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Sucesos

Familias del Bages, angustiadas al ver material de sus hijos en las redes sociales tras la paliza en Sant Joan de Vilatorrada

La difusión masiva de identidades y contenidos audiovisuales de menores de edad ha ido acompañada de falsedades sobre las circunstancias de la agresión y el alcance de las lesiones de la víctima

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Dos instantes del vídeo grabado en Sant Joan de Vilatorrada: el agresor, dando una patada, y la víctima, en el suelo

Dos instantes del vídeo grabado en Sant Joan de Vilatorrada: el agresor, dando una patada, y la víctima, en el suelo / R. TORTOSA

R. Tortosa

Sant Joan de Vilatorrada
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La difusión del vídeo de la paliza a un adolescente en Sant Joan de Vilatorrada el viernes de la semana pasada ha desatado una intensa actividad en las redes sociales y en los chats y grupos de WhatsApp. Aunque estas plataformas han servido para manifestar solidaridad con la presunta víctima y exigir más seguridad en la población, también se han compartido rumores, informaciones incompletas o parciales y fotografías o vídeos de algunos de los implicados en el incidente y de su círculo de amistades.

Tanto el Ayuntamiento como los Mossos d’Esquadra insistieron desde muy pronto en las precauciones que deben adoptarse en casos como este, ya que los implicados son menores de edad. Aun así, la indignación de madres y padres de alumnos matriculados en los centros educativos del municipio y de compañeros de los jóvenes que aparecen en el vídeo les ha llevado a difundir un gran volumen de material altamente sensible: nombres, perfiles digitales, imágenes...

Y, como es habitual en situaciones que generan tanta alarma, algunas familias han descubierto una segunda vida de sus hijos que desconocían. A menudo, los adultos más cercanos a estudiantes vinculados a conflictos que obligan a intervenir a la policía o la justicia se enteran cuando se formaliza una denuncia o una detención. La cadena de acontecimientos se ha invertido en la agresión de Sant Joan de Vilatorrada, ya que los Mossos abrieron la investigación cuando el contenido audiovisual se estaba volviendo viral.

Esta circunstancia ha propiciado que haya familias que hayan observado la proximidad de sus hijos a prácticas casi delictivas, publicadas en cuentas de redes que ni siquiera conocían. La detención del presunto atacante ha animado la conversación. Las respuestas a algunas de las preguntas que flotan en el espacio virtual invitan a la reflexión, no a reacciones coléricas, como subrayan algunas madres y padres.

Son las familias que sabían que, tras el episodio violento y el paréntesis festivo, el adolescente golpeado fue a clase; las mismas que apuntan que el perjudicado quizá se decidió a interponer la denuncia por la relevancia pública que han alcanzado los hechos; los vecinos que lamentan la propagación de mentiras sobre el alcance de sus lesiones, considerando que no sufrió ninguna fractura ni fue ingresado en el hospital.

Los ayuntamientos de Sant Joan de Vilatorrada, localidad de los institutos en los que están matriculados estos jóvenes, y de Sant Fruitós de Bages, donde residen, han emitido un comunicado conjunto de “condena”. Como también han reconocido diversos mandos policiales, hay menores que reproducen en internet actitudes y acciones extremas, inspirándose en videojuegos y series o películas de éxito.

Pero el motivo principal de los distintos enfrentamientos entre los jóvenes del controvertido vídeo, que han crecido en entornos difíciles y circunstancias desfavorables, no ha sido la simulación de comportamientos propios de bandas criminales o producciones de ficción. La supuesta causa de una tensión que ha terminado en brutales patadas y grabaciones con teléfono, de carácter sentimental, ha sido el último detonante de la confusión y el desconcierto en las calles y los grupos de WhatsApp de la Cataluña central.

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