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Falta de conciliación

Las madres barcelonesas son las que reservan más tiempo para sí mismas, pero dos de cada tres no duermen lo suficiente

Pero el sentimiento de culpa está muy presente: ocho de cada diez progenitoras reconocen sentirse culpables cuando destinan tiempo a su autocuidado, según una encuesta de Malasmadres

Mujeres que cuidan de sus padres: "Renunciamos a todo y se nos deja solas"

Una madre teletrabajando desde casa, mientras su hijos juegan.

Una madre teletrabajando desde casa, mientras su hijos juegan. / INFORMACIÓN

Patricia Martín

Patricia Martín

Madrid
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Los problemas para conciliar la vida laboral y familiar y la falta de corresponsabilidad en las parejas provocan que muchas madres renuncien a su autocuidado y, cuando se dedican tiempo para sí mismas, lo hacen con un gran sentimiento de culpa, según revela una encuesta de Malasmadres y DKV presentada este miércoles en el evento 'La Hora de Cuidarse'. En concreto, el sondeo muestra que el 99% de las madres afirma que la falta de conciliación es un freno para cuidarse mejor y que ocho de cada diez madres se siente culpable cuando dedica unas horas de la semana a sí misma.

La encuesta tiene datos disgregados por ciudades, que indican que las madres barcelonesas se encuentran entre las que más tiempo reservan para hacer algo que les relaje o les guste (aunque solo un 30%), por delante de Madrid y Zaragoza (29%), Málaga (28%), Sevilla (27%) y Valencia (24%). Además, están entre las que menos abandonan su bienestar social (un 29%). En este sentido, solo Zaragoza (25%) está mejor; por detrás quedan Madrid (28%), Valencia (28%), Sevilla (30%) y Málaga (34%).

El sondeo también muestra que seis de cada diez madres de Barcelona (el 61%) intentan llevar a cabo una alimentación variada y equilibrada (solo por detrás de Zaragoza, con un 66%) y hacer ejercicio físico (un 52%, por detrás de Málaga, con un 54% y Madrid, con un 53%). Pero apenas duermen, solo tres de cada diez descansan las siete u ocho horas recomendada (en el medio del ranking por ciudades).

Además, en consonancia con los resultados estatales, ocho de cada diez madres de Barcelona reconocen sentirse culpables cuando dedican tiempo para sí mismas, porque el tiempo propio sigue percibiéndose como un acto egoísta. La encuesta profundiza además sobre los motivos de que el sentimiento de culpa esté tan presente: el 49% menciona la carga mental y el sentimiento de no llegar a todo, y el 45% apuntan a que creen que hay cosas 'más importantes' que atender.

Presión social

A todo ello se suma la presión social, dado que en los últimos años el bienestar ha adquirido una enorme importancia y presencia en el espacio público, especialmente en las redes sociales, pero, debido a las cargas y la falta de tiempo que sufren muchas madres, estos mensajes pueden convertirse en una presión añadida.

Además, según destaca el estudio, los "discursos predominantes en muchos casos desplazan el foco hacia modelos de autocuidado que no necesariamente responden a las necesidades reales ni contribuyen al bienestar" porque están asociados a "tendencias de consumo superficial", sin extenderse a un conjunto de acciones "que permitan sostener la vida en equilibrio, desde una perspectiva emocional y social", pero generan "frustración y una sensación constante de insuficiencia".

Las consecuencias

Todo ello tiene efectos visibles en las mujeres: el 82% dice que se siente desbordada frecuentemente; un porcentaje similar declara irritabilidad, el 75% tristeza o desmotivación y dos de cada tres ansiedad. Y en el caso de la llamada 'generación sándwich', aquellas mujeres que cuidan simultáneamente de sus hijos y de padres dependientes, la situación se agrava: el 85% afirma que su carga mental aumenta notablemente y el 71% ve reducido todavía más su tiempo personal.

Ante estos datos, la fundadora del Club de Malasmadres, Laura Baena, ha subrayado que “no es que las madres no quieran cuidarse, es que no pueden hacerlo solas". "Cuando el 99% señala la falta de conciliación como freno, estamos ante un problema estructural. El autocuidado no puede seguir tratándose como una cuestión individual cuando los datos demuestran que es una cuestión colectiva. El cuidado de las madres es una responsabilidad social”, ha concluido.

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