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Encuesta a escolares

Cuando el 'bullying' lo comete el entrenador: más de uno de cada tres menores sufre violencia en el deporte extraescolar

Los principales perpetradores de las agresiones -gritos, insultos y humillaciones- son los monitores, seguidos de la familia y los propios compañeros

Un informe pide "una profunda reflexión sobre la invisibilización de la violencia en el deporte infantil"

Unos niños practican deporte a la salida del colegio, en Madrid.

Unos niños practican deporte a la salida del colegio, en Madrid. / David Castro

Olga Pereda

Olga Pereda

Madrid
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Más de uno de cada tres menores (34,9%) reconoce que ha sufrido algún tipo de violencia en el deporte extraescolar, práctica que realiza ya sea por simple afición o por estar federado en algún club. Mayoritariamente, se trata de violencia psicológica y verbal, como gritos, insultos y humillaciones. Los principales perpetradores de las agresiones son los entrenadores, seguidos de la familia y los propios compañeros.

Muchas conductas agresivas no son calificadas de violencia por parte de los menores dado que las han normalizado

Estos son algunos de los datos recogidos en el informe 'Voces de la infancia en el deporte (2025)', elaborado por la asociación que defiende los derechos de la infancia Kunina Sports and Education con el apoyo del Gobierno Vasco. Realizada en Euskadi entre casi 600 chavales y chavalas escolarizados y con edades comprendidas entre los 14 y los 18 años, la encuesta es extrapolable al resto de España.

Las víctimas callan

Las motivaciones principales para apuntarse a alguna práctica deportiva -el informa analiza 40 modalidades- son la obligación de las familias, el gusto personal por algún tipo de actividad y la salud. El estudio concluye que la violencia está presente en el deporte infantil, aunque invisibilizada. Casi un 35% de los encuestados admite haberla sufrido. El dato, no obstante, puede ser mucho mayor dado que los autores del informe explican que muchas conductas agresivas no son calificadas de violencia por parte de los menores dado que las han normalizado y no les dan importancia. Los chicos sufren más este tipo de situaciones, aunque no hay una diferencia abismal con las chicas (56% frente a 44%). La mitad de las víctimas callan (solo el 52% lo verbaliza). A la luz de los datos, el informe pide “una profunda reflexión sobre la invisibilización de la violencia en el deporte infantil”.

En el 61% de los casos, los chavales han terminado por abandonar el deporte dado que ni el club ni sus familias han hecho nada por cambiar la situación.

Insultos y gritos

El 81% de la violencia narrada por los menores es psicológica y emocional. Consiste, básicamente, en insultos y gritos. También hay cabida para el acoso entre iguales. Un 17% corresponde a la violencia física vinculada a la experiencia competitiva: golpes, lesiones y peleas. Este tipo de situaciones las sufren mucho más los chicos que las chicas (79% frente a 21%). Por último, el 2% de la violencia que experimentan los pequeños deportistas es sexual, una cifra que no es relevante pero sí muy preocupante por la gravedad.

Lamentablemente, los responsables de la violencia son, de forma mayoritaria, los entrenadores (46%). “La forma más habitual de la violencia consiste en insultos, humillaciones y desprecios. La búsqueda del rendimiento deportivo a toda costa y la normalización de cualquier acción que se dedique a ello, pueden ser los elementos fundamentales”, destacan los técnicos que han elaborado el informe. En uno de cada tres casos, es la familia la que agrede física o verbalmente y en el 21%, los propios compañeros.

Hay chavales que aseguran que la violencia forman parte del camino para superarse y llegar a la élite deportiva

La mayoría de chicos y las chicas que admiten sufren algún tipo de agresión en la práctica deportiva, explican tener sensación de tristeza, inseguridad, ansiedad, enfado y vergüenza. Hay otros que, sin embargo, aseguran que les es indiferente y que esas situaciones forman parte del camino para superarse y llegar a la élite deportiva. "Los chavales que son conscientes de vivir violencia sufren un impacto negativo inmediato y lo pueden arrastrar en su vida futura. Existe una evidente necesidad de atención y acompañamiento emocional para los niños y adolescentes que sufren estas conductas", concluye el informe

Más información

‘Voces de la infancia en el deporte’ pide más investigación sobre las agresiones en el campo de juego para poder erradicarla de la mano de políticas públicas que fomenten las conductas sanas y protectoras. También reclama campañas de información sobre qué es la violencia para dejar de normalizar situaciones agresivas que no debería ser normales.

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