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Entre los más jóvenes

Pérdida de sensibilidad, alucinaciones, desequilibrio y espasmos: las lesiones del 'gas de la risa'

Casi 43.000 jóvenes de entre 14 y 18 años consumen óxido nitroso, según el Plan Nacional de Drogas

Los médicos alertan de que existe "una falsa percepción social de seguridad en su consumo"

Óxido nitroso, la nueva droga en los botellones

Bombonas de gas de la risa incautadas por la Guardia Urbana

Bombonas de gas de la risa incautadas por la Guardia Urbana / GUBBarcelona

Germán González

Germán González

Barcelona
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Hasta hace poco, el uso del óxido nitroso o 'gas de la risa' se consideraba residual en España, pero en los últimos años se ha reavivado su consumo en fiestas, botellones, 'raves' y clubs musicales, principalmente entre jóvenes. Según la encuesta ESTUDES 2025 de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, un 1,7% de los adolescentes de entre 14 y 18 años (43.000 en términos absolutos) consumen óxido nitroso. Este estudio incluyó en 2023 el óxido nitroso como sustancia nociva por el incremento de su ingesta en estos jóvenes, más entre hombres que en mujeres.

Se trata de un gas muy fácil de conseguir, ya que se vende para uso alimentario, además de ser barato y tener un efecto euforizante casi inmediato. El óxido nitroso es incoloro, casi inodoro y tiene un ligero sabor dulce. Como droga recreativa, se inhala mediante globos o cartuchos metálicos cilíndricos y su efecto dura entre 15 y 45 minutos, dependiendo de la dosis.

Sin embargo, la exposición habitual a esta sustancia puede provocar lesiones graves que afectan a la médula espinal o a los nervios periféricos, en ocasiones de manera irreversible. En este sentido, el Institut Guttmann alerta del desconocimiento de la población sobre estos efectos.

Guttmann Hospital de Neurorrehabilitación ha tratado a seis pacientes entre 2020 y 2025 con secuelas neurológicas graves a consecuencia del consumo del 'gas de la risa'

La doctora Margarita Vallès, médica rehabilitadora del centro, señala que existe "una falsa percepción social de seguridad en su consumo, aunque su uso continuado puede causar lesiones neurológicas graves e irreversibles porque interfiere en el metabolismo de la vitamina B12, esencial en procesos celulares y metabólicos". La experta remarca que el consumo del gas de la risa de forma continuada puede derivar en una pérdida de la mielina, una estructura de las neuronas que permite la transmisión de los impulsos entre ellas, especialmente en la médula espinal, pero también en los nervios periféricos o a nivel cerebral.

Entre 2020 y 2025, seis pacientes han ingresado en Guttmann Hospital de Neurorrehabilitación con secuelas neurológicas graves a consecuencia de su consumo. Entre las lesiones severas e irreversibles que sufrieron está la pérdida o alteración de la sensibilidad, del movimiento voluntario de las extremidades o alteraciones en la coordinación y el equilibrio.

Gráfico que muestra la prevalencia de consumo de nuevas sustancias psicoactivas alguna vez en la vida entre los adolescentes.

Los seis pacientes tratados en Guttmann eran cinco hombres y una mujer de entre 19 y 25 años que estuvieron ingresados entre uno y tres meses. Todos presentaban tetraparesia o paraparesia (debilidad muscular en las cuatro extremidades o en las piernas, respectivamente), cinco hipopalestesia (pérdida de la capacidad de percibir vibraciones) y dos hipoestesia (disminución de la sensación al tacto). En algunos casos, estos síntomas implicaban dificultades en la marcha e incluso la necesidad de usar una silla de ruedas para desplazarse.

Hasta 200 globos al día

Uno de estos casos era un joven de 22 años con una degeneración medular por el uso prolongado de este gas. Había empezado dos años antes el consumo de manera esporádica y, desde hacía ocho meses, a diario, llegando a inhalar hasta 200 globos al día. Según el doctor Joan Saurí, psicólogo del centro, los pacientes eran “personas sin rutinas ni hábitos, en ocasiones con situaciones familiares complicadas, que lo usaban como vía de escape. Como sucede en general con las drogas, se empieza para uso recreativo, pero con el tiempo se descontrola”.

En este sentido, añade que es común que haya una “comorbilidad con trastorno de ansiedad o consumo de alcohol excesivo, lo cual desencadena una tormenta perfecta en que la persona deja también de alimentarse adecuadamente, como sucede con el alcoholismo”. Saurí alerta también de los posibles riesgos a nivel cognitivo, “sobre todo en adolescentes y jóvenes cuyos cerebros aún están en proceso de formación”.

Los especialistas alertan de los riesgos a nivel cognitivo en adolescentes y jóvenes cuyos cerebros aún están en proceso de formación

Los profesionales advierten de que, aunque por lo general debe haber un uso continuado para que haya efectos patológicos, en los mayores de 40 años y las personas con niveles bajos de vitamina B12 el efecto puede darse mucho antes. “En ocasiones, la persona se recupera totalmente, pero en otras quedan secuelas a largo plazo”, señala la doctora Vallès. En el caso de los pacientes de Guttmann, uno presentó una recuperación completa y el resto una persistencia de los déficits, aunque con una mejora del nivel funcional.

Alucinaciones y desorientación

Los especialistas de Guttmann remarcan que el componente anestésico del gas hace que también pueda causar alucinaciones, vocalización incontrolada, alteraciones de la percepción, desorientación espacial y temporal, o reducción de la sensibilidad al dolor. Además, son habituales las quemaduras en la boca y las vías respiratorias, ya que el óxido sale de los cartuchos a temperatura muy baja. También, al tener alterada la percepción, los consumidores pueden caerse más y sufrir accidentes.

Además, los especialistas alertan de que los casos no siempre son identificados en los hospitales de origen, ya que pueden quedar “camuflados” por los síntomas neurológicos y ser diagnosticados como otra dolencia.

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