Cornellà refuerza su modelo de seguridad
La ciudad ha optado por un modelo que combina prevención, tecnología y cohesión social. Un equilibrio que, según el Ayuntamiento, ha permitido consolidar la ciudad como un referente en seguridad local y afrontar con mayor solidez los retos del futuro.

Guàrdia Urbana de Cornellà / Cedida
En Cornellà de Llobregat, la seguridad ha dejado de ser únicamente una cuestión de orden público para convertirse en una política transversal que impregna prácticamente todas las áreas de gobierno. Desde el urbanismo hasta la innovación tecnológica, pasando por la convivencia vecinal, el municipio ha construido en la última década un modelo propio que busca anticiparse a los problemas antes que reaccionar a ellos. “No hablamos solo de policía, hablamos de ciudad”, resume el alcalde, Antonio Balmón, en conversación con este diario. “La seguridad se construye desde muchos ámbitos: el espacio público, la cohesión social, la prevención y también la tecnología. Es una responsabilidad compartida”. Este enfoque explica que el Ayuntamiento haya incrementado de forma sostenida los recursos destinados a seguridad, tanto en personal como en herramientas tecnológicas. Solo en los últimos años, la inversión ha crecido alrededor de un 20 %, reforzando un sistema que combina vigilancia, proximidad y prevención.
Convivencia como punto de partida
El primer pilar de este modelo es, precisamente, la convivencia. En Cornellà, la seguridad se concibe como el resultado de una comunidad cohesionada, donde la mediación y la proximidad policial desempeñan un papel clave. La Guardia Urbana articula esta estrategia a través de dispositivos como la policía de barrio o la Unidad de Convivencia, especializada en conflictos vecinales y seguimiento de problemáticas complejas como las ocupaciones ilegales. Este trabajo se complementa con la colaboración directa de los vecinos, una herramienta que ha demostrado ser eficaz. Un ejemplo de ello es la lucha contra las ocupaciones ilegales.
En 2023, las incidencias relacionadas con el fenómeno de la ocupación se redujeron en un 45%
En 2023, las incidencias relacionadas con este fenómeno se redujeron un 45 %, gracias en buena medida a la implicación ciudadana y a la rapidez de actuación policial. Ese mismo año se frustraron 73 intentos de ocupación, frente a los 132 del ejercicio anterior. “La clave está en actuar antes de que el problema se consolide”, explica Balmón. “La coordinación con los vecinos y con otros cuerpos policiales nos permite intervenir con rapidez y proteger a las personas más vulnerables”. A esta estrategia preventiva se suman iniciativas como el Servicio de Observación Nocturna, los conocidos “serenos”, que recorren barrios como la Gavarra o Sant Ildefons durante la noche. Solo entre enero y septiembre han gestionado cerca de 1.300 incidencias, muchas de ellas relacionadas con acompañamiento y atención personal, especialmente a mujeres.

Cornellà en datos / Redacción
Tecnología al servicio de la seguridad
El segundo gran eje del modelo de Cornellà es la innovación tecnológica. Lejos de ser un elemento accesorio, la tecnología se ha integrado como una herramienta clave para mejorar la capacidad de respuesta y la prevención. El caso más paradigmático es la aplicación M7 de seguridad ciudadana, pionera en su momento y hoy consolidada como una herramienta de uso cotidiano. Con más de 38.500 descargas en la ciudad, permite a los vecinos contactar directamente con la Guardia Urbana, enviar alertas o recibir avisos personalizados.
La aplicación incorpora además funcionalidades específicas, como protocolos contra la violencia machista o sistemas de localización de personas vulnerables, lo que amplía su utilidad más allá de la emergencia puntual. “La tecnología nos acerca a la ciudadanía”, señala el alcalde. “Hoy cualquier vecino puede alertar de una incidencia en segundos. Eso multiplica nuestra capacidad de respuesta”. A ello se suma el despliegue de otros recursos tecnológicos: cámaras de tráfico, software de gestión o incluso drones para apoyo en situaciones específicas. En 2025, por ejemplo, un sistema de cámaras permitió detectar un vehículo vinculado a un delito de narcotráfico, facilitando la intervención policial.

Guardia Urbana app emergencias / Cedida
El Ayuntamiento invirtió en 2025 más de 441.000 euros en este tipo de equipamientos, consolidando la tecnología como uno de los ejes estratégicos de la seguridad local.
Más agentes y coordinación
El tercer pilar es el capital humano. En los últimos años, Cornellà ha reforzado la plantilla de la Guardia Urbana, con la incorporación de 15 nuevos agentes este mismo verano, destinados a fortalecer servicios como la policía de barrio o las unidades de convivencia.
La seguridad en Cornellà se construye desde la proximidad y la coordinación institucional
Pero más allá del aumento de efectivos, el modelo apuesta por la coordinación entre cuerpos policiales. Las patrullas conjuntas con Mossos d’Esquadra y Policía Nacional crecieron un 41 % en 2024, pasando de 245 a 345 dispositivos anuales. Estos operativos, como los dispositivos Albatros, centrados en la seguridad de las mujeres en el ocio nocturno, o Saturación, en zonas de alta afluencia— permiten una presencia más visible y una actuación más eficaz frente a delitos como hurtos o robos con intimidación. “La seguridad hoy exige colaboración institucional”, apunta Balmón. “No hay compartimentos estancos: trabajamos juntos para dar una respuesta más completa”.
Urbanismo y espacio público
El modelo de Cornellà no se limita al ámbito policial. El Ayuntamiento ha impulsado también actuaciones urbanísticas orientadas a mejorar la percepción de seguridad: mejor iluminación, renovación de aceras o reordenación de espacios públicos. Se trata de una estrategia preventiva que busca crear entornos más visibles, accesibles y habitables, donde la actividad cotidiana contribuya a disuadir conductas incívicas. Este enfoque se extiende también a la movilidad. El aumento del uso de patinetes eléctricos ha obligado a reforzar la regulación y el control. En 2024 se impusieron 766 sanciones por infracciones relacionadas con estos vehículos, y en los primeros meses de 2025 ya se superaban las 300 denuncias. En diez meses, la cifra alcanzó las 935 sanciones, reflejo del esfuerzo por garantizar una convivencia segura en el espacio público.
La inversión ha crecido alrededor de un 20%, reforzando un sistema que combina vigilancia, proximidad y prevención
Seguridad de proximidad
Más allá de cifras y dispositivos, el modelo de Cornellà pone el acento en la proximidad. La reciente incorporación de una Oficina Móvil de Atención Ciudadana —un furgón policial que actúa como punto de referencia en fiestas y eventos— es un ejemplo de esta voluntad de acercar el servicio a los vecinos. “La seguridad también es confianza”, concluye Balmón. “Queremos que los vecinos sientan que la policía está cerca, que forma parte de su día a día. Esa es la base de todo”.
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