Proceso extraordinario
Benjamín Coyos, un argentino en Barcelona pendiente de su regularización para crear una empresa de reformas: "Vengo capacitado para intentar ayudar"
Este joven ya tiene el documento que prueba que lleva más de cinco meses en España y también el certificado de que está libre de antecedentes penales
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Benjamín Coyos, joven argentino que espera acogerse al proceso de regularización para crear su empresa de reformas. / Zowy Voeten / EPC

Benjamín Coyos es una de las entre 150.000 y 200.000 personas sin papeles que la Generalitat calcula que viven en Catalunya y que se acogerán a la regularización extraordinaria que el Consejo de Ministros ha aprobado este martes. Este argentino de 21 años llegó a Barcelona el pasado mes de agosto, y a diferencia de muchas de las personas que buscan acogerse a esta medida, no llegó a España por dinero ni por estudios, sino, tal como relata él mismo, "por aventura o diversión". En su ciudad natal de Villa María, en la provincia argentina de Córdoba, Coyos había acabado sus estudios universitarios sobre el sector inmobiliario y trabajaba en la empresa constructora familiar junto a su padre y a su hermano. Y aunque la idea era simplemente hacer un cambio de aires, el bagaje en el sector le ha empujado a sacar adelante su propio proyecto en Barcelona. Con la regularización, espera poder darse de alta de autónomo "y poder hacer las cosas más tranquilo con una empresa de renovación de edificios".
Coyos ve negocio en Barcelona, donde aprecia que muchos inmuebles "han quedado muy antiguos al pasar de los años”. Como considera que, por ahora, sería demasiado ambicioso entrar en el mundo de la nueva construcción, plantea crear una compañía especializada en las "renovaciones de estructura". "Yo vengo de Argentina totalmente capacitado y vengo a intentar ayudar", resume. Asegura que cuando llegó a Europa no tenía el proyecto en la cabeza. "Lo decidí aquí… Llegué y el camino me trajo a esto", explica.
Benjamín Coyos vive en Gràcia con compatriotas argentinos y se gana la vida haciendo de 'manitas'
Ese camino ha estado marcado por unos meses de prudencia dada su situación administrativa. Coyos dice ser un afortunado. "Tengo una hermana viviendo aquí desde hace tres o cuatro años; cuando llegúe pasé por su casa, aunque muy rápido conseguí un piso en Gràcia con mis amigos. Tuve mucha suerte", relata.
Y es que no es fácil demostrar solvencia a los propietarios sin tener un permiso de trabajo. Coyos achaca su suerte a haber conocido a "colegas y compatriotas argentinos" que "justo tenían un piso que encajaba en mi perfil". No es difícil teniendo en cuenta que, según el informe ‘Joves de Barcelona. Retrat i tendències 2025’, más de la mitad de la población joven de la ciudad nació fuera del país. La nacionalidad más frecuente entre estos jóvenes es, precisamente, la argentina (9,1%).
"Si haces las cosas bien, puedes caminar tranquilo por la calle"
Esta gran comunidad argentina en Barcelona también llevó a Coyos a conocer FEDELATINA, una entidad que aglutina organizaciones latinoamericanas de Catalunya y con la que ahora está gestionando su proceso de regularización. Para Coyos, no ha sido complicado. "Nada más llegar, pedí empadronarme, así que he entregado la copia de solicitud del padrón que marca la fecha cuando llegué", explica el joven, que piensa acreditar así que lleva más de cinco meses en España en el momento de presentar la solicitud. En cuanto al documento que acredite no tener antecedentes penales, el otro gran requisito de la medida, explica que pudo conseguir el documento a través de un colegio de abogados en Argentina. "Fue un trámite de 24-48 horas y costó unos 16 euros", explica.
Otra de las cosas que le permitieron encontrar un piso tan rápido en Barcelona, que comparte con otros dos argentinos amigos suyos, fue el hecho de estar trabajando en el sector inmobiliario. Y es que hasta ahora, para poder cubrir sus gastos, Coyos se apuntó a una aplicación de intercambio de favores con la que iba haciendo pequeños trabajos de obras y reparaciones que le pagaban en mano. Ahora espera poder ampliar su actividad y hacerlo legalmente.
Coyos asegura que, más allá de estar en estado irregular o no, "si haces las cosas bien, sin molestar a nadie, puedes caminar tranquilo por la calle". Y pone un ejemplo que ha vivido: "Estaba en una obra grande y vino la policía a revisar el lugar. Yo mismo le dije que estaba en estado irregular y el agente me contestó que en España faltaba mano de obra, y que no serían capaces de hacer algo contra gente que trabaja de buenas maneras".
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