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Soraya Scheuring tiene un centro wellness

Una influencer responde en catalán al ataque con grafitis antiturísticos sufrido por su nuevo negocio en Palma: “He crecido aquí"

La propietaria de So Mallorca se muestra afectada por el vandalismo y por las críticas que ha generado su proyecto en una zona marcada por la gentrificación

Asegura que entiende el miedo de los vecinos a perder la identidad del barrio, pero insiste en que su intención es integrarse en Pere Garau “desde el respeto”

Soraya Scheuring en su nuevo estudio de bienestar So Mallorca.

Soraya Scheuring en su nuevo estudio de bienestar So Mallorca. / Nele Bendgens

Sarah López

Palma
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La influencer Soraya Scheuring ha reaccionado públicamente tras el ataque con grafitis sufrido por su nuevo centro wellness, So Mallorca, ubicado en el barrio de Pere Garau, en Palma. La empresaria ha publicado un vídeo en Instagram, grabado en catalán, en el que se muestra afectada por lo ocurrido y trata de rebajar la tensión generada en torno a su proyecto.

El vídeo, difundido el lunes 8 de abril, se ha hecho viral en redes sociales y llega después de la polémica que ha rodeado la apertura del local, situado en la Plaça de les Columnes, junto a la calle Nuredduna, una de las zonas donde más preocupa el avance de la gentrificación en Palma.

La dueña de So Mallorca responde tras la polémica en Pere Garau

En su mensaje, Soraya Scheuring insiste en que no quiere dañar al barrio ni contribuir a su transformación negativa. La influencer, ex candidata a Miss Alemania, recuerda además su vinculación personal con Mallorca.

“He crecido aquí, fui al colegio en Artà”, explica en el vídeo. Scheuring creció en Capdepera y vivió durante años en la isla, un vínculo que ha querido subrayar para responder a las críticas que ha recibido desde la apertura de su negocio.

Nada más empezar su intervención, la joven de 27 años pronuncia una frase cargada de emoción: “Em sap greu”, afirma. Según afirma, tanto los comentarios en redes como el acto vandálico le han dolido profundamente.

“Entiendo el miedo a perder la identidad del barrio”

En el vídeo, la empresaria admite que puede comprender parte de las críticas que ha despertado el proyecto. Asegura que entiende el temor de muchos vecinos ante los cambios en el barrio y ante la pérdida de identidad que puede generar la llegada de nuevos negocios enfocados a otro perfil de cliente.

Aun así, defiende que su intención no es cambiar Pere Garau, sino integrarse en él, escuchar a los residentes y actuar con respeto. También reconoce que quizá no supo transmitir bien desde el principio la imagen que quería proyectar con So Mallorca.

“No quería dar esa imagen equivocada”, viene a señalar en su intervención.

Qué es So Mallorca, el centro wellness de Soraya Scheuring en Palma

So Mallorca es el nuevo proyecto empresarial de Soraya Scheuring en Palma. El espacio ocupa 350 metros cuadrados y combina clases de pilates, yoga y lagree, además de una cafetería con matcha y otros productos.

Los precios del centro han sido uno de los elementos más comentados desde su apertura. Un bono de diez clases de yoga cuesta 220 euros, mientras que cinco sesiones de lagree valen 165 euros. También ofrece distintos tratamientos de bienestar.

Scheuring asegura que el estudio quiere ser un espacio abierto a todos y que desde el inicio contemplaba aplicar a los vecinos del barrio un 20% de descuento en todos los servicios. En el texto que acompaña al vídeo, resume esa idea con una frase clara: “No es un nosotros contra vosotros”.

La gentrificación en Pere Garau, de nuevo en el centro del debate

La controversia en torno a So Mallorca se produce en un momento especialmente sensible para Pere Garau, uno de los barrios de Palma donde más se denuncia el impacto de la gentrificación. Los residentes llevan tiempo alertando de la subida de los precios de la vivienda y de la transformación comercial de la zona.

En el entorno de la calle Nuredduna, de hecho, ya se anuncian viviendas a la venta por más de un millón de euros, una realidad que ha disparado la preocupación vecinal y que explica parte del rechazo que algunos han mostrado hacia nuevos negocios asociados a un perfil más exclusivo.

El ataque con grafitis y la respuesta posterior de la empresaria han reabierto así un debate de fondo en Palma: hasta qué punto determinados proyectos contribuyen a dinamizar un barrio o aceleran un proceso de cambio que muchos vecinos viven con inquietud.

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