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Transporte público

Los autobuses están al borde de su capacidad tras la crisis de Rodalies y se refuerzan para garantizar el servicio

Los expertos destacan el papel “esencial” del bus para garantizar la movilidad, especialmente cuando falla el tren

Rodalies recupera 2,5 millones de viajes en marzo, pero sigue por debajo que en 2025

Colas de pasajeros en la estación de Sants, Barcelona

Colas de pasajeros en la estación de Sants, Barcelona / Victòria Rovira / EPC

ACN

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Los autobuses viven un momento de máxima presión apenas tres meses después del accidente de Gelida y en pleno impacto de la crisis de Rodalies. Algunas líneas han pasado de registrar un 80% de ocupación a superar el 100%, según explica el presidente de la patronal Fecav, José María Chavarría, en declaraciones a la ACN. Ante este escenario, las empresas aseguran que trabajan para no dejar “a ningún pasajero en las paradas”.

Aunque el aumento de la demanda se ha intensificado a raíz de los problemas ferroviarios, el sector subraya que no se trata de un fenómeno puntual. Chavarría apunta que el crecimiento del uso del autobús responde a una tendencia al alza consolidada en los últimos años, con factores como el encarecimiento de la vivienda en las grandes ciudades, el aumento de los costes del vehículo privado o la implantación de zonas de bajas emisiones.

A ello se suman, según la patronal, la ampliación de servicios y frecuencias, así como una política tarifaria acordada con la administración que ha contribuido a impulsar el número de usuarios. Las cifras reflejan esta evolución: de los 34 millones de pasajeros en 2001 se pasó a más de 84 millones en 2019, antes de la caída provocada por la pandemia. Desde entonces, la demanda se ha recuperado hasta alcanzar los 90 millones en 2025, con previsión de superar los 100 millones este mismo año, lo que supondría un incremento de entre el 10% y el 15%.

Más autobuses y más personal

Pese a este crecimiento, el sector reconoce que no dispone de capacidad inmediata para absorber toda la demanda. “Comprar un autobús no es ir a una tienda”, advierte Chavarría, quien señala que el proceso puede alargarse entre seis meses y dos años, especialmente en el caso de vehículos de bajas emisiones.

En paralelo, las empresas han intensificado la contratación de personal. Desde principios de año se han incorporado más de 200 trabajadores, y la previsión es superar los 1.500 nuevos empleos en los próximos años. El objetivo, según la patronal, es garantizar que el sistema pueda atender a todos los usuarios que necesiten desplazarse.

En cuanto a las infraestructuras, el sector denuncia importantes cuellos de botella que dificultan la operativa. “Tenemos unas vías muy colapsadas”, alerta el presidente de Fecav, que reclama medidas como la creación de carriles exclusivos para autobuses o la construcción de nuevas estaciones.

Un servicio clave y capilar

El director del Centro de Estudios del Transporte, Joan Carles Salmerón, subraya que el autobús desempeña un papel “esencial” dentro del sistema de movilidad, especialmente en momentos de crisis ferroviaria. Destaca, además, su carácter “capilar”, al permitir llegar a prácticamente todo el territorio.

Salmerón enmarca la situación actual en una evolución histórica del sector y recuerda que el autobús ha sido tradicionalmente un elemento clave en Catalunya. “Ya a principios del siglo XX, con la construcción de carreteras, permitió conectar pueblos a los que no llegaba ningún otro transporte”, señala.

A lo largo del tiempo, añade, el autobús ha sabido adaptarse a los cambios tecnológicos y sociales, y el actual incremento de la demanda confirma que sigue siendo “un elemento imprescindible” para garantizar la movilidad de la población.