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Presencia femenina en los campus

Laia de Nadal, rectora de la UPF: "Afirmar que las mujeres carecen de ambición es paternalista"

La máxima responsable del campus catalán celebra el aumento de profesoras e investigadoras en la educación superior, pero reconoce que el techo de cristal todavía no se ha roto a pesar de que "el talento no tiene género"

Las mujeres ya son casi la mitad del profesorado universitario en España, aunque el poder sigue en manos de los hombres

Laia de Nadal, rectora de la Universitat Pomeu Fabra, en su despacho.

Laia de Nadal, rectora de la Universitat Pomeu Fabra, en su despacho. / Jordi Otix

Olga Pereda

Olga Pereda

Madrid
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Catedrática del Departamento de Medicina y Ciencias de la vida en la Universitat Pompeu Fabra (UPF), Laia de Nadal (Barcelona, 1972) fue elegida rectora en 2023. Convencida de que el futuro de la universidad pasa por fomentar la interdisciplinariedad (algo en lo que la UPF fue pionera introduciendo asignaturas de Humanidades en el grado de Medicina) y por convencer a las empresas de que llamen a la puerta de las universidades porque “sin investigación no hay progreso”, De Nadal celebra que cada vez haya más profesoras e investigadoras en los campus. Afirma que el techo de cristal se ha empezado a resquebrajar, pero todavía no se ha roto.

–Las mujeres que ejercen la docencia y la investigación en las universidades públicas y privadas de toda España han aumentado casi un 20% en 15 años. ¿Es una noticia positiva?

–Obviamente, sí, aunque queda mucho camino por recorrer. Es una cuestión que nos ocupa y preocupa. Más que un dato estadístico, esa cifra refleja la transformación del sistema universitario y de toda la sociedad. Es el resultado de políticas activas y el compromiso de muchas personas para derribar muros y barreras históricas. De todas formas, hay que interpretar los datos con cautela y seguir trabajando. Tenemos más mujeres en las aulas, pero esta presencia va disminuyendo a medida que avanzamos en la escala profesional.

–De hecho, las catedráticas no llegan al 30% y las rectoras, como usted, siguen siendo minoría. ¿Existe un techo de cristal en los campus?

–Lamentablemente, sí. Pero no es algo exclusivo de la universidad, sino que ocurre en toda la sociedad. Hemos empezado a abrir ese techo, pero no lo hemos roto.

–¿Por qué no?

–Las causas son diversas. Una de ellas la encontramos en las propias profesiones. Unas están muy masculinizadas, y otras, feminizadas. Además, necesitamos un cambio cultural y convencer a toda la sociedad. Puedes tener muchos proyectos pero, al final, las mujeres siguen asumiendo las mayores responsabilidades de cuidado, no solo de hijos sino de los mayores. También hay una cuestión de prioridades, hay mujeres que anteponen otros objetivos que no son necesariamente la notoriedad ni los cargos de responsabilidad. Lo importante es que exista igualdad de oportunidades para todos, y luego cada uno que escoja lo que quiera.

–¿Qué le impulsó a usted aspirar al cargo de rectora en 2023?

–Sobre todo, la UPF, que me ha dado toda mi trayectoria laboral. Creo que para avanzar todos tenemos que poner de nuestra parte. Es fácil quejarse, pero si no haces nada… Reconozco que es mucho trabajo, muy intenso y con una exposición pública importante. Pero si estás en un buen momento y te hace ilusión, ¿por qué no? Además, tienes mucha ayuda en el camino, tu equipo de mujeres y hombres, así como otros rectores y rectoras.

"Lo importante es la igualdad de condiciones y que cada una decida libremente qué hacer con su vida. La ambición bien entendida es positiva"

–¿La falta de ambición de las mujeres es un mito?

–Afirmar que las mujeres carecen de ambición es muy paternalista, un argumento falso que pretende ignorar las barreras estructurales y culturales. Las mujeres saben lo que quieren y son conscientes de los costes personales y laborales que conlleva tener un cargo de alta responsabilidad. Lo importante es la igualdad de condiciones y que cada una decida libremente qué hacer con su vida. La ambición bien entendida es positiva. Decir que un hombre ambicioso es un líder y que una mujer ambiciosa algo raro tiene es un discurso que interesa, una manera de tener que ir explicando por qué haces las cosas cuando a los hombres no se les pregunta. Acabemos con los prejuicios, el talento no tiene género. Dicho esto, cuidado con la visibilidad de las mujeres, que a veces nos utilizan. Lo que queremos es estar en la toma de decisiones.

"Como rectora, defiendo la tolerancia cero contra el acoso laboral y sexual. Puedes aprobar leyes y protocolos, pero lo que hay que hacer es cambiar la cultura organizativa"

–Las facultades, al igual que ocurre en otros segmentos laborales, no se libran del acoso laboral, incluso sexual. ¿Cree que puede ser un freno para alcanzar puestos estratégicos?

–Las violencias contra las mujeres se dan en todos los ámbitos de la vida, también en la universidad. Como rectora, defiendo la tolerancia cero contra el acoso laboral y, por supuesto, el sexual. Puedes aprobar leyes y protocolos, pero lo que hay que hacer es cambiar la cultura organizativa.

–¿Cómo?

–Mejorando la capacidad de detectar abusos. Esto pasa por la formación, la prevención y las herramientas que faciliten la gestión de los casos. También es necesario reconocer públicamente los errores en caso de que se hayan cometido. En este campo, el liderazgo femenino es fundamental. No exclusivamente de las mujeres, que conste, porque también hay hombres que quieren cambiar las cosas.

–¿En qué beneficia a la investigación y la docencia universitaria que haya más mujeres?

–Es una mejora para toda la sociedad porque, de esta manera, los jóvenes tienen cada vez más modelos a seguir. Se transforma la cultura organizativa de la universidad a todos los niveles, la manera de trabajar y las estructuras que históricamente han sido difíciles en cuanto a la flexibilidad y la conciliación. A nivel concreto de la enseñanza, es importante que el alumnado vea profesoras. Respecto a la investigación, es relevante que en esos trabajos científicos se incluyan la fisiología de los hombres y de las mujeres, especialmente para avanzar en la investigación de enfermedades y patologías.

–Por ámbitos de estudio, la presencia femenina en la docencia y la investigación ronda el 50% en Educación, Salud, Servicios sociales, Artes y Humanidades, Ciencias Sociales y Periodismo. En cambio, representan menos de un tercio en Ingeniería, Industria y Construcción.

–La explicación viene de factores múltiples y estructurales, que son más difíciles de cambiar. Lo primero que deberíamos atajar desde la escuela y los institutos es los estereotipos y los prejuicios como que la informática es cosa de chicos y el cuidado, de chicas. Se está haciendo un gran esfuerzo visibilizando modelos.

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