Investigación en marcha
"El padre le tapaba la boca cuando lloraba y sacudía la cama de forma brutal": el testimonio de la mujer que alertó del maltrato al bebé de Vall d'Hebron
Una mujer que compartió habitación con los progenitores y el lactante explicó al personal sanitario del centro una situación definida como "compatible con violencia infantil" y reclamó: "Por favor, ayuden al bebé"
El bebé maltratado del Vall d'Hebron sale de la uci y no presenta nuevas lesiones

La uci pediátrica del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, en una imagen de archivo. / FERRAN NADEU
El padre del bebé presuntamente maltratado, que ingresó en el Hospital Vall d’Hebron el pasado 16 de marzo, "tapaba la boca del niño" cuando "lloraba de forma insistente” y “zarandeaba la cama en la que se encontraba” de forma “brutal” cuando el lactante fue ingresado por las fracturas que sufría y por una lesión interna compatible con una supuesta agresión sexual con penetración. Según documentación incluida en el proceso judicial a la que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, una mujer de habla inglesa, que compartía habitación junto a su hijo, explicó esta situación al personal sanitario. “Por favor, ayuden al bebé” (“'please, help the baby'”), imploró.
Los responsables del hospital definieron la actuación del progenitor del niño, R. R., encarcelado junto con su esposa, N. F., como una “situación compatible con violencia infantil”. Los hechos ocurrieron durante los dos días en los que el bebé estuvo hospitalizado mientras se realizaban los exámenes que derivaron, el 18 de marzo, en la activación del programa de violencia infantil y en la detención de los padres.
El juez de violencia sobre la infancia y la adolescencia de Barcelona, encargado de investigar los presuntos malos tratos, requirió a Vall d’Hebron el pasado 19 de marzo, un día después de que los padres del pequeño fueran detenidos por los Mossos, un informe sobre los hechos ocurridos en el hospital. Este documento, incorporado al auto de prisión de ambos progenitores, detalla que la mujer que compartía habitación con ellos había pedido el 18 de marzo hablar con el personal sanitario “de forma discreta”. Esta testigo, relata el documento, se mostraba “visiblemente asustada", "temblando" y "preocupada por el niño", y reclamaba que, "por favor", "ayudaran al pequeño”.
Protocolo activado
La conversación se produjo momentos antes de que Vall d’Hebron activara el protocolo de violencia infantil y de que los padres del niño fueran detenidos por los Mossos. Dos días después (el 20 de marzo), R. R. y N. F. fueron encarcelados por orden del juez instructor. El hecho de que los padres compartieran habitación con el niño tras la alerta cautelar activada por Sant Pau, de donde el niño fue derivado tras detectarse el posible maltrato, forma parte del protocolo habitual hasta que se esclarecen los primeros indicios. Se considera que el hospital, con las habitaciones abiertas y bajo control permanente, es un entorno seguro.
Cuando los médicos informaron a los progenitores de las graves lesiones de su hijo, la madre se mostró "angustiada" y el padre "no dijo nada, no mostró ninguna reaccion"
Ante la inquietud de la testigo y de “forma inmediata”, los responsables del hospital le ofrecieron un lugar en el que hablar a solas. Fue entonces cuando la mujer detalló en inglés las situaciones que había vivido como testigo. En concreto, explicó que durante las dos noches en las que el pequeño, que entonces tenía solo un mes y medio, permaneció en la habitación, observó que el padre, mientras el bebé lloraba insistentemente, “tapaba la boca del niño” y “zarandeaba” la cama del bebé de “forma brutal”.
La mujer añadió que, cuando el progenitor le daba el biberón, “lo hacía con brusquedad y sin cuidado”. Incluso precisó que se lo preparaba con “agua fría” y se lo ponía en la boca con “agresividad”. Esta situación, añadió la testigo, se producía sin la presencia de la madre. Más allá de eso, también relató que, cuando ambos progenitores se encontraban en la habitación y el niño “lloraba mucho”, “ninguno de los dos lo cogía para calmarlo”.
Reacción de los padres
El mismo informe de Vall d’Hebron incorporado a la causa relata que, entre el 16 de marzo, cuando ingresó el bebé en el hospital, y el 18 del mismo mes, cuando se activó el protocolo, ningún profesional sanitario había advertido un “comportamiento inadecuado de los progenitores”. Sin embargo, sí expone que, cuando el equipo médico y de trabajo social informó a los padres de las “lesiones graves” que sufría el pequeño “sin explicación causal”, la madre se mostró “muy angustiada”, sin poder explicar los motivos por los que se habrían producido estas heridas, al tiempo que el padre "no decía nada ni mostraba ninguna reacción”.
La testigo afirma que las actitudes violentas se producían sin la presencia de la madre, aunque también añade que cuando el niño “lloraba mucho” “ninguno de los dos lo cogía para calmarlo”
Según las fuentes jurídicas consultadas por este diario, durante su declaración ante el juez, los dos imputados tampoco supieron explicar el origen de las lesiones del niño. Tanto la pediatra que atendió al bebé como el médico forense descartaron que hubieran podido derivar de algún tipo de enfermedad grave. Además de fracturas óseas y lesiones en el cerebro, posiblemente a causa de zarandeos, el bebé presenta una lesión interna que, según los investigadores, podría ser compatible con una agresión sexual con penetración.
Los imputados no supieron explicar en el hospital ni ante al juez el origen de las lesiones del niño, aunque ahora la defensa las atribuye a un gen del padre
En su corta vida, el bebé, que permanece ingresado, pasó por cuatro centros sanitarios antes de recalar en el Hospital Vall d’Hebron. En concreto, fue atendido en el CAP Roger de Flor y en los hospitales del Mar, Sant Joan de Déu y Sant Pau. En este último centro sanitario estuvo en dos ocasiones. En la última, el 16 de marzo, los médicos que lo atendieron, al comprobar que presentaba una fractura de fémur, detectaron la posibilidad de que el menor hubiera padecido malos tratos, por lo que activaron la voz de alarma y derivaron al pequeño a la unidad especializada de Vall d’Hebron, que finalmente formalizó la activación del protocolo y avisó al juez y a los Mossos. El 18 de marzo la policía catalana procedió a la detención de los padres.
Dos días después, el juez decretó su ingreso en prisión sin fianza por riesgo de fuga y de destrucción de pruebas, así como por las elevadas penas que comportan los delitos que se les atribuyen. La abogada del padre ha pedido que se realicen pruebas genéticas al pequeño, ya que su cliente tiene un gen compatible con distrofia muscular. Sin embargo, desde que el niño está ingresado, ha evolucionado bien y no presenta nuevas lesiones.
Durante el periplo de hospitales, la madre estuvo en permanente contacto con un familiar médico a través de WhatsApps y audios preguntando por el estado del pequeño y qué le podría estar pasando, según informan fuentes cercanas a la investigación. Así mismo, el conserje de la finca explicó a este diario que la madre estaba preocupada por el estado del bebé y que era “un niño muy deseado”
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