Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Sustituirá a Wad-Ras

La nueva prisión de mujeres de la Zona Franca tendrá una unidad para madres con niños y atenderá la violencia machista

El centro, que se construirá con perspectiva de género y tendrá 50.000 metros cuadrados, abrirá sus puertas en 2031

La Generalitat cerrará las prisiones de Wad-Ras y Trinitat y abrirá dos en la Zona Franca

Una mujer en el centro penitenciario de Wad-Ras (Barcelona)

Una mujer en el centro penitenciario de Wad-Ras (Barcelona)

J. G. Albalat

J. G. Albalat

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

La nueva prisión de mujeres de Barcelona, que se instalará en la Zona Franca es la otra gran obra penitenciaria prevista para los próximos años. En este caso, la nueva construcción está planteada desde su origen con perspectiva de género, lo que implica el diseño de un equipamiento específicamente pensado para la realidad de las mujeres internas y evita la adaptación de modelos planificados para hombres. De esta manera, se prevé una unidad específica para madres y menores que vivan en el centro.

El proyecto del nuevo centro se encuentra en fase de redacción, en la que se incluirán la parte arquitectónica, la definición técnica, la planificación de las obras y su coste. Esta cárcel, que sustituirá a la de mujeres de Wad-Ras, está previsto que entre en funcionamiento en 2031, dejando libre el espacio de la calle de Doctor Trueta, en el distrito de Sant Martí. El conjunto de la inversión prevista asciende a 163 millones de euros.

El programa del nuevo centro incorporará un diseño más flexible y “menos institucionalizado”, con unidades de convivencia más reducidas que favorezcan un entorno más cercano y normalizado, así como una atención específica a las situaciones de vulnerabilidad, especialmente en los ámbitos de la salud mental, las trayectorias de violencia machista o las cargas familiares.

"Con el nuevo centro de mujeres hacemos un cambio de paradigma: diseñamos un equipamiento pensado desde el inicio para la realidad de las mujeres internas"

Ramon Espadaler

— conseller de Jutícia de la Generalitat

Favorecer la reinserción

El objetivo es que la organización de los espacios facilite los procesos de reinserción y autonomía personal. La distribución interna no responde al modelo clásico de módulos penitenciarios, sino que se aproxima más a un “modelo residencial”, destacan desde la Conselleria de Justícia, con zonas de convivencia diferenciadas, instalaciones de crianza y de juego para los menores y entornos que “faciliten el vínculo afectivo y la cotidianidad”. De esta manera, se pretende garantizar el bienestar de los hijos de las reclusas y favorecer la reinserción de las madres.

El conseller de Justícia, Ramon Espadaler, asegura a EL PERIÓDICO que el nuevo centro de mujeres implica un cambio de paradigma: "Diseñamos un equipamiento pensado desde el inicio para la realidad de las mujeres internas, con perspectiva de género, espacios adecuados y un modelo orientado a la dignidad, la recuperación y la reinserción”.

Está previsto que la licitación de las obras de la nueva cárcel de mujeres y su inicio se sitúen durante el primer semestre de 2028

Fuentes de la Conselleria de Justícia explican que la semana pasada se formalizó el contrato con el equipo redactor del proyecto, que en este caso es la Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por Dilmé, Fabré, Torras i Associats y RQP Arquitectura. Este contrato incluye tanto la redacción del proyecto básico y ejecutivo como la posterior dirección de la obra. Esta fase durará unos 16 meses. La idea es que la licitación de las obras y su inicio se sitúen durante el primer semestre de 2028. Su construcción se prolongará durante tres años.

Un modelo urbano

Este diseño difiere del proyecto de prisión de mujeres que se planteó en 2008 en la localidad de Sant Llorenç d’Hortons (Alt Penedès), que era más extensivo y de carácter rural, con gran disponibilidad de superficie. La cárcel de la Zona Franca apuesta por un modelo urbano, que permite facilitar la reinserción, el contacto con el entorno y los vínculos familiares, aspectos centrales de la política penitenciaria actual.

El nuevo equipamiento de la Zona Franca, con alrededor de 50.000 metros cuadrados, cuadruplicará la superficie de la cárcel de Wad-Ras, un edificio construido en 1915 por los arquitectos Enric y Josep Maria Sagnier. Antes de convertirse en una prisión de mujeres fue un centro tutelar de menores. No fue hasta el 18 de octubre de 1983 cuando llegaron las primeras internas. Se trataba de 68 mujeres y seis niños. Con anterioridad, la cárcel de mujeres de Barcelona había estado en la Trinitat, que se transformó en una prisión para jóvenes y que, años después, fue trasladada a Quatre Camins (La Roca del Vallès). En ese solar únicamente hay en la actualidad un centro de régimen abierto, que será cerrado este mismo año, cuando entre en funcionamiento otro en la Zona Franca.

Suscríbete para seguir leyendo