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Símbolos antárticos

El pingüino emperador y el lobo marino, en peligro de extinción por la pérdida de hielo y krill

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza advierte de que el cambio climático ha empeorado gravemente el estado de conservación de estas especies emblemáticas

MULTIMEDIA | Radiografia de la actual crisis de biodiversidad

El pingüino emperador y el lobo fino antártico en peligro por el cambio climático

El pingüino emperador y el lobo fino antártico en peligro por el cambio climático

Guillem Costa

Guillem Costa

Barcelona
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La Antártida, uno de los grandes reguladores del equilibrio climático del planeta, muestra señales cada vez más alarmantes. La pérdida acelerada de hielo marino y el calentamiento del océano están poniendo contra las cuerdas a varias especies que dependen de este ecosistema extremo para sobrevivir.

Entre las más afectadas se encuentran dos de las más representativas de la región: el pingüino emperador y el lobo fino antártico. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha advertido de este deterioro y ha reclasificado a ambas especies en la categoría de "en peligro" dentro de su Lista Roja. Se trata de un cambio especialmente significativo porque sitúa a estos animales dos niveles previos a la extinción y refleja hasta qué punto su situación se ha agravado.

En el caso del pingüino emperador, el escenario es límite. No solo se trata de una especie singular por su adaptación a uno de los entornos más duros del planeta, sino que además es probablemente el animal antártico más conocido en todo el mundo. Su imagen se ha convertido en un emblema de la fauna polar y en uno de los grandes iconos de la lucha contra el cambio climático.

Futuro oscuro

Los datos recogidos mediante imágenes por satélite muestran que entre 2009 y 2018 su población cayó alrededor del 10%, lo que supone la pérdida de más de 20.000 ejemplares adultos. Pero lo más inquietante no es solo la caída ya registrada, sino lo que apuntan las previsiones: si continúan las alteraciones en el hielo marino, la población podría reducirse a la mitad en la década de 2080.

¿Y cuál es la razón de este declive? El pingüino emperador necesita hielo marino estable, unido a la costa, al lecho marino o a grandes bloques de hielo encallados, para reproducirse y para atravesar fases delicadas de su ciclo vital, como la muda. En este periodo, al no contar con plumaje impermeable, dependen por completo de la estabilidad del entorno.

Cuando el hielo se rompe antes de tiempo, las colonias reproductoras quedan expuestas y las crías pueden morir antes de estar preparadas para entrar en el agua. Ese escenario ya no pertenece únicamente a las proyecciones científicas: los investigadores han documentado episodios en los que colonias enteras han fracasado reproductivamente por la ruptura prematura del hielo.

Caso paradigmático

A diferencia de lo que sucede con la mayoría de especies en peligro, más amenazadas por la destrucción de su hábitat que por el cambio climático, el caso de estas dos especies sí se puede relacionar con el calentamiento global, que es precisamente el origen de la destrucción del hábitat antártico.

Para la UICN, los modelos climáticos son claros: sin una reducción rápida y profunda de las emisiones de gases de efecto invernadero, la disminución del pingüino emperador se acelerará a lo largo de este siglo.

Lobo marino antártico

La amenaza no se limita a esta especie. El lobo marino antártico también atraviesa un retroceso severo. Durante años fue considerado un animal de "preocupación menor", pero la evolución reciente de su población ha obligado a revisar esa valoración.

En 1999, se estimaba que había unos 2,19 millones de individuos maduros. Pero en 2025, se contabilizaron apenas 944.000, menos de la mitad. El principal motivo vuelve a estar relacionado con la transformación del ecosistema antártico. El aumento de la temperatura del océano y la menor presencia de hielo marino están alterando la distribución del krill, la base de su alimentación.

La nueva actualización de la Lista Roja también subraya el deterioro de otros mamíferos marinos del sur, como el elefante marino austral, cuya población se ha visto afectada además por la expansión de la gripe aviar altamente patógena.

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