Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Acoso en el transporte público

Meritxell Toribio, siete años al volante del NitBus: “Hay mujeres que viajan en alerta constante"

Un grueso de mujeres eligen el bus por la noche porque se sienten más protegidas por la figura de la persona que conduce, explica esta profesional, que relata situaciones de acoso cotidiano y las estrategias de autoprotección de las usuarias

Catalunya dispondrá de un botón lila digital en todo el transporte público en 2027 para combatir la violencia machista

Meritxell Toribio conductora del NitBus desde hace siete años, explica las situaciones de acoso machista que se encuentra a menudo durante su jornada laboral.

Meritxell Toribio conductora del NitBus desde hace siete años, explica las situaciones de acoso machista que se encuentra a menudo durante su jornada laboral. / El Periódico

Glòria Ayuso

Glòria Ayuso

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Meritxell Toribio hace siete años que conduce el NitBus, habitualmente la línea N4, que conecta el puerto de Barcelona con El Carmel, o bien la N28, entre Diagonal Mar y plaza Catalunya. A lo largo de este tiempo, asegura, ha vivido situaciones de todo tipo.

“Hay mujeres que viajan relajadas y no muestran inseguridad. Pero hay muchas que las ves en una alerta constante”, explica. Todo ello no es porque sí. Toribio explica que en el bus ha vivido situaciones de acoso y violencia, tanto física como verbal: “Dentro del bus ves a hombres que se acercan a las mujeres, insisten, intentan iniciar conversaciones que no son recíprocas ni deseadas, o lanzan miradas y muchos comentarios”. Ella misma explica que ha vivido muchas situaciones incómodas, de hombres que han seguido todo el trayecto hasta el final de línea y que no había forma de alejarlos. “Con el tiempo aprendes a gestionarlo y a no permitir que traspasen ciertas líneas rojas”, explica. Cuando le sucede a una usuaria del bus, siempre pregunta cómo se encuentra desde su asiento de conductora o si se le acerca le pide en seguida si necesita ayuda.

Sentarse junto a la conductora

Toribio explica que muchas eligen el autobús porque se sienten acompañadas por la figura del conductor. “Cuando suben se sientan cerca tuyo. A veces explican que dudan sobre en qué parada es mejor bajar para sentirse más seguras”. Algunas cambian de ruta, aunque sea mucho más larga, para poder coincidir con una compañera durante el camino. Entonces, “si una baja antes, oyes que le dice a la otra que la avise cuando llegue, o me dicen a mí que, por favor, la vigile”.

“Empatizo con ellas porque, tras siete años trabajando de noche, yo también puedo sentir miedo”, admite con honestidad. Para ella, la libertad real sería poder vivir sin esa sensación, algo que considera que aún no se ha alcanzado en una sociedad donde, afirma, "la noche y el transporte siguen estando profundamente masculinizados". Como prueba destaca que en su empresa han tenido que pasar 40 años para que una mujer ocupe ahora por primera vez el cargo de jefa de tráfico.

Sistemas de protección

Cuando el conflicto o el acoso escalan en su autobús, Meritxell despliega sus propios sistemas de autoprotección. "Si me ocurre a mí, le digo que no puede estar a mi lado y que haga el favor de sentarse. Si persiste, le indico que debe bajar". Con los años, ha desarrollado un mapa mental de la ciudad que va más allá de las paradas. Sabe exactamente dónde suele haber una patrulla policial o cuáles son las calles más seguras para detenerse si la situación se tensa.

Su propia empresa de transporte cuenta con un protocolo general de incidencias. En caso de que la situación se complique, debe parar el vehículo, abrir las puertas y pulsar el botón de emergencia. En ese momento, el centro de control de la empresa toma el mando: se activan cámaras y micrófonos, y una voz por megafonía procedente del centro de control indica que conoce la ubicación del vehículo y que ha una patrulla está en camino. “Oír esa voz por megafonía les produce un efecto disuasorio inmediato, aunque alguna vez puede ser que la persona se violente más”.

Campañas en marcha

Tribio considera que la campaña ‘Al bus cap abús’ que ha activado recientemente el Área Metropolitana de Barcelona ha tenido un gran impacto, gracias a que "es muy visual" y empodera a las mujeres para avisar al conductor, aunque señala que algunos de sus compañeros encargados del bus como ella muestran incertidumbre sobre cómo deben actuar cuando reciben ese aviso.

Asimismo, defiende firmemente el servicio de parada a demanda del NitBus metropolitano, en el que el bus para allí donde indica la usuaria, aunque no haya parada. Sin embargo, advierte de que la información no siempre llega a las usuarias: “Muchas no lo saben y tengo que informarles yo misma”, explica, reivindicando que todos los conductores deberían estar plenamente implicados en difundir esta opción.

Suscríbete para seguir leyendo