Estudiar en el extranjero
Abril, la alumna becada por Amancio Ortega, ya tiene la homologación para acceder a la Selectividad: "Estoy más motivada que nunca"
La joven de 18 años de Lloret de Mar llevaba meses esperando el documento oficial de primero de Bachillerato, que estudió en Estados Unidos, clave para optar al grado de Arquitectura que quiere cursar tras las PAU
Sin el certificado, solo con el volante provisional, la nota habría sido un 5, reduciendo sus opciones de acceso a la universidad
Catalunya resuelve el tapón de la homologación en Bachillerato: todos los estudiantes que tienen que hacer la Selectividad tienen ya las notas

Abril Azabal, estudiante de segundo de Bachillerato. / Cedida

Tras meses de nervios, muchos nervios, Abril Azabal, estudiante de segundo de Bachillerato, ha recibido este miércoles la homologación de sus notas de primero de Bachillerato, curso que esta joven de Lloret de Mar cursó en Estados Unidos gracias a una beca Amancio Ortega, que obtuvo por su brillante expediente académico frente a otros 10.000 candidatos. Un documento oficial emitido por la Conselleria d'Educació i FP sin el cual sus opciones de acceder al grado de Arquitectura -su sueño- se esfumaban. Y es que sin este documento, la nota que le habría quedado de ese curso iba a ser un 5, cosa que habría bajado considerablemente la nota media de Bachillerato y con ello, tras la Selectividad, su nota de corte final para la universidad.
"Ha sido una temporada bastante dura. Todo el estrés por el tema de las notas y por el curso me ha supuest ansiedad, caída del pelo y pérdida de peso. Suerte que ya ha pasado"
"Ya las tengo y, por suerte, les están llegando también a todos los estudiantes de Catalunya en mi situación y estoy empezando a recuperar la motivación para la selectividad porque la había perdido un poco", explica esta joven de 18 años quien, tras una vida de notas excelentes llevaba semanas preocupada, pensando que si no tenía el certificado de homologación no iba a poder entrar Arquitectura por mucho que estudiara y por muy buena nota que sacara este curso o en los exámenes de Selectividad. "Esos eran mis pensamientos diarios", confiesa Abril a EL PERIÓDICO. Ahora, con el certificado en mano, ha recuperado la motivación perdida y tiene más ganas de estudiar en esta recta final hasta la selectividad, aunque este proceso burocrático, dice, no se le va a olvidar nunca.
Pese al final feliz -ya tiene las notas, igual que la inmensa mayoría del resto de estudiantes en su situación- Abril subraya que ninguno de los estudiantes merecían pasar por eso. "Si bien segundo de Bachillerato ya es un curso complicado, todo este proceso de cómo conseguir las notas lo ha hecho todavía mucho más difícil", apunta.
"No veía lógico que una estudiante que debería estar centrada en un curso como segundo de Bachillerato tuviera que estar invirtiendo horas y horas en cómo conseguir esa homologación"
La joven empezó a preocuparse cuando su compañera de beca la llamó para decirle que había contactado con el departamento de homologaciones de Educació i FP y le habían sugerido que acudieran a los medios de comunicación, que ellos no podían hacer nada. "No veía lógico que una estudiante de 18 años que en lo que tendría que estar centrada es en intentar sacar para adelante un curso como segundo de bachillerato tuviera que estar invirtiendo horas y horas en cómo conseguir esa homologación", recuerda la joven, quien, pese a no verlo lógico empezó a mover cielo y tierra.
Comentarios despectivos
"Cuando empecé a mover hilos dentro de mis posibilidades y empecé a llamar al Departament d'Educació y al área de homologaciones, empecé a recibir comentarios un tanto despectivos hacia mí y en general hacia todos los estudiantes", rememora. Comentarios, prosigue, como ‘bueno, pues si te tienes que quedar con un 5 de media te tendrás que quedar con un 5 [a falta de la homologación dan un volante provisional que cuenta como un 5] o ‘si te tienes que tomar un año sabático te lo tendrás que tomar’ o incluso, ‘si no, no haberte ido a Estados Unidos’, denuncia. "En una de las llamadas a mi madre le llegaron a decir que si me había ido a estudiar fuera era mi problema, que los expedientes tardaban entre dos y tres años", rememora.
Ahí es donde empezaron las noches sin dormir. "No solo mías, sino de toda mi familia; la ansiedad, el estar estudiando y no ser capaz porque para qué voy a seguir estudiando si ni siquiera tengo las notas para entrar a mi carrera...", cuenta. "Ha sido una temporada bastante dura. Y no solo a nivel mental. A nivel físico también. Al final todo el estrés ocasionado por el tema de las notas y ya de por sí por el curso me ha supuesto una ansiedad que me ha conllevado a caída de pelo, a adelgazarme muchísimo... Suerte que ya ha pasado", zanja la joven, al fin centrada en prepararse la selectividad, a la que se presentará los próximos días 9, 10 y 11 de junio.
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