
Catalunya busca con urgencia 400 familias de acogida
El Institut de l'Acollida i l'Adopció necesita un 50% más de hogares disponibles para atender a los menores bajo tutela: el número de niños menores de 6 años en centros se ha doblado desde 2020
Solo hay 87 familias de urgencia y diagnóstico: 110 niños menores de 3 años viven en instituciones de la DGPPIA

Núria Magriñà, en la habitación que tienen preparada para acoger a menores bajo tutela de la Generalitat / Zowy Voeten / EPC

Las familias de acogida juegan un papel clave en el sistema de protección de menores catalán. Son estas familias las que evitan que niños, niñas y adolescentes –especialmente los más pequeños– que han pasado a estar bajo tutela de la Generalitat se vean obligados a hacer vida en alguno de los centros dispuestos por la Direcció General de Prevenció i Protecció de la Infància (DGGPIA), la antigua DGAIA. Hoy por hoy, 772 familias en Catalunya acogen a algunos de estos menores en sus casas, aunque Elena Lledós, directora del Institut Català de l'Acollida i la Infància (ICAA) advierte de que serían necesarias "un 50% más" para poder tener un sistema más robusto. Así, Catalunya necesita de 300 a 400 familias de acogida más para atender a todos los menores en situación de desamparo.
De estas 772 familias acogedoras, solo 87 son de urgencia y diagnóstico. Son familias que cuidan de menores, normalmente de pocos días o meses, mientras la DGPPIA decide cuál es la mejor opción para su futuro: si regresar con su familia biológica una vez establecido que no hay riesgo o pasar a un proceso de adopción por parte de otra familia o a un régimen de acogida más permanente. Precisamente, el bebé presuntamente maltratado por sus padres que esta semana ha recibido el alta del hospital Vall d'Hebron se encuentra ahora en uno de estos hogares, a la espera de que la DGPPIA cierre la investigación del entorno familiar del pequeño y decida cuál es la mejor opción para él.
Las familias de acogida y diagnóstico son, así, una pieza importante para que el menor evite pasar los primeros días de su vida en un centro. "Todavía tenemos 260 menores de 6 años en centros, y de estos 110 tienen menos de 3 años", lamenta Lledós. Las cifras de menores en centros se están incrementando desde 2020. De hecho, se han doblado al calor del aumento de las situaciones de vulnerabilidad y de la falta de familias de acogida. Aquel año, según recoge un informe de la Síndica de Greuges, hacían vida en algunas de las residencias de la DGPPIA 123 menores de 6 años, de los cuales 67 eran menores de 3 años. "En los centros están bien cuidados, pero el vínculo no es el mismo que en un hogar", explica la directora del ICAA.
Falta de cultura
Para Lledós, el principal motivo por el que las cifras de familias de acogida no hayan ido al alza con el tiempo es la falta de una cultura de la acogida familiar. "La verdad es que sigue siendo una gran desconocida. Así como todo el mundo sabe lo que es una adopción, no todos saben lo que es la acogida ni lo que representa", lamenta Lledós. Por este motivo, el Institut dirige campañas y organiza talleres y sesiones informativas, aunque una de las iniciativas que más les siguen funcionando para captar nuevas familias es el boca a oreja.
En Sant Feliu de Llobregat, Núria Magriñà (54) y Fernando Barroso (55) ya han conseguido que otras tres familias de la ciudad se conviertan en acogedoras. Para ellos, que llevan más de 10 años siendo familia de urgencia y diagnóstico, sería importante dar más facilidades laborales. "Ayudaría a rejuvenecer un poco las familias de acogida", reflexiona Magriñà. De hecho, gran parte de las familias de acogida catalanas, y en especial las de urgencia y diagnóstico, son personas mayores que pueden dedicar todo su tiempo al cuidado de los niños. Por eso, creen que sería positivo que, durante acogidas largas, se pudiera apuntar a los más pequeños a guarderías, algo que de momento no se permite.
Prestaciones
"Hace poco se aprobó una modificación en el estatuto de los trabajadores para que las acogidas de menos de 1 año también puedan disfrutar del permiso parental, así que aquí se ha abierto una ventana de oportunidad", explica Lledós. El Institut también trabaja para mejorar las prestaciones que reciben las familias acogedoras, que se actualizaron por última vez en 2024. Los importes que se reciben varían según el tipo de acogida y la edad de los menores. Por lo general, toda familia que acoge a un niño de entre 0 y 9 años recibe 496 euros, junto a una prestación complementaria dependiendo del caso específico. De los 10 a los 14 años, la ayuda básica sube hasta los 532 euros. Y de los 15 a los 18 llega hasta los 563 euros. En el caso de las familias de urgencia y diagnóstico, las familias reciben una cantidad fijada de 1.196 euros al mes.
"Estamos intentando establecer un sistema para que las ayudas se actualicen anualmente con el IPC", anuncia Lledós. "Nosotros lo haríamos igualmente porque nos lo podemos permitir", explican Magriñà y Barroso. "Pero considero que si eres una familia monoporental y solo puedes vivir de esta subvención... Si no hay otros tipos de prestación detrás quizá no llegas", explica Barroso.
Un proceso simple
Más allá de prestaciones y facilidades para las familias, quien se encarga de encontrar nuevas familias interesadas en la acogida son las Institucions Col·laboradores d'Integració Familiar (ICIF). Se trata de ocho entidades sin ánimo de lucro repartidas por todo Catalunya que no solo se encargan de promocionar la acogida, sino también de llevar a cabo todo el proceso que deben superar aquellos interesados en empezar a acoger en sus casas.
Así, son las ICIF las que estudian si las familias, que como paso previo han tenido que hacer una petición formal (a través de la web sobre acogida del departament de Drets Socials), son aptas para la acogida. Los criterios que estudian estas entidades son, entre otros, la estabilidad emocional, la capacidad de adaptación, la salud y la disponibilidad de tiempo de estas familias. También se cercioran de que tengan medios de vida suficientes y una vivienda adecuada. Además, deben garantizar que las familias tengan la motivación adecuada para acoger, que acepten la relación con la familia biológica de los pequeños y que tengan la voluntad de colaborar con los equipos técnicos de la DGPPIA o de la ICIF de referencia.
Además, una vez tienen el visto bueno para acoger, las familias reciben una formación específica que dan las mismas ICIF. Esta formación varía en función del tipo de acogida que se haya escogido prestar. Además de las de diagnóstico y urgencia, existe la acogida simple, en la que se espera que el menor pueda regresar con su entorno familiar en menos de dos años. Si se acuerda que el niño o niña menor no regrese con sus parientes, también existe la acogida permanente. Por último, también se da la posibilidad de acoger en fines de semana y vacaciones, en una modalidad que se dirige especialmente a niños y niñas mayores de 9 años para que puedan pasar tiempo libre fuera del centro donde residen normalmente.
Prevención
Para aliviar la situación, además de conseguir más familias de acogida, la estrategia de la Generalitat pasa por trabajar la prevención con las familias atendidas por los equipos técnicos con el fin de agotar todas las opciones antes de que los menores pasen a ser tutelados por la Generalitat. De hecho, tras la crisis que hizo saltar por los aires la antigua DGAIA, el Departament de Drets Socials ha contratado a un nuevo subdirector de Prevención. Esta misma semana, la consellera Mònica Martínez Bravo anunció un paquete de 10 medidas para tratar de evitar que los menores en riesgo de desamparo acaben bajo tutela de la Administración.
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