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Urbanismo

La nueva transformación de Badalona, en marcha

Badalona está construyendo una ciudad más habitable y más conectada para el futuro a través de la remodelación del centro histórico, la creación de nuevos espacios verdes y la mejora de la movilidad

Proyecto Avenida Alfons XIII

Proyecto Avenida Alfons XIII / Cedida

Laia Serra

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Badalona está construyendo una ciudad más habitable y más conectada para el futuro a través de la remodelación del centro histórico, la creación de nuevos espacios verdes y la mejora de la movilidad

Durante un tiempo, Badalona ha vivido en una especie de paréntesis. Una década marcada por la ausencia de grandes proyectos, por la sensación de que la ciudad no avanzaba pesar de su potencial. Hoy, ese ciclo está superado.. Calles en obras, maquinaria en movimiento y proyectos que se encadenan unos con otros dibujan un nuevo paisaje urbano: el de una ciudad que ha decidido transformarse a fondo.

No se trata de una intervención puntual ni de una suma de actuaciones aisladas. Lo que está en marcha es una transformación global que alcanza todos los barrios y que, por su magnitud, aspira a redefinir la manera de vivir Badalona. Desde el corazón histórico hasta los barrios, desde los espacios verdes hasta el frente marítimo, la ciudad encara un salto adelante.

Una nueva centralidad

El epicentro de este cambio late en el centro. La reforma del carrer Francesc Layret y su conexión con la plaza de la Vila no es solo una obra urbana, sino toda una declaración de intenciones: redefinir el corazón cívico de la ciudad y promover el comercio local de proximidad. El proyecto transformará esta arteria en un gran bulevar, una isla prácticamente peatonal que reorganizará la movilidad y abrirá nuevas posibilidades comerciales y sociales. La intervención no solo busca mejorar la accesibilidad o la estética urbana; pretende crear un espacio donde la vida cotidiana, el paseo, el encuentro, el comercio de proximidad… vuelvan a tener el protagonismo que se merecen.

Esta es la obra de vertebración más importante de los últimos veinte años

Xavier Garcia Albiol

— Alcade de Badalona

La plaza de la Vila, como nodo simbólico y funcional, se verá reforzada en este nuevo esquema. La continuidad peatonal y la ampliación del espacio público consolidarán el centro como un lugar de estancia y no solo de paso. En términos urbanísticos, el cambio se antoja profundo: menos tráfico, más peatonalidad.

La transformación del centro administrativo de la ciudad favorecerá al comercio de proximidad.

La transformación del centro administrativo de la ciudad favorecerá al comercio de proximidad. / Cedida

El antes y el después de la avenida Alfons XIII

Si el centro redefine la identidad, la remodelación de la avenida Alfons XIII actúa como un eje de cohesión. La transformación de esta vía en un nuevo paseo urbano mejorará la conexión entre los barrios históricamente separados como Artigues, Sant Roc y Sant Mori de Llefià. Esta intervención forma parte del Pla d’Actuació Integrat (PAI) Impuls Besòs, que impulsa el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) con el Ayuntamiento y no es poca cosa. Supone convertir una avenida pensada para el tráfico en un espacio más amable, con zonas de estancia, mejor accesibilidad y una clara vocación de continuidad urbana. En una ciudad fragmentada durante décadas por infraestructuras y barreras físicas, este tipo de proyectos adquieren un valor estratégico: coser el territorio.

Imagen actual y futura transformación de la Riera de Pomar.

Imagen actual y futura transformación de la Riera de Pomar. / Cedida

Riera de Pomar: la ciudad que gana verde

En paralelo a las grandes operaciones urbanas, Badalona también mira hacia la renaturalización. La transformación de la Riera de Pomar en un parque urbano representa uno de los proyectos más ambiciosos en este ámbito. La actuación convertirá este espacio en un auténtico pulmón verde, un corredor ambiental que mejorará la calidad de vida de los vecinos y aportará nuevos espacios de ocio y descanso. En una metrópolis cada vez más densa, recuperar el contacto con la naturaleza dentro de la ciudad no es solo una cuestión estética, sino también de salud urbana. La Riera de Pomar no será únicamente un parque, sino un eje verde que conectará barrios y generará nuevas dinámicas sociales en torno al espacio público.

En la misma línea se sitúa la actuación en el parque Nelson Mandela, donde se invertirán recursos para renaturalizar el entorno y hacerlo más accesible. Son proyectos que, aunque menos visibles que las grandes infraestructuras, tienen un impacto directo en la vida diaria de los vecinos.

Rambla Sant Joan

A esta transformación se suma la reurbanización de la Rambla Sant Joan, considerada la mayor actuación urbanística ejecutada en la última década en la ciudad. Su renovación avanza según el calendario previsto y responde a una lógica similar: modernizar, mejorar la accesibilidad y dignificar el espacio público.

Más accesibilidad

La transformación también se mide en detalles que cambian rutinas. La instalación de rampas mecánicas en calles como Juan Valera —siguiendo la estela de las ya inauguradas en la calle Cuba— responde a una necesidad histórica: superar las dificultades orográficas de determinados barrios.

Son intervenciones que mejoran la accesibilidad, especialmente para personas mayores o con movilidad reducida, y que contribuyen a una ciudad más inclusiva.

El proyecto más ambicioso. El canal de Badalona y su conexión definitiva con el puerto de la ciudad.

El proyecto más ambicioso. El canal de Badalona y su conexión definitiva con el puerto de la ciudad. / Cedida

El canal del Badalona: apuesta de futuro

Si hay un proyecto que simboliza la ambición de esta nueva etapa es el desarrollo del canal de Badalona y su conexión definitiva con el puerto. Las obras del viaducto ferroviario, ya en marcha, son el último paso para culminar una operación largamente esperada. El canal, que se adentra 325 metros en la ciudad, se convertirá en el eje de una gran rambla junto al agua, un espacio que combinará paseo, ocio, restauración y actividad económica. Su escala y su diseño los sitúan como uno de los proyectos urbanísticos más singulares y espectaculares del entorno metropolitano.

Esta infraestructura permitirá superar la histórica barrera ferroviaria y conectar de forma directa barrios interiores con el frente marítimo. No es solo una obra de ingeniería: es una operación de ciudad.

El propio alcalde, Xavier Garcia Albiol, lo define como “la obra de vertebración más importante de los últimos veinte años”, destacando su capacidad para unir territorios y generar una nueva centralidad urbana. El impacto no será únicamente urbanístico. El canal aspira a convertirse en un motor económico, atrayendo inversión, actividad turística y nuevas oportunidades vinculadas a la economía azul. La creación de un bulevar junto al agua y su conexión con el puerto abrirán un nuevo frente de ciudad, más abierto, más dinámico y más conectado con el mar. El denominador común de todos estos proyectos es claro: mejorar la calidad de vida de los vecinos.

Ya sea a través de la peatonalización del centro, la creación de nuevos espacios verdes, la mejora de la movilidad o la apertura definitiva al mar, cada intervención apunta en la misma dirección. Quizá por eso, más allá de las cifras o los plazos, lo que realmente está en juego es algo más profundo: la posibilidad de construir una ciudad más habitable, más conectada y más preparada para el futuro. Una ciudad que, tras años de inestabilidad política, vuelve a ponerse en marcha.