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Iglesia católica

La reflexión de un turista irlandés tras vivir la Semana Santa en Sevilla: "Un fenómeno así sería prácticamente imposible en mi país"

Datos del CIS y del Observatorio del Pluralismo Religioso en España muestran una creciente diversidad religiosa en el país, a pesar del conservadurismo católico

Ver a gente joven con piercings y tatuajes, incluso hombres gays/queer honrando a la Virgen María fue muy impactante

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El Señor de la Sentencia de la Hermandad de La Macarena sale de su basílica, en Sevilla, la madrugada del Viernes Santo pasado.

El Señor de la Sentencia de la Hermandad de La Macarena sale de su basílica, en Sevilla, la madrugada del Viernes Santo pasado. / Europa Press / María José López

Goundo Sakho

Goundo Sakho

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Según los primeros datos de los movimientos de esta Semana Santa, miles de turistas han visitado Barcelona y el resto del país, lo que ha causado un alza de los precios de los alimentos, el alojamiento, el transporte, el ocio y las compras.

Tanto el clima primaveral como las playas son algunas de las cosas que suelen atraer a los visitantes. No obstante, muchos otros también se muestran interesados por la oferta cultural y religiosa que ofrece el país durante estas fechas.

Y es que, a diferencia de otros lugares con tradición católica, se celebran procesiones y liturgias que transforman completamente las ciudades, incluso Barcelona, evidenciando una gran participación social

Un turista irlandés ha compartido a través de la plataforma Reddit su experiencia en Sevilla (Andalucía) y ha acabado haciendo una interesante reflexión sobre lo que ha visto: "Lo que me fascinó es que no parece haber mucha tensión entre la tradición y la modernidad. Ver a gente joven con 'piercings' y tatuajes, incluso hombres gays/queer honrando a la Virgen María fue muy impactante".

Más pluralismo religioso

“Soy de Irlanda, un país tradicionalmente muy católico que, en las últimas décadas, ha experimentado un proceso de secularización muy rápido”, destaca el turista. Pero, sin embargo, "tengo curiosidad, ¿por qué es tan diferente en España?", se pregunta.

"La gente parece cómoda con la modernidad, el feminismo, el sexo, los derechos de los homosexuales, el aborto... Pero, al mismo tiempo, están tan dedicados a su fe que cargarán un paso de 50 kilos sobre sus hombros durante 8 horas seguidas".

Como bien sabido es, España se define constitucionalmente como un Estado aconfesional, aunque el catolicismo sigue siendo su religión mayoritaria culturalmente.

Según los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicados en marzo de 2026, el 52,8% de los españoles se definen como católicos, aunque la tendencia general apunta a una disminución progresiva de creyentes.

Desde el siglo XV

El cristianismo ha estado presente en la península Ibérica desde antaño. La Reconquista, el proceso de dominio cristiano sobre el islámico, unificó la nación bajo la fe católica, culminando en 1492 con la conquista de los Reyes Católicos. Y siglos después, el régimen franquista definió al país como un Estado católico, lo que mantuvo la religión profundamente ligada a la estructura social del país hasta la transición.

A partir de la muerte de Franco, el creciente pluralismo ha obligado no solo a aumentar la tolerancia hacia otras creencias religiosas e ideológicas, sino que, en cierta medida, ha removido los obstáculos para que ciertos grupos puedan participar en la vida política, económica y social, y hacer que la libertad e igualdad, mencionadas en el artículo 9.2 de la Constitución española, estén más presentes.

Siguiendo esta lógica, el Barómetro sobre Religión y Creencias en España 2025 sugiere un aumento de la diversidad religiosa.

Menos progresismo católico

"Un fenómeno así sería prácticamente imposible en mi país. Participar en eventos religiosos se asocia con el conservadurismo social, que la mayoría de los jóvenes rechaza. Además, se considera, francamente, ridículo y poco atractivo. Esto no solo ocurre en Irlanda, sino en la mayoría de los países occidentales", destaca el irlandés.

Si bien es cierto que, en la mayoría de democracias contemporáneas, la religión y las corrientes progresistas han logrado convivir, también se han producido tensiones entre ambas en torno a ciertas cuestiones: mientras el progresismo promueve la libertad individual y las reformas sociales, el conservadurismo defiende la autoridad de las enseñanzas bíblicas.

De acuerdo con el Observatorio del Pluralismo Religioso en España, el país presenta, en términos generales, un alto nivel de tolerancia, incluso por encima de la media europea. No obstante, persisten ciertas reticencias, como la incomodidad ante los matrimonios interreligiosos y una menor aceptación de personas de distinto origen o pertenecientes a religiones minoritarias.

Diferencias religiosas

Del mismo modo, los datos del CIS reflejan diferencias relevantes en función del grado de religiosidad. En general, las personas católicas muestran una menor aceptación del matrimonio homosexual y un menor grado de acuerdo con determinadas libertades sociales. 

Hay quienes, como el sacerdote y activista LGTBI James Martin, consideran que estas diferencias pueden relacionarse con la orientación doctrinal de la Iglesia de las últimas décadas: figuras como Juan Pablo II y Benedicto XVI fueron admirados por muchos durante sus respectivos pontificados, en los que mantuvieron posturas tradicionales en relación con el colectivo LGTBI, el aborto y la familia. 

Creciente secularización social

Las últimas generaciones han experimentado en España un alto grado de secularización, caracterizado sobre todo por la privatización de la fe y la pérdida de influencia de las instituciones religiosas en la esfera pública. Este proceso se ha acelerado desde la segunda mitad del siglo XX y se ha consolidado como parte de la modernización de varios países.

Según el barómetro más reciente del CIS, en torno al 40 y 45% de los españoles no se identifica con el catolicismo. Aproximadamente entre el 13% y el 18% se declara ateo; alrededor del 11%, agnóstico; y entre el 10% y el 13% se considera no creyente o indiferente.

Sin embargo, y aunque España muestra una transición progresiva hacia la laicidad, continúa manteniendo vínculos con la Iglesia Católica por razones históricas y culturales.

Por ello, el calendario laboral conserva determinadas festividades de origen religioso. Tal y como ha respondido una usuaria española al turista, “la Semana Santa en Sevilla [así como en otras provincias] es una tradición compartida incluso por personas no religiosas o con ideologías políticas de izquierdas”.