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En proceso de formación

El fenómeno climático de El Niño apenas tendrá impacto en España pese a los avisos de un posible “superevento”

Los expertos advierten de que el fenómeno del Pacífico tiene efectos globales pero su influencia en el clima español es prácticamente nula pese a las alertas sobre un “superniño”

El fenómeno climático de El Niño se produce desde hace al menos 250 millones de años

Suelo cuarteado por los efectos de la sequía

Suelo cuarteado por los efectos de la sequía / Efe

EFE

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El fenómeno climático de El Niño, actualmente en proceso de formación, tiene efectos destacados en regiones como América, Oceanía, el sudeste asiático o África tropical. Sin embargo, su influencia en España y en la cuenca del Mediterráneo es prácticamente imperceptible, lo que descarta que pueda provocar en Europa un episodio de “superniño”, como se ha sugerido en los últimos días.

Así lo explica el meteorólogo de Meteored Samuel Biener, quien subraya que la señal de este fenómeno es “marginal” en el ámbito mediterráneo. “En Europa tiene mucha más influencia el chorro polar”, señala, en referencia a la corriente de aire procedente del Ártico que condiciona en mayor medida el clima del continente.

Biener rebate así las advertencias surgidas en la última semana sobre un supuesto impacto de un “superniño” que podría derivar en un verano extremadamente caluroso en España. “Es un bulo que hay que aclarar, porque El Niño apenas tiene impacto en España”, afirma.

Impactos globales, pero lejanos

Aunque su influencia en Europa es limitada, El Niño sí provoca alteraciones significativas en otras partes del planeta. Según el experto, sus efectos se dejan sentir “a miles de kilómetros”, especialmente en el océano Pacífico. En países como Perú y Ecuador suele traducirse en temperaturas muy elevadas, lluvias intensas e inundaciones.

En el extremo opuesto, este fenómeno acostumbra a provocar episodios de sequía severa en regiones como Australia, el sur de África o Brasil, evidenciando su impacto desigual a escala global.

Todo apunta, además, a que el sistema climático podría entrar de nuevo en fase de El Niño a partir del verano boreal. Actualmente, explica Biener, el planeta se encuentra en una fase neutra entre El Niño —la fase cálida del sistema ENSO— y La Niña.

Un fenómeno complejo y cíclico

El experto advierte de que se trata de un sistema complejo, todavía no completamente comprendido. Las corrientes marinas, clave en la regulación del clima global, han sido menos estudiadas que las atmosféricas, lo que añade incertidumbre a las previsiones.

En términos generales, El Niño aparece cada tres a siete años, suele formarse a mediados de año y alcanza su pico de intensidad en los meses posteriores. Su duración habitual oscila entre los 12 y los 18 meses.

El fenómeno se caracteriza por el calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial central y oriental. Este aumento de temperatura debilita los vientos alisios, favorece la acumulación de aguas cálidas y genera importantes alteraciones atmosféricas, como la formación de nubes y lluvias intensas en determinadas regiones.

El papel del cambio climático

Sobre la relación con el cambio climático, Biener señala que aún no está claro hasta qué punto está modificando la frecuencia de estos episodios. No obstante, sí existen evidencias de que el calentamiento global está intensificando sus efectos.

“Lo que estamos viendo es que el cambio climático está ‘dopando’ los eventos de El Niño, haciéndolos más intensos y amplificando sus consecuencias”, concluye.