Estudio científico
Los cambios en la microbiota intestinal pueden predecir qué personas tienen más riesgo de desarrollar párkinson
Un estudio internacional demuestra que determinadas alteraciones en las bacterias intestinales podrían anticipar el riesgo de desarrollar la enfermedad años antes de los primeros síntomas
Un consumo elevado de alimentos ultraprocesados podría acelerar la aparición de los primeros síntomas del párkinson

Representación artística de las bacterias que forman la microbiota intestinal / 123f

El párkison es una enfermedad que afecta al cerebro pero, según apuntan cada vez más estudios, sus primeros síntomas podrían rastrearse en el intestino. Un equipo internacional de investigadores anuncia en la revista 'Nature Medicine' los resultados de un estudio en el que se demuestra que las alteraciones en la microbiota intestinal podrían ayudar a predecir qué personas tienen mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad incluso antes de la aparición de los característicos síntomas neurológicos y motores. Su trabajo, financiado por la fundación creada por el actor Michael J. Fox, quien padece este mal, apunta a que las personas con párkinson muestran alteraciones sustanciales en más de una cuarta parte de los microbios que componen la microbiota intestinal. Y eso no solo da pistas sobre la aparición de esta patología, sino que también indica hacia dónde deberían ir los tratamientos preventivos.
La investigación, encabezada por el University College de Londres y la Red de Investigación Colaborativa para la Enfermedad de Parkinson, se ha centrado en el análisis de datos clínicos y fecales de 271 personas con enfermedad de párkinson de Italia y Reino Unido, 43 portadores de una mutación asociada al desarrollo de esta enfermedad (concretamente, del gen GBA1) y 150 participantes sanos que donaron sus datos para ejercer de control. Según desvela el estudio, entre las miles de bacterias encontradas en el intestino de los individuos, hubo al menos 176 especies microbianas que diferían entre los individuos sanos y aquellos con la enfermedad. Estas alteraciones sumaban más de una cuarta parte de la microbiota intestinal de las personas con párkison. Sobre todo en aquellos con un diagnóstico ya avanzado.
El estudio identifica un patrón distintivo de bacterias intestinales que apunta a cambios biológicos tempranos vinculados a la enfermedad de párkinson
Los científicos afirman que, tal como indica su estudio, hay algunos microbios más comunes entre las personas con enfermedad de párkinson y otros que, por el contrario, resultan más comunes entre los participantes sanos del estudio. La diferencia más significativa se observó en 142 microorganismos intestinales que también mostraban diferencias claras entre las personas sanas y aquellas que portaban el gen mutado que aumenta el riesgo de sufrir párkinson. Incluso en aquellos pacientes que aún no habían experimentado ningún síntoma de la enfermedad. Esto, según afirman los expertos, permite identificar "un patrón distintivo de bacterias intestinales que apunta a cambios biológicos tempranos vinculados a la enfermedad de párkinson", constatan los autores de este trabajo, quienes afirman que este fenómeno se ha observado en cohortes externas de Estados Unidos, Corea y Turquía.
"El microbioma intestinal tiene el potencial real de servir como un marcador temprano no invasivo"
"Este estudio encaja y refuerza fuertemente el modelo del párkinson que sugiere que la enfermedad puede iniciarse con alteraciones en el sistema nervioso entérico y autónomo antes de propagarse al cerebro", afirma Analía Bortolozzi, científica titular en el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (IIBB–CSIC) en declaraciones al Science Media Centre España. En este sentido, según explica la especialista, estudios como este refuerzan la idea de que las alteraciones del microbioma intestinal "están fuertemente correlacionados con síntomas que preceden en años a los síntomas motores" como disfunción autonómica, estreñimiento crónico, trastornos del sueño REM o depresión. "Esto se observa tanto en personas con riesgo genético como en población sana con alta vulnerabilidad en desarrollar la enfermedad, por lo que el microbioma intestinal tiene el potencial real de servir como un marcador temprano no invasivo", comenta.
Los científicos afirman que estos datos abren la puerta a estudiar cómo los cambios en la dieta podrían reducir el riesgo de párkinson en algunos pacientes
Los expertos afirman que, más allá del conocimiento que aporta este estudio para entender mejor la enfermedad y mejorar su diagnóstico, estos hallazgos también plantean nuevas estrategias para buscar tratamientos frente a este mal. "Este descubrimiento abre la puerta no solo a comprobar si las bacterias pueden servir para identificar a las personas con riesgo de padecer párkinson, sino también a ver si modificar la población bacteriana, mediante cambios en la dieta o medicamentos, puede reducir el riesgo de una persona de desarrollar esta enfermedad", afirma Anthony Schapira, autor principal de este trabajo quien, en esta línea, explica que en su estudio se ha observado que "los pacientes con una dieta más equilibrada y variada tenían menos probabilidades de tener microbiomas intestinales que sugieran un riesgo elevado de párkison".
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