Operación de la Guardia Civil
Liberados 70 jornaleros extranjeros a los que obligaban a trabajar en el campo como esclavos
Un matrimonio pakistaní tenía toda una red de captación de hombres pobres para colocarlos engañados en explotaciones agrarias de Valencia y Castellón

IGAT

Mantenían a sus esclavos en lugares oscuros y cochambrosos, peores que cuadras, y no era poco su "ganado": son 80 las personas a las que ha liberado la Guardia Civil en una operación contra una red criminal que en la provincia de Castellón traficaba con temporeros extranjeros para el campo.
La situación en que los hallaron los agentes es calificada por el instituto armado de "extrema vulnerabilidad". En los alojamientos que les habían preparado, que la Guardia Civil adjetiva como "zulos", no había en muchos casos agua ni luz. Casi todas las víctimas son hombres extremadamente pobres procedentes de Senegal, Nepal, Pakistán u otros países árabes.
La Guardia Civil ha difundido este sábado que la red, de la que han detenido a siete integrantes, captaba a los temporeros, la mayoría de entre 20 y 35 años, en sus países con falsas ofertas de empleo que difundían en redes sociales, o chats de whatsapp, o por el boca a boca. La promesa era un traslado a España, alojamiento, manutención y buen sueldo.
A partir del momento en que tragaban el anzuelo, se desencadenaba la típica operativa de estos grupos criminales: el viaje genera deuda, y la deuda se convierte en una bola de hierro atada al pie del inmigrante. Para pagarla, jornadas de hasta 13 horas diarias. Del sueldo no solo tenían que entregar el pago de la deuda, también el alojamiento, transporte -no los perdían de vista- y comida. A los jornaleros les quedaba una miseria tras cobrar su salario.
Organización criminal
Según ha contado la Guardia Civil, varios meses de investigación han precedido a la explotación de la Operación Balarama, que tuvo lugar a finales de marzo, y cuyas diligencias judiciales han permanecido secretas hasta ahora. Durante las pesquisas, los agentes -que han actuado en colaboración con la Inspección de Trabajo y la Fiscalía Delegada para la Trata de Seres Humanos- pudieron comprobar que la organización funcionaba de forma jerarquizada, dividiéndose las labores.
Por un lado, actuaban los captores en los países de origen. Por otro, los que organizaban la traída de los trabajadores y su alojamiento en reductos, traseras de garajes y viviendas sin condiciones de habitabilidad. Cuatro tienen en propiedad los jefes de la banda, además de su propia residencia. A este segundo grupo le correspondía vigilar a los esclavos para que no escaparan. El tercer grupo, en la cúspide de la trama, los colocaba por los campos y recaudaba los beneficios.
Al frente de todo está un matrimonio pakistaní. Ambos cónyuges han sido detenidos. Su entramado incluía empresas para dar apariencia de legalidad a su negocio, y artificios para no pagar la Seguridad Social. La pareja, según fuentes policiales, ha contado con la complicidad de al menos cuatro españoles, que contrataban a estos trabajadores, y que también han sido detenidos y están ahora bajo pesquisa judicial.
Los esclavistas habían conseguido colocar a sus operarios en explotaciones agrarias de Nules, la Plana Baixa y L'Alt Palanca de Castellón, y también en Valencia, en las comarcas de Camp del Turia, L'Horta Nord y Camp de Morvedre.
Han sido tantas las víctimas que ha habido que organizar carpas en una explanada municipal junto al Centro de Salud de Nules, para llevar a cabo la identificación de cada inmigrante, tomarles declaración y hacerles un examen médico forense.
Todos los detenidos contaban con antecedentes penales. Dos han ingresado en prisión, entre ellos el hombre de la pareja cabecilla de la red, confirman fuentes próximas al operativo.
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